La asociación Acipmar elabora un plan para dar músculo económico al barrio al margen de la polémica urbanística que lo tiene paralizado

Tercera vía para el Cabanyal

2012-01-17Publicat per: El País
Intentan una tercera vía. Huyen del partidismo y solo les mueve su deseo de reflotar el comercio y con él todo el barrio. Es la Asociación de Comerciantes, Industriales y Profesionales del Marítimo (Acipmar), que han pergeñado un plan para regenerar un tejido comercial en decadencia. "No hay eje que vertebre más un barrio que el mercado. Por eso proponemos convertir El Cabanyal en una gran superficie comercial dispersa", explica su presidente, Antonio García Gurrea.

Es solo un avance, porque necesitan que las Administraciones públicas les ayuden a completarlo y financiarlo, pero está desde hace meses sobre la mesa del Ayuntamiento de Valencia y la Delegación del Gobierno. "La gente está desanimada porque solo se habla de prolongación sí o prolongación no, mientras el barrio se consume", describe Emiliano García, propietario de una de las tabernas con más solera del distrito y directivo de Acipmar. Independientemente de lo que fallen los tribunales, Acipmar reclama en su plan más seguridad ciudadana, limpieza y dinamización del barrio. Una transformación parecida se dio hace años en el Village, de Nueva York o ahora en el madrileño barrio de Malasaña, añade el restaurador.

El ámbito de actuación va desde la calle de J.J. Dómine hasta la avenida de Tarongers y desde Serrería hasta la playa. La asociación apuesta más por crear "músculo económico" que por el esqueleto urbano, aunque es difícil que se dé una cosa sin la otra. El arquitecto Henry Ramírez, coordinador del plan, lo explica a grandes trazos: "Queremos recuperar antiguos ejes comerciales apagados, el espíritu de las tiendas de barrio y diseñar una marca que nos dé identidad". Es puro sentido común; buscan que las miles de personas que visitan el paseo marítimo y las playas se adentren en el barrio en lugar de evitarlo. Que haya permeabilidad y que los visitantes transiten más allá de las calles de Eugenia Vinyes o del Doctor Lluch, donde se concentran restaurantes, tranvías y autobuses y que actúan de frontera entre la parte noble y la más degradada.

Las acciones son sencillas y no precisan de grandes cantidades de dinero. Para empezar bastarían las ayudas a la rehabilitación ya presupuestadas por las Administraciones públicas y en el limbo por la paralización de licencias de actividad y obras ordenadas por el Ayuntamiento de Valencia a cuenta de la orden del Ministerio de Cultura que suspendió el plan urbanístico en vigor. Las travesías de El Cabanyal -unas 17 en total- son ejes perpendiculares a las grandes vías y perfectas para atraer flujos de peatones. Muchas de estas travesías están desiertas y desaprovechadas, con locales cerrados durante años y muros ciegos. Son los casos de las calles de Iglesia del Rosario, Teatro de la Marina, Justo Vilar, Pescadores, Columbretes, Espadán o La Marina, entre otras. "Se trata de generar flujos de deseo, de paso y articular un comercio moderno, que también fusione cultura y comercio, cafeterías, book-stores y espacios de lectura", describe Ramírez. Un ejemplo de las propuestas del plan es lo que se presenta para la plaza del Rosario, donde el nuevo Teatre El Musical destaca en un espacio desangelado y afeado a pocos metros por un gran solar vacío. "El teatro ha sido un elemento de dinamización, por eso hay que atraer a esa plaza cafés, franquicias y nuevos edificios respetuosos con la volumetría del entorno", se explaya Ramírez. Para José Santaclara, secretario general de Acipmar, el plan de seguridad ciudadana es esencial para regenerar el barrio. "Que cuando alguien coja un taxi y pida que le lleven al Cabanyal, el taxista no le mire de arriba abajo", visualiza García. Saben que el abandono y la suciedad dan sensación de inseguridad.

El plan cuenta con una herramienta de diagnóstico permanente de la situación, con un mapa de locales (hay unos 400 comercios y despachos profesionales) y prevé un concurso para el diseño de una marca comercial que juegue con la grafía valenciana ny de Cabanyal-Canyamelar.

Y para abrir comercios se necesitan clientes. Además del flujo de turistas, cada vez más notable en el marítimo, Acipmar observa con interés la articulación de un colegio mayor universitario disperso en el barrio. "Valencia es una de las ciudades con más Erasmus. Ahora son unos 5.000 y está previsto que lleguen a 7.000 y esta zona, por su cercanía con la universidad, es idónea", comenta García. Hay emprendedores interesados en invertir en este tipo de alojamientos, al igual que artistas y diseñadores dispuestos a afincarse en El Cabanyal. David Estal, arquitecto que coordinó para el Grupo Socialista La Pepri (un plan de rehabilitación alternativo al oficial), ya avaló este proyecto cuando propuso la transformación de los bloques de pisos de la calle de Ruiz Jarabo en residencia estudiantil. La idea no se dejará morir y la asociación mantiene contactos con la Universidad Politécnica de Valencia para que recoja la oferta en su plan director de equipamientos en 2012.

Los comerciantes llevan meses con esta iniciativa a la espera de que las Administraciones se impliquen más. "Que pongan de su parte para acondicionar la zona. No queremos ser rehenes políticos de nadie", defiende Santaclara. "El futuro de Valencia pasa por el desarrollo de la dársena, del Parque Central y de la Valencia al mar, y ahí está El Cabanyal", añade García en un intento de abrir los ojos a los políticos.

El primer teniente de alcalde de Valencia, Alfonso Grau, se entrevistó con ellos durante más de dos horas para conocer la propuesta y les ofreció apoyo técnico para desarrollarla. Y la Delegación del Gobierno ha activado un plan de seguridad que "ya se nota", reconocen los comerciantes. Pero necesitan más. Quieren que el Ayuntamiento de Valencia dé más pasos y no siga paralizando las licencias de actividad y de obra. Así se lo han dicho a las patronales autonómicas y provinciales. "Estamos ilusionados pero no podemos vivir solo de eso. Necesitamos que las instituciones se definan y eliminen todos los obstáculos porque si no será nuestra ruina. El barrio es mucho más que el tramo afectado por la polémica urbanística", defiende Santaclara y el resto de Acipmar. "Que se pongan de acuerdo los abogados del Estado y del Ayuntamiento de Valencia para que se levante la paralización de licencias. Porque como se suele decir, entre bueyes no hay cornadas", subrayan.

"La Pepri' tiene que tener continuidad"
Y si el plan de los comerciantes está pendiente de la colaboración oficial, La Pepri presentada en septiembre pasado por los socialistas para demostrar que el barrio sería viable con menos coste del que exige la prolongación de Blasco Ibáñez hasta el mar, sigue en plena vigencia. El arquitecto David Estal, coordinador y artífice de esta propuesta urbanística, insiste en que es una herramienta de partida útil.

La Pepri proponía, entre otras cosas, la rehabilitación de 400 casas y 30 nuevos equipamientos culturales en El Cabanyal-Canyamelar, la creación de un museo de Cerámica al aire libre con las casas catalogadas, potenciar la red gastronómica de Cases de Menjar, conversión de casas privadas en hostales turísticos y una vía verde para la calle de San Pedro.

Las nuevas construcciones se concentrarían en el nuevo bulevar del Doctor Lluch y las conexiones, que no la prolongación de Blasco Ibáñez, deberían conectar mejor Valencia con El Cabanyal y este con el mar, ya que el bulevar del Doctor Lluch, una vía de tráfico paralela al mar, no facilita el enlace.

Estal explica que La Pepri contempla un proceso de participación ciudadana abierto a través de talleres y otras iniciativas, "que es una forma más interesante de implementarlo", comenta el arquitecto, que reconoce que sin el consenso entre Administraciones ni este ni otro plan saldrá adelante. "La Pepri tiene que tener continuidad".

Indicadores sociodemográficos
El Cabanyal tenía en 2009 21.101 habitantes, mientras el conjunto de los barrios marítimos de Valencia suma 59.489 residentes.

Ocupa una superficie de 397 hectáreas y cuenta con una densidad de 149,51 habitantes por hectárea.

Del total de los Poblados Marítimos, el 64% de los vecinos han nacido en Valencia, mientras el 14% restante son extranjeros.

Son mayoritariamente mujeres procedentes de América del Sur y les siguen europeos y africanos, en su mayoría hombres.

El barrio de El Cabanyal- Canyamelar-Grao aloja el 5,3% de los restaurantes de la ciudad de Valencia.