Una comisión dice que el planeamiento actual es una «rémora» para el barrio del Cabanyal por el conflicto judicial causado estos años

La Universitat se ofrece a participar en un plan alternativo a prolongar Blasco Ibáñez

2012-02-02Publicat per: Las Provincias
Apenas unos días después de que la alcaldesa Barberá anunciase la negociación con el Gobierno para desbloquear el plan del Cabanyal, paralizado por el Ministerio de Cultura en enero de 2010, la Universitat de València dio cuenta ayer en su Consell de Govern de un estudio sobre esta zona del Marítimo. La entidad informó en un comunicado que la apertura de la avenida Blasco Ibáñez «no ha constituido hasta la fecha un aliciente socioeconómico, dada la paralización acontecida estos años. La aprobación del plan y la controversia judicial a la que ha dado lugar han acabado convirtiéndose objetivamente en una rémora para la regeneración urbanística». En su lugar, se ofreció a participar a colaborar en medidas alternativas, así como a mediar con los vecinos.
El informe nace de una decisión de la Universitat tomada el 28 de octubre de 2010, en plena ebullición política tras el recurso interpuesto por el Gobierno en el Tribunal Constitucional contra el plan del Cabanyal. Entonces, el rector Esteban Morcillo consideró más prudente crear una comisión sobre el asunto que volver a votar el rechazo de la institución docente al planeamiento municipal.
Aún así, el resultado de la comisión ha sido poner en duda el plan urbanístico, como informó la Universitat a través de un comunicado. El informe fue presentado en el Consell de Govern por el vicerrector de Participación, Jorge Hermosilla, quien se ha encargado de coordinar los trabajos de campo.
En el estudio se cita que el proyecto de prolongación de Blasco Ibáñez «ha originado una división interna de la sociedad local, pues se entremezclan diversas circunstancias: derribos de viviendas, oportunidad de negocio, viviendas deshabitadas, ocupación ilegal de las mismas y movimientos alternativos. El descontento social es evidentes», indican.
Entre las propuestas se habla de un plan integral socioeconómico para el Cabanyal, así como la petición de que se derogue la suspensión de licencias, condicionada por la orden del Ministerio de Cultura. También impulsar la rehabilitación de viviendas fuera del ámbito del plan, junto con programas de convivencia para recuperar la «paz social» entre los vecinos.
Otro de los planteamientos es la «vocación de servicio a la sociedad valenciana. La Universitat de València participa del interés por resolver un problema social, sin que ello suponga una intromisión en el proceso judicial». En el informe no hay un rechazo expreso al proyecto municipal, aunque sí que se reiteran las malas consecuencias que ha tenido su aprobación.
La empresa Cabanyal-Canyamelar se encarga de gestionar el plan, que ahora pasa por la compra de inmuebles para su futuro derribo. El Ayuntamiento ha presupuestado 3,1 millones de euros, mientras que el Plan Confianza reserva una partida necesaria para la urbanización del bulevar San Pedro.
La intención del gobierno municipal es reiniciar las obras este mismo año, precisamente en dicho bulevar. Con el propósito de acelerar la urbanización, la empresa pública, formada por el Consistorio y la Generalitat, ha descartado un aparcamiento subterráneo, como ya informó este periódico.
La comisión propone un «plan integral, que debería plantearse desde una visión multidisciplinar, donde la participación ciudadana fuese un eslabón fundamental en su redacción». Esto fue uno de los argumentos por lo que en el último pleno, el grupo popular rechazó la propuesta socialista de elaborar una alternativa a la prolongación.
Sacar un nuevo plan a información pública supondría una demora de al menos un año, cuando ahora lo más probable es que el Gobierno retire el recurso en el Tribunal Constitucional, lo que la alcaldesa Barberá ya da por hecho.
En las últimas elecciones municipales volvió a lograr mayoría en el Cabanyal. Agotar otro mandato sin avanzar en el plan urbanístico sería, a todas luces, un fracaso a pesar de la crisis económica. El informe coincide con el inicio de la campaña del portavoz socialista, Joan Calabuig, para explicar su propuesta de recuperación del barrio.
El estudio dice que la «sociedad local del Cabanyal-Canyamelar se encuentra en un escenario condicionado por la división interna. De alguna manera, como apuntan algunos de los entrevistados, padece una crisis de identidad que se debe al abandono de las actividades tradicionales o al proyecto de prolongación del Paseo del Mar».