Sobre el ensañamiento con la Calle San Pedro

2012-01-31Publicat per: AVV Cabanyal-Canyamelar
Desde la asociación de vecinos Cabanyal-Canyamelar instamos a la Generalitat Valenciana para que la partida del plan confianza de 16,3 millones de euros que había asignado al Ayuntamiento de Valencia para el aparcamiento que tenía previsto construir en el subsuelo del innecesario bulevar San Pedro, y que ahora el propio Ayuntamiento ha decidido no construir, lo destine a un mejor fin, en lugar de comprar casas para derribarlas, como pretende el Ayuntamiento
Se nos ocurren muchas cosas: ahorrarlos para colaborar con el Plan de Ajuste, o dedicarlos a pagar a los proveedores, a los abogados del turno deoficio, los gastos de funcionamiento de los colegios públicos y concertados,las becas de libros, etc. También podrían servir para subvencionar a los vecinos del Cabanyal la rehabilitación de 1300 viviendas, lo que crearía puestos de trabajo en el sector de la construcción.

La última Junta deGobierno Local del Ayuntamiento de Valencia, ha decidido eliminar de un plumazo, el aparcamiento que tenía previsto construirse en el subsuelo del innecesario Bulevar San Pedro. Eso sí, se mantiene la apertura de dicho bulevar que supone el expolio de la calle más antigua del Conjunto Histórico Protegido de Cabanyal-Canyamelar y los 16,3 millones se pretende utilizarlos para aumentar la degradación en el barrio .Los argumentos esgrimidos son dobles: que ya no hay tiempo material para finalizarlo antes del 31 de abril de 2013, que es la fecha en la que acaba la última prórroga del Plan Confianza, y que “ha disminuido la demanda de plazas de aparcamiento para residentes, lo que también invita a reorientar el objeto del proyecto aprobado”. De la necesidad se ha hecho virtud.

De poco han servido los sesudos estudios de necesidades de aparcamiento que aporta elPEPRI, en los que se concluye que “es ineludible asociar la construcción de los aparcamientos públicos a las aperturas de espacios públicos”. Ahora se toman decisiones de futuro para el barrio, en base a las necesidades actuales de aparcamiento de la zona probablemente más deprimida y despoblada de la ciudad de Valencia, como son los alrededores de la calle San Pedro, repleta de solares y casas ilegalmente ocupadas de propiedad municipal. A pesar de ello, en este momento, y en las circunstancias actuales, en nuestro barrio nos situamos a la cabeza del déficit de plazas de aparcamiento para vehículos en el conjunto de la ciudad: tenemos un 5 % menos de vehículos en relación al número de habitantes, que el conjunto de la ciudad, y para su aparcamiento tan solo disponemos de 5 m2 por vehículo, en proporción a los 16,42 m2 de que dispone como media cada uno de los vehículos de esta ciudad para su aparcamiento. ¿Qué sucederá en el futuro si prosperaran los planes municipales?

Ya se cayeron en su momento, las actuaciones destinadas a la peatonalización de las calles Rosario y José Benlliure. Cuando hace unos años se acometió la reurbanizaciónde ambas calles, lo que el PEPRI calificaba de “operaciones de carácterrelevante”, su peatonalización, también se elimino de un plumazo. Entonces no fue por motivos económicos, sencillamente había sido al parecer una decisión equivocada.

En esa sucesiva cadena de decisiones equivocadas, el Ayuntamiento debería recapacitar sobre la necesidad de construir 1.500 nuevas viviendas, en edificios con una tipología que nada tiene que ver con lo que resulta el principal atractivo de este barrio, la posibilidad de vivir en una vivienda unifamiliar en una zona perfectamente comunicada y de las que cuenta con un mayor potencial de futuro, por su situación junto al mar, al puerto y la Universidad. 1500 viviendas que se sumarían a las 3000 viviendas que serán necesarias para consolidar el Pai del Grao. Toda una necesidad de nuevas viviendas en una ciudad que ya cuenta con 65.000 viviendas vacías. Viviendas innecesarias para abrir avenidas innecesarias para que Valencia se abra al mar, algo que tiene otras soluciones menos traumáticas.

Lo más lamentable de este cambio de previsiones municipales, es que el ahorro que significa de 16,3 millones de euros, se utilice para seguir comprando casas,que pasaran a engrosar los problemas policiales para evitar su ocupación ilegal, o se convertirán en solares que contribuirán a la mayor degradación del barrio, si los nuevos mandatarios del Ministerio de Cultura se lo permiten.

Confiemos en que el buen criterio de los nuevos responsables de la Generalitat Valenciana y sus planes de ahorro y recorte, prefieran destinar esos 16,3 millones de euros, a aminorar la larga lista de deudas que tiene contraída. Tal vez ya hayan aprendido que no pueden seguir viviendo por encima de nuestras posibilidades.