El Cabanyal no puede esperar más

2012-01-30Publicat per: Las Provincias
El futuro del Cabanyal solo puede afrontarse desde la búsqueda del mayor consenso posible. Es imprescindible conseguir un barrio unido y promover un clima de serenidad, sin vencedores ni vencidos. La prioridad debe ser la reactivación económica, la inversión y el empleo y a la vez, acabar con los focos de degradación que perturban la convivencia en el barrio.

Esto es lo que verdaderamente ansían la gran mayoría de los vecinos, tanto los que están a favor de la prolongación de Blasco Ibáñez como los que no lo están.

El debate principal no puede ser la prolongación o no de dicha avenida porque ese es un planteamiento que se ha demostrado paralizante, ha provocado divisiones y se ha convertido en un pretexto para que las instituciones no intervengan en el barrio.

La articulación final del barrio con la avenida deberá ser fruto de un amplio acuerdo en un escenario de participación, respeto por el patrimonio y generación de riqueza. Sin embargo, cualquier intervención sustancial se producirá inevitablemente en el largo plazo. En primer lugar, porque las circunstancias del sector inmobiliario y financiero hacen hoy inviable el proyecto previsto. En segundo lugar, porque será necesario hacer los correspondientes ajustes en el PEPRI para adaptarlo a la legalidad y a los cambios del entorno que se han producido en los últimos años. En tercer lugar, porque todas las empresas privadas que formaban parte de Cabanyal 2010 abandonaron dicha entidad que es la encargada de ejecutar el proyecto. El director técnico de la citada empresa mixta ya señalaba, en una entrevista publicada en 2009, que se necesitarían diez o quince años para desarrollar el proyecto. En las circunstancias actuales difícilmente alguien se atrevería a hablar de menos de veinte años. Todo ello, independientemente de resoluciones judiciales, cambios de gobierno o derogación de órdenes de protección.

El Cabanyal no puede esperar. Muchos de los residentes en el barrio aman su entorno y no quieren abandonarlo pero están hartos del constante proceso de degradación y de las dificultades parala convivencia. Porello, no es aceptable condicionar cualquier intervención al desarrollo de un proyecto de incierta concreción. Tampoco es aceptable que, ahora ante las dificultades, se quiera eliminar de la agenda pública el problema del Cabanyal y dejar que continúela degradación. Nopediremos a nadie que se retracte de sus proyectos, ni siquiera que reconozca sus errores. Incluso estamos de acuerdo en que se invierta primero en las zonas menos polémicas y que menos condicionen el futuro diseño de los viales del barrio. En cualquier caso, las intervenciones en El Cabanyal no pasarán por las excavadoras sino por un preciso bisturí. Lo importante son, sobre todo, sus vecinos y el futuro desvelará -espero que con el acuerdo de todos – cómo se articularan el barrio y la avenida.

Es momento de utilizar los estrechos márgenes que la crisis ha dejado para optimizar todos los recursos disponibles, facilitar las inversiones y aplicar, de una vez, todos los convenios firmados.

En primer lugar, es imprescindible que el Ayuntamiento de Valencia anule la circular 1/2010 que supone la suspensión cautelar de las licencias en toda la zona del Cabanyal. La Abogacía del Estado ya dejo claras las posibilidades de actuar sin entrar en colisión con la legislación vigente. Los vecinos e inversores han de tener seguridad jurídica y poder invertir en la modernización de sus negocios y la mejora de sus inmuebles.

Además de ello, hay que reactivar el convenio existente entre el Gobierno de España, la Generalitat y el Ayuntamiento para rehabilitar inmuebles y equipamientos en el Cabanyal, lo que permitiría – en una primera fase- rehabilitar trescientos cincuenta inmuebles, al menos. También hay que recuperar para Valencia la mayor parte posible de los recursos que se asignaron en el Plan Estatal para la Rehabilitación de Viviendas y que podrían haber supuesto una inversión de 170 millones de euros para este fin. Por otro lado, también creemos que la prioridad, en estos momentos ha de ser aquellas actuaciones que generen empleo. El presupuesto municipal prevé más de nueve millones de euros para comprar inmuebles destinados a ser tapiados o derribados. Salvo casos de urgencia o riesgo, estos recursos deberían ser aplicados a actividades más productivas y generadoras de empleo como equipamientos socioculturales, educativos, centros de empresas, remodelación de plazas y espacios públicos. Otras actuaciones deberían ir orientadas a acordar con los comerciantes y profesionales del barrio un plan de revitalización del comercio y en general, de la actividad económica aprovechando los valores y fortalezas que ofrece la zona.

Finalmente, es una condición sine qua non para avanzar la continuidad en la lucha policial y judicial contra los focos delictivos enquistados en el barrio y acabar con el proceso de degradación urbanística y social de los últimos años.

El gobierno socialista elaboró y aplicó con éxito y discreción un plan de seguridad en el barrio contra las actividades delictivas que se dan en la zona y es imprescindible que el gobierno del PP continúe ahora con esa labor.

Por otro lado, el gobierno municipal debe aplicar enérgicamente sus competencias en materia de disciplina urbanística y salubridad pública estableciendo un estricto control sobre todas las propiedades que se encuentran abandonadas, ocupadas ilegalmente, sobreocupadas o que carezcan de los mínimos exigibles de habitabilidad. El descontrol en este aspecto está en el origen de la sensación de inseguridad que viven muchos vecinos y que perjudica al barrio.

En resumen, El Cabanyal no puede esperar más, necesita de actuaciones inmediatas y de un clima político y social positivo que permita mirar con optimismo su futuro y dar nuevas esperanzas a las familias que aman su barrio y que han apostado sus recursos y sus ilusiones en él.