Portavoz de la Plataforma «Sí volem la prolongació» de la avenida Blasco Ibáñez

Amparo Moliner: «Alguien paga a los que vienen a armar jaleo al Cabanyal»

2010-04-19Publicat per: La Razón
«Por 47.000 euros no venden la casa y por 100.000, sí, ¿qué patrimonio están defendiendo?»

Valencia- Lleva todos sus cuarenta años viviendo en el barrio del Cabanyal (Valencia), donde hasta hace apenas tres meses sólo la conocían sus vecinos. Hoy ya es la cara de aquellos que luchan por la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, una postura por la que ha recibido amenazas.
-¿Asustada?
-Claro. Nacimos como asociación el pasado 28 de enero y el cinco de febrero ya recibimos amenazas de muerte. Muy desagradable. Hemos puesto cinco denuncias. A ver qué pasa.
-¿Qué opina de la decisión del Tribunal Constitucional de paralizar las obras en el Cabanyal hasta que se dictamine si el plan del Ayuntamiento es legal o no?
-Algunos lo han celebrado, pero si hubiera sido al revés, nosotros no hubiéramos descorchado ninguna botella de champán. Cada vez que ocurre algo parecido, ellos (habla de la plataforma Salvem el Cabanyal contraria a la prolongación) lo celebran, lo que no sé es quién lo paga. De hecho, el segundo día de los desalojos, después de haber recibido palos, se fueron de barbacoa.
-¿Ve especulación en todo este asunto?
-La mayoría de las casas que se quieren tirar no están habitables, no están en condiciones. No tienen ni aseo. Algunos, lo que quieren es sacar dinero. Por 47.000 euros no venden la casa, pero si les dan 100.000, sí. ¿qué patrimonio defiende ahí? En el año 81, mi padre se compró una casa de principios de siglo y de allí lo sacaron con los pies por delante. Y yo la he aguantado hasta el día en el que se la vendí al Ayuntamiento (una de las 400 que ha comprado). Éramos 13 herederos y yo saqué 7.000 euros ¡Qué me digan a mí que especulo!
-Faustino Villora (uno de los portavoces de Salvem el Cabanyal) también niega las acusaciones de especulación que se han vertido sobre él.
-Él compró casas en 2001, cuando ya se sabía que iban a tirarlas.
-Pero asegura que sólo tiene una vivienda en propiedad y que actualmente reside en una que le dejaron sus padres.
-En la casa de sus padres, ni viven éstos, ni vive él. Él vive en Museros y sus hermanas, en La Patacona. La casa de la que habla está cerrada, su madre está en una residencia y cuando viene la tele, la saca. Eso lo saben todos.
-Después de más de una década de enfrentamientos y polémica, ¿por qué ha tardado tanto en crearse una plataforma a favor de la prolongación?
-Porque teníamos miedo. Ellos son muchos y no tienen nada que perder. Tratamos de evitar los enfrentamientos.
-¿Como los de hace apenas dos semanas?, ¿qué opina de aquello?
-Los que están detenidos son dos argentinos con un historial...¡tela marinera! ¿qué pintan aquí? Yo he visto reuniones de Salvem y son personas mayores, y esa gente no se pega, ni sube a los tejados. Los que vinieron el otro día a armar jaleo están pagados. Les dicen: toma, un café con leche y diez euros.
-¿Y quién les paga?
-Averígüelo.
-¿De quién ha sido la culpa de que se llegara a este punto?
-De todos. Pero ojo, que algunos interpretan la memoria histórica a su gusto. Lo del Cabanyal es un plan del PSOE, y ni siquiera se parece al actual, ellos querían más, hasta cien metros de anchura. Nosotros, 48.
-¿Y por qué no se hicieron más esfuerzos por rehabilitar?
-Es que no dejaban tocar ni fachadas.
-¿Qué les dice a los que acusan a esta asociación de estar alentada por el Ayuntamiento?
-Nosotros empezamos haciendo fotocopias de octavillas en un quiosco del barrio. Nadie nos dijo nada, salió de nosotras. He tenido que oír que me han dado un puesto en el Ayuntamiento, dos casas ¡Claro que para ellos somos una inyección de energía!, pero no estamos manipulados. Cuando pedimos algún permiso, supongo que se enteran y nos llaman, pero no hay trato de favor.
-Últimamente el barrio ha recibido muchas visitas de políticos, ¿a quién echa en falta?
-Hemos invitado a Carmen Alborch (portavoz socialista en el Ayuntamiento), a la vicepresidenta del Gobierno y a la ministra de Cultura, esta última sí vino, pero no habló con nosotras y la visita de De la Vega fue como una bofetada para nosotros.
-Alborch ha sido crítica con la carga policial y ese día intentó apaciguar los ánimos, ¿hay mejor sintonía con ella?
-Actuó así porque sabía que lo había hecho mal.
-¿Se sentaría a hablar con los portavoces de Salvem el Cabanyal?
-No. De momento no habrá foto. No queremos confrontación.
-¿Cómo se toma tanta expectación por parte de los medios de comunicación?
-La alcaldesa saca en el Cabanyal un 53 por ciento de los votos. Valencia tiene Fórmula 1, Copa América, la Ciudad de las Ciencias... y España no se ha enterado. ¡¿Y se ha enterado del Cabanyal?! España no quiere a Valencia. No lo entiendo, porque no estamos luchando sólo por la prolongación, que es vida, sino por los negocios y por los jardines, por una manera de vivir.
-¿Y cómo ve el futuro?
-Que se hace la prolongación, pues muy bien, que no, pues algún día se hará.
-Parece muy convencida.
-Estoy segura. Si no lo hacemos nosotros, lo harán nuestros hijos.

PERFIL
Astérix con escolta
La entrevista transcurre entre idas y venidas de los clientes de su panadería y llamadas de teléfono de los medios de comunicación. Y es que en apenas tres meses, Amparo Moliner se ha convertido en una cara muy popular. Ella, «del Cabanyal de toda la vida», es la portavoz de una plataforma vecinal joven, pero ya está «curada de espanto» y maneja con soltura a periodistas y políticos, y no tanto a los vecinos que se oponen a la prolongación. De un grupo de ellos, «gentuza violenta», ha recibido amenazas hasta el punto de tener que «llevar escolta a ocho pasos». Se siente un poco como Astérix en su pequeña aldea en la lucha contra los romanos, pero se asombra de que aun en la génesis de su movimiento, lleven recogidas 11.000 firmas.