Un barrio histórico y artístico de Valencia condenado al derribo

El Cabanyal: la historia de David contra Goliat

2012-01-03Publicat per: Agora 15
¿Quién podrá más en esta batalla, los que defienden el patrimonio histórico de un barrio o los que quieren una reestructuración urbana demoliendo lo que está en su camino?, ¿Obcecación del poder? Y todo esto, sin haberse sentado nunca a dialogar. Rarezas de la democracia.
Todo tiene una historia
Si han visto algún cuadro de Sorolla, donde los toros arrastran barcas en la playa, son los pescadores del Cabanyal, los que fueron haciendo barrio con sus barracas desde la conquista cristiana hasta que le dieron nombre en el XV. En paralelo al mar y entre la Malvarrosa y el Puerto de Valencia, “Pueblo Nuevo del Mar” llegó a tener su propio Ayuntamiento con plena autonomía en 1836.
Ahora estamos en el siglo XIX, se ha construido el puerto y esto ha provocado un descenso de las aguas en la zona sur llamada el Canyamelar. La playa atrae al turismo y comienza un plan urbanístico ambicioso favorecido por la desamortización que ya estaba delimitando propietarios a todos los terrenos edificables. Como la burguesía va creciendo con la industrialización, desaparecen las barracas y crece la zona de veraneo, al igual que aparece un modernismo popular en fachadas con cerámica, erigiéndose edificios que junto con Portugal son únicos en Europa.
El Cabanyal-Canyamelar se incorpora al municipio de Valencia en el siglo XX, lo hacen convencidos de las numerosas ventajas que vendrían, pero contrariamente se abre un cisma entre el interés económico de la ciudad y la resistencia para no perder la identidad de un barrio.

Cronología de la división
Han sido más de 100 años pretendiendo abrir una vía directa al mar con distintos planes de ordenación urbana, y como consecuencia, partir en dos al Cabanyal con expropiaciones y derribos. Esta es la política del desarrollismo que comenzó en los 60. No se hizo esperar uno de los planes más ambiciosos, en 1966, con 1.500 expropiaciones previstas, pero esto nunca se llevó a cabo por las más de 500 alegaciones que se presentaron con las firmas de los propietarios.
Entonces, para fortuna del barrio, sale a la luz la tesis más clara para apoyar su lucha, en 1978 la Dirección General de Patrimonio Artístico, Archivos y Museos del Ministerio de Cultura, presenta un expediente a favor de seis zonas de la ciudad de Valencia, entre las que se incluye el Cabanyal como conjunto Histórico-Artístico. Y aún más, en 1993, el núcleo original del ensanche del Cabanyal es declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con el informe favorable del Consejo valenciano de Cultura del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Valencia y de la Universidad Politécnica.
Hasta aquí parecería que todo se resuelve, pero nada más lejos, aún mucha tinta ha corrido para defender la ética frente a tantos pliegos de legalidad.
El primer plan de ordenación urbana en democracia se redactó en 1988 cuando gobernaba el PSOE, muchos lamentan que no se dejara zanjado el asunto. El ambiente político permite una general oposición de partidos y vecinos y la decisión se queda en diferido. A partir de 1991, se inicia el período de mayoría absoluta del PP en la alcaldía y desde el 96 en la comunidad autónoma. El primer síntoma de conflicto aparece con el anteproyecto de reforma interior del 97 (PERI) y la posterior aprobación en el 2001 de lo que será el PEPRI, añadiendo la “P” de protección pero que contempla el derribo de 1.600 viviendas.

Faustino Villora, de la Plataforma Salvem El Cabanyal
Faustino es economista y conserva la indignación y el optimismo tras los 13 años de existencia de la Plataforma, donde participa cada miércoles en la asamblea. Estaba preparando su tesis doctoral cuando anunciaron los derribos. Su familia es centenaria en el barrio y le pidieron que se pasara por la asamblea vecinal. Les pareció que realmente la cosa “iba en serio”.

¿Cómo ha sido en todo este tiempo la lucha de la Plataforma Salvem el Cabanyal?
Nos hemos enfrentado con el poder absoluto. Se ha ido aprendiendo la cultura de la ciudadanía y no del vasallaje. Desde luego, la Administración no facilita la información para comprender y poder actuar en defensa de nuestros derechos.
La lucha comenzó con las asociaciones de vecinos y se sumó la creación de la Plataforma que tomó su propia identidad. No tiene estructura orgánica, ni socios, no se levantan actas y esto funciona. Se ha ganado la confianza de la gente porque “se ha hecho lo que se ha dicho”. El mundo de la cultura y del arte ha aportado mucho, como las intervenciones artísticas en las 13 ediciones que llevan las Jornadas de Puertas Abiertas donde los vecinos han mostrado sus casas. También los profesionales de la arquitectura han creado discurso. Nuestro interés en esta lucha es la justicia social, no solo luchamos por salvar del expolio este patrimonio histórico sino contra aquellas formas que se utilizan para intentar expropiar a bajos precios con el fin de la especulación y con ello destruir la forma de vivir en el Cabanyal.
Nos hemos autogestionado organizando conciertos-donde han llegado a venir 4.000 personas-o vendiendo lotería. Todo es trabajo solidario. Cada semana nos encontramos unas 30 o 35 personas, pero cuando hay acciones se llegan a juntar 300 o 400 personas. Este es un movimiento que ha sido capaz de regenerarse y resistir para no perder ninguna de las características del lugar.

¿Qué es lo que caracteriza al barrio del Cabanyal-Canyamelar?
Según datos sociológicos ha sido de siempre el barrio de más cohesión social, porque hay más relación entre las personas, más ayuda y cooperación. También donde se habla más el valenciano. Hay cerca de 21.000 habitantes y el 70 % son casas de 2 o 3 plantas. Se cifra un nivel de desocupación similar a la ciudad de Valencia, un 20 %. El alma de resistencia de todos estos años, y yo he puesto mi interés particular por ello, son las personas mayores. Son la memoria de un estilo de vida. La arquitectura y el diseño del espacio físico influyen en la vida de las personas. Así el mayor éxito del Ayuntamiento ha sido romper la autoestima de sus habitantes por el abandono, el deterioro y la inseguridad que han provocado, quebrando sus voluntades y dañando esa cohesión social. No obstante, no es posible que un proyecto tan megalómano se haga realidad con tanta oposición y movilización social como este barrio ha demostrado en este tiempo.

¿Cuáles han sido las principales argucias del poder en esta confrontación?
La discrecionalidad política ha llegado a todos los niveles contraviniendo órdenes ministeriales y sentencias del Tribunal Constitucional. Se ha impedido licencias para apertura de negocios o de rehabilitación como forma de que la zona entre en depresión. Los métodos para que la gente venda voluntariamente son provocar la degradación y la inseguridad-se han alquilado por parte del ayuntamiento a muy bajo precio viviendas a grupos en exclusión y ha proliferado la venta de drogas. Por otra parte, las presiones y amenazas de expropiación se están negociando a la baja. En general este proyecto es una ruina pero tiene un afán de especular con los terrenos comprados para sacar lo máximo posible. El propio plan limita la construcción de más de 3 alturas y esto es una garantía. Si hay un cambio de volumetría y destino en la nueva edificación se tendría que indemnizar a los propietarios. Defender a los propietarios, para nosotros, es una garantía del proceso. Pero ya han destruido edificios de gran valor histórico y este es el expolio que denunciamos porque incluso su propósito es descatalogar lo protegido.
El sistema democrático, para mi, está en quiebra, la política es de despacho y de favores, con una injerencia brutal del poder político sobre el poder judicial.

¿Cuáles han sido los momentos más duros que has vivido?
Cuando el Tribunal Supremo del País Valenciano aprueba la destrucción del Cabanyal en el 2008. Ha sido una batalla legal continua a nivel autonómico, estatal e internacional. Los momentos de los derribos también han sido muy tensos con mucha violencia policial. En el 2005 hubo un intento de derribo que se llegó a parar por la presión vecinal, incluso una sentencia que obligó al Ayuntamiento a reparar lo que empezaron a destruir. Pero en el 2010, aprovechando estas leyes hechas a medida, hubo tres días de vacío legal y entraron a la fuerza causando heridos. Yo tengo 5 juicios pendientes, las faltas han pasado a lo penal para mucha gente. Es fácil sucumbir a la rabia pero no hemos caído en la provocación. Nos han acusado de kale borroka, de pertenecer a una red anarquista internacional por tener nuestra web en Nodo 50. Nunca hemos consentido que nos marginen ya que sacan rentabilidad de la radicalización. Nosotros radicalmente defendemos la justicia social. Realmente no saben ni lo que somos.

¿Qué es lo que más preocupa en estos momentos a la Plataforma?
Ahora que el PP gobierna a nivel estatal preocupa que se pueda hacer mal uso del sistema democrático. La alcaldesa Rita Barberá no se ha cortado en decir: “vamos a retirar el dictamen del Tribunal constitucional, colocando a nuestra gente en primera línea”, no respetan la independencia ni los informes especializados que deben avalar las leyes. Esto nos retrotrae al sistema de gobierno de Berlusconi, adaptando las leyes a las necesidades de los que gobiernan y no de la ciudadanía.
¿por qué se sigue votando al PP? yo tengo una opinión particular, “hemos pasado de la alpargata al audi en una noche” y esto es difícil de digerir cultural y políticamente. El primer problema que tenemos en la sociedad en general es el déficit de valores ciudadanos, que nos va a llevar más tiempo y va a tener un mayor coste social que incluso la crisis económica.
Ingresado en la lista de los patrimonios amenazados por la World Monuments Fund, el Cabanyal sigue a pesar de las heridas, respirando cultura con las Jornadas que se acaban de realizar en el mes de diciembre: “Cabanyal Archivo Vivo” propuesto por la asociación La Esfera Azul. Siempre será un bálsamo estar en la memoria de la gente.