Ante la concesión de una licencia de obras

2011-12-29Publicat per: AVV Cabanyal-Canyamelar
Ante el conocimiento que hemos tenido por los medios de comunicación de la reciente concesión de una licencia de obras por parte del Ayuntamiento de Valencia, para la rehabilitación/ampliación de un edificio situado en el ámbito del PEPRI del Cabanyal-Canyamelar, desde la Asociación de Vecinos Cabanyal-Canyamelar queremos realizar las siguientes consideraciones:

- En primer lugar queremos mostrar nuestra satisfacción, por lo que de punto de inflexión pueda suponer la concesión de dicha licencia de obras.
- No vamos a entrar en la valoración de las circunstancias jurídicas que maneja el Ayuntamiento de Valencia mediante las cuales se realiza una valoración de la necesidad de cumplimiento de la Orden del Ministerio de Cultura que le llevan a concluir la necesaria suspensión del PEPRI Cabanyal-Canyamelar. Ya en su momento tanto la Abogacía del Estado como el Defensor del Pueblo emitieron sus informes contrarios a la interpretación municipal.
- Tal como se describe en el documento por el que se otorga la licencia de obras, al que hemos tenido acceso, se trata de un edificio catalogado con Protección Ambiental, en el que se propone una rehabilitación integral del mismo con ampliación de su superficie construida mediante la habilitación de un desván.
- No se trata en ningún caso de la necesaria ejecución de obras de emergencia, que se ha utilizado en anteriores casos para emitir órdenes de ejecución de las que veníamos teniendo conocimiento y que obligaba a los propietarios a acometerlas, por cuestiones de seguridad. Tampoco de la mera “realización de reparaciones en un edificio, esto es, obras de mera conservación y mantenimiento”, cuestión esta que también había sido utilizada como argumento para la concesión de anteriores licencias en edificios que no se encuentran protegidos.
- El argumento que utiliza en esta ocasión el Ayuntamiento de Valencia para conceder la solicitada licencia es que “la suspensión de la licencia sería contraria al fin jurídico que persigue tanto la Orden Ministerial (evitar el expolio sobre el patrimonio), como el mismo PEPRI del Cabanyal, y el propio Plan Géneral de Ordenación Urbana de Valencia, ya que ambos documentos urbanísticos expresan la protección del inmueble” y que en consecuencia se concede la licencia “en cuanto instrumento de materialización del interés jurídico prevalente consistente en la protección y conservación del patrimonio arquitectónico e histórico-artístico”.
- Entendemos que en la citada concesión de licencia de obras de rehabilitación integral/ampliación no concurren circunstancias extraordinarias que puedan circunscribir su concesión a una situación singular o extraordinaria, más allá de tratarse de un edificio protegido, dentro de un entorno BIC, sobre el que pesa una declaración de expolio..

A la vista de todas estas circunstancias entendemos que para garantizar la seguridad jurídica de los ciudadanos que puedan estar interesados en solicitar una licencia de obra en nuestro barrio, desde los servicios jurídicos municipales debería aclararse la interpretación que el ayuntamiento viene haciendo del cumplimiento de su propia Circular de Secretaría Área de Urbanismo, Vivienda y Calidad Urbana (1/2010), que insta al Servicio Municipal gestor de los expedientes de licencias de obras a “la adopción de la medida cautelar de suspensión del respectivo procedimiento, en cumplimiento de la orden CUL/3631/2009 de 29 de diciembre, por la que se resuelve el procedimiento por expoliación del conjunto histórico del Cabanyal, hasta que el PEPRI del Cabanyal-Canyamelar recobre su efectividad”, sin que establezca ningún tipo de excepciones.

Las declaraciones que han venido haciendo los responsables políticos del equipo de gobierno municipal, siempre han ido incidiendo en la imposibilidad de proceder a la concesión de licencias de obras y actividades, también en aquella parte del barrio que no estaba afectada por las posibles afecciones de la prevista prolongación de la avenida Blasco Ibáñez, hasta que el asunto no quedara resuelto finalmente por los tribunales y por tanto la acción positiva de la administración municipal y autonómica en dicha parte se veía imposibilitada. El conocimiento del goteo de concesiones de licencias de rehabilitación que venimos observando parece desmentir esta aplicación tan restrictiva de la citada Orden Ministerial.

Por todo esto y a la vista de la delicada situación económica que venimos atravesando, instamos al Ayuntamiento de Valencia, a que abandone su victimismo y que de una vez empiece a aplicar políticas positivas sobre el Cabanyal-Canyamelar, que permita a vecinos y comerciantes afrontar la dificil situación en la que nos encontramos. No es suficiente con permitir que “a regañadientes” los propietarios particulares puedan obtener licencias de obras, con unos plazos de tramitación, que en el caso de las obras menores resultan injustificables. Para que la política municipal colabore en lo que resulta la máxima prioridad en este momento, la lucha contra el paro, debería ponerse en marcha una campaña de políticas de rehabilitación, impulsadas desde el propio ayuntamiento. Adquirir casas vacías y rehabilitarlas, en lugar de pensar en su demolición, debería ser el objetivo prioritario del Ayuntamiento de Valencia. Para ello se firmó el convenio con el Ministerio de Vivienda en diciembre del 2007, antes de que se dictara la orden ministerial. Con el mismo objetivo se firmó la Addenda posterior al convenio, en febrero de 2010, una vez ya estaba en vigor la citada Orden. El objetivo no era otro que conseguir la rehabilitación de 800 viviendas, para lo cual se comprometía una subvención para los propietarios por parte del Ministerio de Vivienda y la Generalitat Valenciana, que alcanza los 12.600 € por vivienda. A día de hoy, 4 años después de la firma del citado convenio, el Ayuntamiento de Valencia no ha puesto en marcha la Oficina de Rehabilitación, en el ámbito del barrio, que permita la facilidad de la tramitación y gestión de los expedientes, tal como venía obligado por el cumplimiento del mismo. Ya va siendo hora de que todos estos obstáculos desaparezcan.