ENTREVISTA: PABLO LONGORIA Delegado en España de World Monuments Fund

"Deben decidir si quieren un Venice Beach o un Benidorm en El Cabanyal"

2011-12-19Publicat per: El País
La World Monuments Fund (WMF), una asociación privada americana con sede en Nueva York, vela por el patrimonio de todo el mundo. Hace unos días incluyó en su lista vigía (Watch) El Cabanyal, un barrio en peligro. Su delegado en España, Pablo Longoria, visitó el miércoles Valencia para dar una conferencia dentro de las jornadas Cabanyal Arxiu Viu, sobre qué puede hacer esta fundación privada para preservar la integridad de este emplazamiento tan singular.

Pregunta. ¿Qué es la WMF?

Respuesta. Somos una organización privada internacional, afincada en Nueva York y con sedes en Londres, París y Madrid. El objetivo es la salvaguarda del patrimonio cultural edificado, desde monumentos hasta centros históricos, y desde restos arqueologicos a arquitectura más reciente.

P. ¿Cómo se entra en la lista?

R. Cada dos años se lanza la lista Watch. Cuando recibimos la propuesta del barrio valenciano, hicimos informes internos y externos, luego pasó a un panel de expertos independientes -entre los que hay miembros de la Fundación Getty-, y ellos decidieron en función de la relevancia, la urgencia y la viabilidad.

P. ¿Por qué entra en la lista?

R. Es un caso bastante claro de atentado al patrimonio. Es un barrio declarado Bien de Interés Cultural y la agresión al tejido histórico con cientos de años, es claro. Hay una avenida que lo corta por la mitad, demuele 1.600 casas y rompe con todo el tejido urbano. Meten una avenida que está fuera de escala. Lo que más sorprende es la agresión a la normativa y a la protección establecida y también sorprende una actuación tan agresiva en un momento en que las políticas de protección del patrimonio van por otro lado.

P. ¿Qué otros patrimonios españoles están en la lista vigía?

R. En 2010 estuvo la Sagrada Familia, por el túnel del AVE que se está haciendo al lado. Está Ávila, declarada patrimonio de la humanidad, que cuenta con una zona de amortiguación, donde se están construyendo aparcamientos y centros de congresos. En el Camino de Santiago, donde se hacen constantes obras, en la torre de Sevilla...

P. Ha paseado por el barrio. ¿Qué impresión se ha llevado?

R. Muy buena. En cuanto a arquitectura es digna de respeto. Es un barrio deprimido socialmente pero también lo estaba el barrio de Malasaña hace 20 años y ahora es uno de los mejores de Madrid.

P. ¿Qué victorias tiene WMF en su haber?

R. Trabajamos en la concienciación a nivel mundial del problema. ¿Éxitos? Muchos. Me vienen a la cabeza las casas Machiya, en Kioto, ejemplo de la arquitectura tradicional japonesa que estaban a punto de ser engullidas por el crecimiento descontrolado en el entorno. Con su entrada en la lista Watch se consiguió impacto mediático y hubo organizaciones que se interesaron y ahora están comprando casas para rehabilitarlas.

P. Si conoce el caso del Cabanyal, sabrá que el conflicto está muy enquistado. ¿Qué puede hacer la WMF?

R. Hay una crítica de cajón. Hay un elemento protegido y para intervenir, o lo desprotejes o no puedes tocarlo. La autoridad también se puede equivocar. Conozco el problema y sé que está muy politizado. Cada bando está enrocado y no está dispuesto a ceder. Politizar el patrimonio es hacerle un flaco favor, porque es de todos, de un partido y de otro. Si meten la avenida hasta el mar, ese desfase de escala, destruirá el barrio

P. ¿Cómo gestionarlo?

R. Hablando se entiende la gente. Conseguir que las partes se sienten y hablen por el bien de Valencia...

P. Pero una de las partes tiene mayoría absoluta, insiste en hacer la avenida y asegura que conseguirá que el nuevo Gobierno español, del mismo color político, retire la orden que ahora protege el barrio de más demoliciones.

R. Habrá que ver si el Gobierno central está a su favor o no... Está por ver.

P. Son del mismo partido. Y la alcaldesa está convencida de que será lo primero que haga el Gobierno de Mariano Rajoy.

R. Espero que no. Nosotros intentaremos hacer una llamada de atención y ponerlo en conocimiento de otras instituciones internacionales como Icomos [Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Históricos]. No sé hasta qué punto podría intervenir la Unesco. Me cuesta mucho pensar que el ayuntamiento no escuche a la otra parte y que si tiene razón, adapte su proyecto. No estamos hablando de paralizarlo sino de adaptarlo y consensuarlo.

P. ¿Ha tenido algún contacto con el Ayuntamiento?

R. Me puse en contacto con [el vicealcalde] Alfonso Grau.

P. ¿Qué argumentos daría para desbloquear el conflicto?

R. Le diría que en los últimos 40 años las políticas urbanas de conservación de centros históricos van por otro camino. No se trata de llevar vehículos hasta el barrio, sino de aparcarlos fuera y que la gente disfrute de una trama urbana con cientos de años de historia.

También les diría que esas moles de varias plantas que proponen, rompen el barrio y su identidad. La especulación urbanística ya ha demostrado los males que provoca y va siendo hora de que las políticas cambien.

P. ¿Cómo cambiar ese planeamiento?

R. Los valencianos también tienen responsabilidad en esta cuestión. No solo la alcaldesa, que tiene que decidir si quiere un Benidorm o un Venice Beach [barrio marítimo de California ecléctico] para el frente marítimo de Valencia.

P. Se atreve a predecir un final de la historia.

R. Hay que confiar en la sensatez de las personas. Si vas con un buen argumento, te tienen que escuchar porque son autoridades públicas. Hay un documento del Consejo de Europa, la Carta de Amsterdam, que si lo lees, rebate punto por punto el plan de la avenida en El Cabanyal.

P. ¿Qué puede hace Icomos por este barrio?

R. Es independiente pero es un órgano consultivo de la Unesco. Hablé con ellos y tienen interés en participar en esta historia.