El Cabanyal avisa que «si el poblado marinero está en conflicto no habrá Copa tranquila»

2003-12-11Publicat per: Levante
Mientras aún colea el éxito por la designación de Valencia como sede de la XXXII Copa del América de Vela, la plataforma Salvem el Cabanyal, que sigue a la espera de resolución judicial sobre la prolongación de Blasco Ibáñez, anunciaba una huelga de hambre en Suiza. La alcaldesa Rita Barberá, por su parte, ha augurado un éxito mediático y el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, ha vuelto a indicar que el AVE se intentará acelerar a lo más posible.
La Plataforma Salvem el Cabanyal rompió ayer su silencio -marcado en parte por la espera inminente de resolución judicial- con respecto a la Copa del América. Los vecinos que se oponen a la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez dicen celebrar el acontecimiento igual que los demás pero lanzan varias advertencias: que el evento no sirva de «chantaje» para paralizar sus movilizaciones, que consideran ilegal la modificación de la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano en trámite y que «no puede haber Copa tranquila si el poblado marinero está en conflicto».

Los letrados de la plataforma han estudiado los aspectos de la modificación legal y han llegado a la conclusión de que los argumentos son excusas, de que las nuevas excepciones para poder intervenir en un BIC (ellos entienden que sólo cabría, en todo caso, en un entorno BIC, que no es el caso) chocan con la legislación estatal y de que se busca dejar a los técnicos sin funciones para que no puedan oponerse a los informes de la administración.

Salvem el Cabanyal confía en cualquier caso en que la sentencia del TSJ, que se retrasa según sospechan para hacerla coincidir en el tiempo con los cambios legislativos, será favorable a su causa. El portavoz, Faustino Villora, anunció ayer que, entonces, se promovería una nueva huelga de hambre -como la de 2000- pero que esta vez sobrepasaría las fronteras de Valencia para llegar a Suiza, donde se explicaría a los organizadores de la Copa del América «la poca sensibilidad de las administraciones valencianas con el patrimonio». Salvem cree que la competición forzará un final, el que sea. La plataforma insiste en uno de rehabilitación.