La asociación de vecinos se fundó en 1978 con la idea de lograr el jardín de Doctor Lluch. Los dirigentes se oponen a la prolongación y siguen defendiendo la rehabilitación del barrio.

Bodas de plata vecinales en El Cabanyal

2003-09-22Publicat per: Levante
La organización que ha sido el motor del barrio del Cabanyal-Canyamelar, la asociación de vecinos, cumple 25 años de existencia. Después de un cuarto de siglo, en el que han conseguido mejorar el entorno de una de las zonas más emblemáticas y carismáticas de la ciudad, los actuales dirigentes ven, como desde las instituciones, se les deja de lado. Eso sí para los actos de la semana pasada han tenido la colaboración del Ayuntamiento de Valencia y la esperan de la Generalitat.

La asociación quiere aprovechar la conmemoración para «despertar» a los vecinos e involucrarlos en un movimiento reivindicativo en el que tanto su presidenta, Josefa Dasí, como el secretario, Vicente Gallart, reconocen que «se vive una crisis generalizada». De los colectivos sociales del barrio dijeron que «no hay nadie que tenga poder de convocatoria. Los han desestructurado ¬comprándolos¬». Uno de los últimos intentos de aglutinar a las distintas entidades lo hicieron con la movilización de la guerra contra Iraq pero no se logró.

Escribir de la asociación de este barrio, que se fundó en 1978 en el colegio público Enrique Terrasa, es escribir de un colectivo que ha batallado para que nunca jamás se inundaran las calles consiguiendo una correcta red de alcantarillado; por la dignificación del frente marítimo y la ejecución de un paseo hoy día inacabado; la construcción de equipamientos, como lo fue el jardín de Doctor Lluch pero con un claro rechazo social y la desaparición de las vías del tren, el muro del ferrocarril que tantos años ha separado el Cabanyal de la ciudad y a está última del mar. El aspecto festivo tampoco ha quedado de lado. Pocos recuerdan que fueron los promotores de la Nit de Sant Joan en 1983 bajo el lema Per unes platjes populars.

La presidenta, Josefa Dasí, fue una de las fundadoras de la entidad que desde hace algunos años figura al frente de la misma. «Mucho se ha conseguido pero queda mucho por hacer. Seguimos con la oposición a la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez - ya en 1982 la negativa era contra la autopista de esa vía de comunicación - pero tenemos prostitución, narcotráfico, escasez de equipamientos y una permisividad a la degradación, como es el consentimiento a las obras ilegales, que en otro lugar no se consentirían».

De la prolongación pretendida desde las instituciones tanto Gallart como Dasí coinciden en que «son conscientes de que la batalla en los tribunales la tienen perdida y por eso se les ocurre cambiar la ley. Ellos siempre dicen que la prolongación sólo afecta al dos por cien del plan pero es que no hacen nada en el otro 98 por cien». La decisión de variar la legislación se tomó el pasado viernes.