Un estudio de la universidad para el ayuntamiento advierte de la posible pérdida de identidad del barrio

La problemática social del plan del Cabanyal

2003-06-15Publicat per: Levante
Un cambio de población y de barrio, más difícil de medir y acotar, son los problemas sociales más importantes a tener en cuenta desde el Ayuntamiento de Valencia con la prolongación lineal de la avenida de Blasco Ibáñez, según el estudio que la Universidad de Valencia ha redactado sobre la realidad social de los barrios de la Mesa Social de Solidaridad de la Malvarrosa.

Los especialistas han dejado de lado cualquier pronunciamiento sobre un plan considerado como polémico desde hace años pero alertan de que las obras tendrán un doble impacto en ese cambio poblacional y de la estructura del barrio.

Del primero afirman que «modificar la trama urbana supone alterar la población, las formas de convivencia y hábitos, el tipo de sociabilidad y de cultura urbana específica creada».

Y del segundo, el de la estructura, hablan del impacto que generaría la demolición de viviendas por la avenida «porque la zona es hoy un espacio urbano con una trama urbana, relaciones y tradiciones con seña de identidad cabanyalera. Si se hace la avenida sería difícil mantener las características de la cultura urbana y sería de suponer una nueva construcción de viviendas alrededor de las que se hagan en la avenida».

Los especialistas apuntan que los resultados dependerán de factores como «de la concepción de revitalización del barrio. Si la simple acción de la tendencia constructora privada al calor de una avenida, más bloques de viviendas nuevas, o la rehabilitación y fomento de las zonas de interés no afectadas por la avenida».

Los autores del informe afirman que «con la construcción de la nueva avenida al Cabanyal vendrá a residir un sector de población joven con un “status” socioeconómico más elevado en comparación con la población del área afectada».

El problema social, sin lugar a dudas, viene dado por los vecinos y vecinas del Cabanyal afectados por la expropiación y la demolición de su vivienda. Una parte es gente mayor «sin recursos económicos y con redes familiares y sociales debilitadas, que ya requerían atención antes. Si se produce la intervención serán las que mayor atención necesiten».

Los redactores del estudio fijan la vivienda como el primer problema a resolver. Ellos dudan de que con «el dinero obtenido de la expropiación puedan pagarse esas personas mayores una nueva vivienda». La expropiación se rige por el valor catastral y en el Cabanyal es más bajo que en la media de la ciudad.

Para los autores de la investigación «una solución adecuada a estas personas no pasa por una indemnización económica y otras fórmulas por mucho que garanticen una nueva vivienda. Se debe reducir el impacto negativo, construir viviendas sociales, algunas en marcha, y ayuda, sobre todo en casos de personas mayores».

Si se hace la actuación urbanística, desde la universidad se ve la necesidad de redactar un estudio sobre los distintos problemas sociales causados por las expropiaciones y el cambio de vivienda, atendiendo a la cantidad de gente afectada, las necesidades y las fórmulas que puede reducir los inconvenientes.