La participación ciudadana

2003-02-13Publicat per: Levante
Hace unos meses un grupo de Salvem el Cabanyal decidimos asistir en el CEU a una conferencia de la entonces Directora General de Patrimonio, conferencia que trataba tal y como suponíamos de lo bien que estaba el ídem en la Comunidad Valenciana. La charla se enmarcaba en un master que esa universidad ofrece a sus estudiantes, pero siendo abierta a la sociedad valenciana se nos ocurrió que era una oportunidad de ejercer al efecto y aprender y ver lo que aprenden los urbanizadores del mañana.

Todo iba bien, el claustro gótico de allá había quedado fenomenal y las restauración del retablo de acullá era una maravilla hasta que la ponente habló de la participación ciudadana en la conservación y promoción del patrimonio, de lo necesaria que era y de la lástima que algunos salvem estuvieran tan mal asesorados técnicamente, aunque, aún así, resultaran simpáticos.

Juro por Domínguez y lo que representa que nosotros no pensábamos interrumpir una ponencia que se dirigía hacia la hora y media y hacia el penoso récord de enumeración de las numerosísimas intervenciones de esa Dirección en el Patrimonio de los valencianos, desde los colores de un valioso capitel hasta las baldosas de los dos primeros escalones de una iglesia del Bajo Palancia. Pero ya lo dicen en los programas de audiencia, existe el derecho humano de intervenir por alusiones. Así que preguntamos.

Tras identificarnos y esperar a que se le pasara el mal trago de saber quiénes éramos, preguntamos con mucho respeto por qué decía ella que estábamos mal asesorados técnicamente si, por poner un ejemplo, el proyecto de prolongación de Blasco Ibáñez que su Dirección había aprobado tenía todos los informes en contra: Derecho, Bellas Artes, Proyectos Arquitectónicos..., incluso los de su propio gabinete técnico. También agradecimos caerle simpáticos.

La Directora General, algo balbuceante, decidió responder con una frase que en un primer momento nos pareció en clave, pues contestó que no podía decir nada al respecto ya que «ella era de Alcoi». Esto nos indujo a pensar que ser oriundo de este pueblo exime de toda responsabilidad en política de patrimonio, y dedujimos, además, que nuestro gobierno valenciano siempre escoge a los directores de ídem de entre los vecinos de esa localidad, lo cual, para ser honestos, no es jugar limpio.

A la vista de la experiencia también decidimos que los grupos ciudadanos no vamos tan desencaminados, es decir, que intervenir en los asuntos de la ciudad y nuestro barrio es importante, que controlar a los que dirigen la cosa pública es esencial (más aún si quien dirige no sabe nada), que informarse adecuadamente y exigir buena información es un derecho, que contribuir a cuidar la opinión pública es un deber, y que proponer alternativas a las políticas arbitrarias una obligación. Decidimos, en definitiva, que la participación ciudadana es esencial para la supervivencia (ya estamos en ese estado) de la democracia.

Fernando Flores Giménez - Profesor de Derecho Constitucional de la UVA y miembro de la Plataforma Salvem el Cabanyal