Viviendas sociales en primera línea del paseo Marítimo

2002-10-20Publicat per: Las Provincias
Algo se mueve en el paseo Marítimo de Valencia. Hay grúas por todas partes, desde La Pepica, al comienzo de la playa de Las Arenas, hasta el límite del término municipal con Alboraya, en la acequia de Vera.

El Ayuntamiento de Valencia ha terminado la construcción de 72 viviendas entre el propio paseo y las calles Pavía, Historiador Coloma y Espadán, destinadas a realojos de familias afectadas por proyectos municipales. A pocos metros, las grúas y las excavadoras trabajan ya en el balneario Las Arenas, en el que se va a reconstruir el pabellón columnario gemelo del que sigue en pie y se va a levantar un hotel de cuatro estrellas. En La Pepica, al comienzo del paseo Neptuno, los promotores esperan la autorización de la Demarcación de Costas para otro hotel.

Ya en Isabel de Villena, en la parte del paseo correspondiente a la playa de la Malvarrosa, el instituto que lleva el nombre de la calle está muy avanzado, mientras los alumnos siguen estudiando, al menos durante este curso, en los barracones. El hospital de la Malvarrosa se ha ampliado con un nuevo pabellón acristalado que contrasta con la arquitectura neoclásica del resto del centro sanitario.

Pero, sin duda, el conjunto de las 72 viviendas ya terminadas es lo que en estos momentos más llama la atención, especialmente por su privilegiada ubicación, hasta el punto de que en la empresa municipal AUMSA, que es quien ha realizado el proyecto, han recibido numerosas llamadas de particulares interesándose por el precio y las posibilidades de adquirir uno de los pisos.

Lamentablemente para ellos, las viviendas son para realojar a las familias que viven en el llamado bloque de Paviñes, un conjunto de casas de planta baja y una altura que forman una joroba en el paseo Marítimo y que el plan urbanístico de esta zona prevé derribar.

Algunos de los afectados han mostrado su malestar por el cambio, ya que aseguran que salen perdiendo y que sus actuales viviendas son más grandes que las que ha construido AUMSA. Sin embargo, un portavoz de la empresa municipal me explicó hace unos días que mientras las de Paviñes son una antigua concesión, las nuevas las tendrán en propiedad, aunque algunos deberán pagar una cantidad de dinero -a través de una hipoteca- para adquirirlas, por la diferencia del valor de unas y otras.

La construcción de las viviendas y el derribo del bloque de Paviñes forma parte del plan especial del paseo Marítimo, todavía con muchos flecos por resolver. Nada que ver con el plan especial del Cabanyal, el que contempla la prolongación hasta el mar de la avenida Blasco Ibáñez, documento que sigue paralizado tras el auto del Tribunal Superior de Justicia que suspendió su ejecución.

Si en el bloque de las 72 viviendas queda alguna libre después de proceder al realojo de las familias de Paviñes, AUMSA las sacará a la venta, no serán para afectados de la prolongación de Blasco Ibáñez. Es un dato que nos da una idea aproximada del estado en que se encuentra el emblemático proyecto, pendiente de una decisión judicial y con escaso, por no decir nulo, entusiasmo en los despachos del Ayuntamiento y de la Conselleria de Obras Públicas.

No corren buenos tiempos para los grandes proyectos del Ayuntamiento. Si Blasco Ibáñez no avanza, tres cuartos de lo mismo puede decirse del Parque Central o del Balcón al mar, pendientes ambos de que el ministerio de Fomento se decida a dar un paso adelante.

El Parque Central depende del AVE y el AVE será una realidad no antes de 2007. En cuanto al Balcón al mar, no pasará de ser una entelequia mientras no se haga el acceso norte al Puerto para camiones, una infraestructura que de momento no está ni en fase de licitación. Así las cosas y con las elecciones a la vuelta de la esquina, la alcaldesa se ha lanzado a la aventura de proponer, otra vez, construir un estadio municipal para que los dos equipos de la ciudad jueguen en él. No hay, al menos de momento, ni fechas ni ubicación ni forma de financiación. Pero, eso sí, la alcaldesa tiene mucha ilusión.

Volviendo al paseo Marítimo, antiguos usuarios, arquitectos, urbanistas y paisajistas comentan su inquietud respecto al proyecto del balneario de Las Arenas. Lo primero que se hizo fue trasplantar los árboles y eso provoca la duda acerca de si volverán todos a su sitio y sobrevivirán al traslado. Además, no está claro el uso que se va a dar a los pabellones columnarios, tanto al antiguo como al reconstruido.

Como se puede apreciar, no todo son alegrías y buenas noticias en torno al paseo Marítimo. En los jardines de Doctor Lluch unos andamios sostienen la pasarela de hormigón, una de las postales de la arquitectura de la etapa socialista en el Ayuntamiento de Valencia. Justo al lado, un gigantesco cartel anuncia la urbanización del área de la calle Astilleros, una zona totalmente degradada.

Es la otra cara, mucho menos amable, de un distrito en el que parece que algo se está moviendo. Ya era hora.