Cazurrería

2002-02-05Publicat per: Levante
Los planes para el Cabanyal de la alcaldesa Rita Barberá han recibido una severa tunda en forma de sentencia adversa del TSJ a causa, creo yo, de la cazurrería del personaje, que no sólo fue capaz de proponer la sustitución de centenares de casas con alguna o mucha gracia por otras sin ninguna (aunque muy rentables), sino que quiso hacerlo cuando la misma Facultad de Derecho le avisaba de sus cortos avales jurídicos y los afectados demandaban un diálogo que no se produjo por falta de interlocutora. La alcaldesa ya ha dicho que seguirá adelante. No lo dudo. El difunto González Lizondo decía que su programa era el Himno Regional. El programa de Rita, hembra de mucho trapío y flor de la raza íbera, debe ser el himno de infantería. Rita siempre vendió su propia desenvoltura: reflexiones y revisiones, no están previstas. Un producto de la tierra.

Rita invoca sus mayorías para confundir, interesadamente, legitimidad con impunidad y competencias con real gana. Las elecciones sólo son un sistema de provisión de cargos y no son, me parece, el rasgo más crucial de la democracia, para la que resultan probablemente más importantes los derechos individuales y la famosa división de poderes, de la que acaba de ser víctima la alcaldesa. Los electores no son, a dios gracias, ningún tribunal y, menos aún, un tribunal del buen gusto, aunque a mí, como al diputado Lis, también me gusta Tom Jones.

Da igual. Mañana Rita volverá a invocar el calor y el amor de las multitudes, porque esta mujer empeñosa se sabe hecha de la misma materia que sus votantes que quieren llegar dos minutos antes a la cola de la sepia. Rita pretenderá, creo yo, seguir cargando con la cruz de la ilegalidad (presunta) a cambio de los cánones, contribuciones y plusvalías (seguras). Ni desde ese punto de vista, me parece un buen negocio, si me permite esta crítica constructiva, que no a favor de los constructores aunque no necesariamente en contra.