El pacto del Cabanyal

2002-02-05Publicat per: Levante
Los dioses se le han parecido al gobierno municipal en forma de auto del TSJ. Y le ofrecen una salida digna al callejón en el que se han metido con la obsesiva prolongación del paseo de Blasco Ibáñez. Ahora, sin tener que desdecirse de nada ni defraudar a sus supuestos electores, pueden cambiar de tercio, por causa mayor, e iniciar un proceso de rehabilitación pactada acorde con los tiempos que vivimos y con los intereses en juego. Y pueden hacerlo, sin lugar a dudas, desde la fuerza que da la mayoría absoluta pero también desde la sensatez que debe llevar implícita. Porque el alto tribunal les ha dado una segunda oportunidad, y ha venido a decir que las cosas dramáticamente irreversibles para la ciudad es mejor pactarlas para evitar disgustos, y que, de momento, los BIC (que no son un bolígrafo) no se pueden mejorar haciéndolos añicos; ni siquiera desde la mayoría. Pero el gobierno municipal no acepta consejos ni de los dioses. Y la respuesta ha sido otra vez la bravata y el desafío. No hay diálogo, no hay cambios, seguirán adelante ellos o sus herederos, como si no hubiera nadie más. Allá ellos con su intransigencia y su rodillo. Pero es inaceptable que recurran a malas artes amenazando con el deterioro de un barrio que es responsabilidad suya defender; un barrio que, además de ser un bien de interés cultural, además, tiene gente dentro. No puede valer aquello de mi propuesta o ninguna. La alcaldesa, en un baño de autocomplacencia, sostuvo que el plan lo pedía un «clamor popular», y que por eso, llegaría hasta el final. Pero ya se ve que no es así. A toda la movilización de entidades, asociaciones y vecinos, ahora se ha unido el TSJ demostrando que lo del clamor es una falacia, y que el plan divide en lugar de unir. Por eso debe ser revisado y pactado para garantizar el futuro y devolver al Cabanyal el esplendor que siempre tuvo, lejos de intereses parciales. En realidad los dioses nos han regalado un compás de espera perfecto para la reflexión y el diálogo. Ojalá se aproveche.