Domínguez asegura que no solicitará la descatalogación del BIC porque “el plan saldrá adelante”

Barberá prohibirá rehabilitar las casas de El Cabanyal si suponen su revalorización

2002-02-02Publicat per: El Mundo
El concejal de urbanismo del Ayuntamiento de Valencia, Miquel Domínguez, manifestó ayer que su departamento no concederá licencias de rehabilitación en aquellas casas de El Cabanyal situadas en la zona considerada como Bien de Interés Cultural (BIC). Tras el auto del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Comunidad Valenciana, hecho público el jueves, el plan urbanístico que comunica Blasco Ibáñez con el mar, ha sido suspendido de manera cautelar justo en la zona declarada como BIC.

En este sentido, el responsable de Urbanismo dejó claro que en principio no se otorgará a los vecinos que lo soliciten permisos que puedan suponer “un aumento del valor del edificio que luego pueda ser utilizado para negociar la expropiación”.

Domínguez insistió en que el auto del TSJ se refiere a la suspensión cautelar de los derribos de edificios en una zona determinada y muy limitada, pero aseguró que el plan sigue vigente. Hizo hincapié en que sólo afecta al 2% del total del plan, por lo que tal y como expresó la alcaldesa, Rita Barberá, nada más conocer el auto, las inversiones van a seguir adelante.

Igualmente, el edil se mantuvo en la tesis de Barberá sobre la imposibilidad de actuar en esta zona durante al menos dos años, dada la suspensión cautelar decretada, aunque matizó que el objetivo es “defender los intereses de los vecinos, aquellos que ya habían llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento y los que rechazaban el acuerdo”.

Por otra parte, el equipo de Gobierno no se plantea solicitar la descatalogación de la zona BIC, una puerta que dejaba abierta al auto al justificar la suspensión por tratarse de una zona con carácter especialmente protegido. En este sentido Domínguez aseguró que el plan municipal , que contempla la protección de 1.651 edificios, va incluso más allá del nivel de protección que confiere el BIC. En cualquier caso, matizó que no se trata de una figura inmovilista y dejó claro que “el plan está vivo y saldrá adelante sin necesidad de modificar la zona considerada BIC”.

Objetivo irrenunciable.

El responsable de Urbanismo reiteró el “absoluto respeto a la sala y a sus decisiones” y recomendó “tranquilidad y paciencia” a la oposición y a los diferentes colectivos contrarios a la prolongación de la antigua Avenida Valencia al Mar.

Repasó las dotaciones del PP en el barrio y citó las inversiones en la recuperación del cine Musical, la casa de la Reina, el Museo del Arroz, el de la Semana Santa Marinera y el ya inaugurado Jardín de la Remonta.

También hubo tiempo para la memoria y Domínguez apuntó que en la memoria justificativa del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1988 ya se matizaba que “la solución al acceso fluido al mar a través de la avenida Blasco Ibáñez se configura como un objetivo irrenunciable del plan”. Sin embargo, refleja que “las dificultades y repercusiones de tal operación aconsejan diferir la solución concreta a un estudio posterior”

Otra de las consideraciones de la memoria es la clara al especificar que “ni la avenida de Francia ni el bulevar de los Naranjos pueden sustituir total y eficazmente al viejo Paseo al Mar. La perspectiva urbana que se abriría a la ciudad con la finalización del Paseo cambiaría de forma espectacular hasta la imagen que la ciudad y su relación con el mar tienen hoy los ciudadanos”, concluye.

De “cuasi-fascista” a “demagogo torticero”

El plan de El Cabanyal y el auto de suspensión cautelar del TSJ ha motivado un auténtico cruce de acusaciones, con tintes de verdaderos insultos, entre responsables municipales, líderes políticos y dirigentes de colectivos más o menos representativos. El concejal socialista, Rafael Rubio, abrió ayer el fuego al tildar la actitud serena de Barberá al analizar el plan de “cuasi-fascista”, que pocos minutos después recibió la contestación de Domínguez, quien lo tildó de “absolutista”. El intercambio de perlas no se detuvo ahí y el responsable de Urbanismo aseguró que las manifestaciones del socialista eran reflejo del “manual del descolocado o del desequilibrado”, al tiempo que concluyó con la calificación de “demagogo torticero”. Todo un intercambio de palabras en torno a un plan que despierta las pasiones más bajas, al menos en términos dialécticos.

Domínguez también hizo referencia al comportamiento “cobarde” de los socialistas, “que no se atrevieron a solicitar la suspensión del plan porque sabía que no lo iban a ganar”.

Mientras, desde el otro lado, Rubio tildó de “locura urbanística” la intención de Barberá de prolongar la avenida Blasco Ibáñez en los tramos no prohibidos por el auto del TSJ. Barberá manifestó su intención de comenzar la penetración en la zona trasera de la estación de El Cabanyal, no catalogada como BIC y sobre la que no pesa la suspensión cautelar decretada por el tribunal esta misma semana.

Rubio aseguró que el PP quiere “enfrentar a los vecinos” y propuso que el Ayuntamiento compre las viviendas de quienes quieren venderlas, las rehabilite y las ponga en el mercado a través de la empresa municipal Aumsa. Aseguró que el equipo de Barberá “sólo persigue ahogar y asfixiar a los vecinos sin dotarles de los equipamientos previstos y sin invertir en un zona que sólo quiere abandonar y degradar”.

Aseguró que si se comienzan las obras se corre el peligro de que la zona protegida se convierta en “un ghetto visitable o en una atracción de la ciudad”.

Reclamó un talante más dialogante y consideró que es necesario que las partes se sienten para tratar de encontrar soluciones a un plan que, en el mejor de los casos, no tardará menos de diez años en ejecutarse y cuyo presupuesto inicial ronda los 156.26 millones de euros (26.000 millones de pesetas), que serán fácilmente superados.