La judicatura contribuye al caos urbano del Cabanyal

2002-02-02Publicat per: Levante
Madre de Dios en Cristo, Jesús, María y José! Así que el Tribunal suspende el plan del Cabanyal y su consiguiente propuesta de apertura de la avenida de Blasco Ibáñez, y la alcaldesa de Valencia declara -y algún medio afín sirve la sectaria amplificación en bandeja- que va a seguir adelante por sus narices e incita a una división de intereses no conciliables entre vecinos expropiables e irreductibles. Confiemos, pues, que la cordura de los ciudadanos del Cabanyal, de uno u otro signo, sea superior al irresponsable arrebato autoritario de Rita Barberá recogido por la prensa.

Ahora bien, a tenor de la lectura de la sentencia y sobre todo del retórico voto particular progubernamental del magistrado Mariano Ayuso, así como de lo manifestado por la alcaldesa, huelga seguir abrigando esperanzas de que algún día la irresoluta cuestión urbanística del Cabanyal pueda concluir de un modo satisfactorio. El empastré está servido dada esa suspensión que afecta únicamente al núcleo principal del antiguo barrio de pescadores y a la que Barberá ha respondido anunciando que va a abrir en canal hasta detenerse a las puertas mismas de la primera casa protegida, como si el urbanismo pudiera hacerse a cachos y un plan no tuviera una coherencia interna que hace del todo inconveniente su segmentación. ¿Y que pasaría sí, en la sentencia final, los tribunales concluyen que el PERI de Barberá no es compatible con el BIC que protege el Cabanyal y tumba definitivamente el proyecto de apertura? Que la alcaldesa, acogiéndose a las insuficiencias del auto dictado habrá abierto un cacho de avenida por aquí y otro por allá, y ambos dos irán a morir en sendos pequeños callejones. Ahora, al menos, Blasco Ibáñez concluye en una gran plaza de la que puede obtener continuidad a través de la avenida perpendicular de Serrería.

Y esa posibilidad de que la sentencia final dentro de varios años deslegitime al PERI es la más probable, en tanto en cuanto, como subraya el auto, el Ayuntamiento de Valencia no se embarque en un laborioso y cuasi imposible camino para conseguir cambiar el BIC que protege al Cabanyal. En cualquier caso un lío de tres pares de narices que los magistrados no han calibrado, aunque nada comparado, ya se ha dicho, con el voto particular de Ayuso, en el que tras manifestar el carácter constitutivo de variabilidad e innovación de todo planeamiento urbano (olvidado por estos mismos jueces en el caso saguntino), añade, metido a desarrollar la falsa lógica del urbanismo, que la apertura de la avenida «es idónea racionalmente para la global estructura urbana» de Valencia (que no de la laberíntica Londres, por ejemplo) al tiempo que entiende que el PERI puede estar incluido en el supuesto legal de que sus trazas «contribuyen a la mejor conservación» de la estructura urbana del Cabanyal. Juicios de valor técnico, ambos dos, que nada tienen que ver con la aplicación de las leyes que es a lo único a lo que los magistrados deberían atenerse.