La Conselleria de Cultura tiene ahora tres meses para dar su aprobación

El Ayuntamiento aprueba el histórico proyecto de prolongar la avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar

2000-04-01Publicat per: Las Provincias
Más de un año después, el proyecto del plan especial para el Cabanyal-Canyamelar, que incluye la prolongación de la avenida de Vicente Blasco Ibáñez hasta el mar con una anchura de 48 metros y un coste aproximado de 27.000 millones de pesetas, dio ayer el último de los pasos legales que eran responsabilidad del Ayuntamiento de Valencia, es decir, su aprobación en el pleno. Ahora, será la Conselleria de Cultura, a través de su Dirección General de Patrimonio Artístico, la que tenga que autorizar la iniciativa del Ayuntamiento antes de que la primera excavadora empiece a abrir el primitivo paseo hasta el mar.
Técnicamente no era un pleno extraordinario el que se celebró ayer en el Ayuntamiento de Valencia sino un despacho extraordinario para aprobar “la documentación relativa al plan especial de rehabilitación del Cabanyal-Canyamelar”, que implica la prolongación de la avenida de Vicente Blasco Ibáñez hasta el mar con una anchura de 48 metros, la mitad del tramo existente en la actualidad. Tras el pleno de ayer, cuya legalidad se puso en duda por parte del PSOE que pensaba, en contra de la opinión del secretario, que no se podía votar a favor o en contra de una documentación sino de un proyecto, será la Conselleria de Cultura la que tenga que mover ficha ya que, en un plazo no superior a tres meses, tendrá que aprobar, desestimar o corregir el proyecto aprobado ayer por la Corporación.
De todas formas, el PP hizo valer sus veinte concejales para sacar adelante el proyecto con los votos en contra de la oposición tanto del PSOE como de Esquerra Unida.
En el primer turno de intervenciones, la portavoz del grupo socialista, Ana Noguera, señaló que la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez recogida en el proyecto “no es una solución sino una división y supondrá la marginación de algunas calles” y añadió que “de esta forma las zonas colindantes a la avenida se convertirán en Cotos de marginación e inseguridad”.
Noguera indicó que “el principal engaño del plan es que no está concebido para la gente del barrio pues por el factor económico no van a poder vivir allí” forme en el que se mostró que “el coste de la expropiación del metro cuadrado de las viviendas del barrio será de 55.000 pesetas mientras que el metro cuadrado en otra zona como, por ejemplo la avenida de Ademuz, ronda las 200.000 pesetas.”
Por parte de EU, el edil Manuel Ibáñez, denunció “la falta de talante democrático y sensibilidad tanto de la alcaldesa, Rita Barberá, como del concejal de Urbanismo, Miquel Domínguez”, argumentando que “han mantenido una postura cerrada sin importarles el sufrimiento de las personas afectadas”.
Ibáñez advirtió al equipo de gobierno municipal que “no pasará por encima de la denominación del Cabanyal como Bien de Interés Cultural ni de la Ley de Patrimonio”.
Cuando le tocó el turno de intervención, el concejal delegado de Urbanismo, Miquel Domínguez, aseguró que “sólo se quiere hablar de la prolongación de la avenida que supone un 10 por ciento del proyecto total” y añadió que “la zona declarada como Bien de Interés Cultural sólo atraviesa una pequeña parte del centro del barrio”. Domínguez señaló que “los vecinos van a salir ganando y ninguno se irá hasta que no tenga una vivienda en condiciones”.
Ana Noguera contraatacó al “felicitar” a Barberá por “la sangre fría que tiene para estar viendo como un barrio se degrada sin hacer nada durante nueve años”.
Ante las acusaciones de Ana Noguera, Domínguez mostró los datos relativos al presupuesto en inversiones que se están llevando a cabo en el barrio del CabanyalCanyamelar que asciende, según el edil, a 1.150 millones de pesetas y en las que se incluyen proyectos como el Cine Musical, que se convertirá en un auditorio tras una inversión de 600 millones de pesetas, la construcción del Museo de la Semana Santa en el viejo molino del arroz y la creación de zonas verdes, entre otras dotaciones públicas.
Al final, los votos del PP, pese al desliz del portavoz de EU, Antonio Montalbán, que aseguró que el equipo de gobierno “sólo tiene la fuerza de los votos, no de la razón, que está con la oposición”, el pleno aprobó el proyecto si bien el PSOE se reserva el impugnarlo.
“En el Cabanyal puede repetirse el dos de mayo”
J.B. Valencia
Cuando se sometió la cuestión al pleno municipal, en el orden de intervenciones tenían solicitada la palabra tres representantes de dos asociaciones de vecinos -Pavimar y Cabanyal-Canyamelar- y la plataforma vecinal “Salvem el Cabanyal”. Todos ellos, cuando les tocó el turno, mostraron su rechazo al plan, mientras, en la calle, apenas unas cincuenta persones mostraban su rechazo con una cacerolada.
El presidente de la Asociación de Vecinos del Cabanyal- Canyamelar, Rafael Talens. fue el que puso la nota más exótica en su intervención al advertir que, de llevarse a cabo e! proyecto, en el antiguo barrio marinero “podría repetirse una sublevación popular similar a la ocurrida en Madrid el 2 de mayo de 1808”, cuando el pueblo de la capital de España se sublevó contra las tropas de Napoleón.
A pesar de la tensión que se respiraba en el hemiciclo, máxime considerando la avenencia emitida por “Salvem el Cabanyal” de provocar un desalojo, no se registraron incidentes a excepción de una pequeña pitada que, una vez concluido el pleno, protagonizaron algunos miembros de esta plataforma, si bien duró escasos segundos.
La primera representante vecinal en hacer uso de la palabra fue María Ángeles Navarro, de la Asociación de Vecinos de Pavimar, que explicó “el Cabanyal está al borde. de la desaparición siendo un ejemplo viviente de patrimonio y cultura” y destacé la importancia de que se trata de un barrio “con un índice considerable de habitabilidad, lo que no se da en la mayoría de zonas históricas”. Navarro recriminó a Barbera “que no ha vuelto a hablar con los vecinos del Cabanyal no nos ha escuchado y va a tirar la idiosincrasia y los derechos humanos de los que vivimos” y apelé “a los sentimientos de la alcaldesa”.
El portavoz de “Salvem el Cabanyal Faustino Villora, afirmó que el Ayuntamiento “incumplió la obligación de contactar con los afectados durante la fase de redacción del proyecto, cometió una omisión maliciosa al no advertir a los afectados de que podían. presentar alegaciones durante la exposición pública”.
Al término de su intervención, Villora solicité que se guardara un minuto de silencio reivindicación que fue negada por la alcaldesa ya que “evidentemente la que dirige el pleno soy yo” y dio paso inmediatamente al debate.