El plan del Cabanyal-Canyamelar aprobado por el Ayuntamiento de Valencia ya tiene firmeza administrativa. Los «Salvem» protagonizaron otra tensa protesta y los grupos políticos se enfrentaron de nuevo por el proyecto.

El visado final al Cabanyal reabre el debate sobre el pasado político de PP, PSOE y PCE

2001-05-26Publicat per: Levante
No había nada nuevo que debatir ni votar, pero, al darse cuenta de la resolución del conseller de Obras Públicas que da la aprobación definitiva al plan del Cabanyal, el pleno municipal revivió ayer el enfrentamiento urbanístico, político y vecinal por el proyecto «más polémico de Valencia». Los distintos grupos cruzaron auténtico fuego dialéctico ya no por el futuro del barrio, sino por sus pasados políticos.

Los populares, por boca del concejal de urbanismo, Miquel Domínguez. apelaron a la voluntad de las urnas y dieron «lecciones de democracia». Domínguez sacó a la luz los fondos reservados al ser acusado por Rafael Rubio de «beneficiar los negocios privados de pingües beneficios» al hilo de la recalificación de La Lanera para hotel de lujo y éste le llamó «patético» y le recordó los pagos en las Islas Caimán.

La tensión aumentó cuando Antonio Montalbán (EU) se revolvió y dijo a Domínguez y al PP que son «hijos de aquellos que sostuvieron la dictadura de Franco» y Noguera remató reprochando a los populares que «tengan tantas ganas de borrar su pasado». Domínguez, a su vez, dijo haber sufrido en el pasado amenazas de miembros del PCE.

La Audiencia Nacional remite al TSJ de Madrid el recurso contra el Ministerio de Cultura.

Programa electoral versus "violencia oficial"

Noguera (PSPV), Ibáñez (mixto) y Montalbán (EU) coincidieron en recordar el «problema humano» de los vecinos afectados por la prolongación de Blasco Ibáñez y acusar a la alcaldesa de «imponer» el planeamiento en contra de la voluntad ciudadana. Montalbán anunció que se alegrará «muchísimo» si prospera el contencioso que la plataforma presentará en los tribunales «y la justicia pone coto a los abusos del PP».

Miquel Domínguez y la propia Barberá se apoyaron en que este

proyecto figuraba en el programa electoral con que obtuvieron mayoría absoluta. La plataforma Salvem el Cabanyal protagonizó otra de sus duras y controvertidas protestas y, tras aclarar que condena el terrorismo, su portavoz, Faustino Vibra, hizo una especie de comparación: «Esto es violencia institucional, se puede matar con pistolas y se puede matar con un proyecto, porque hay vecinos que, por su edad, no podrán recuperarse».

La plataforma denunció sufrir un «boicot» después de que no se les permitiera inflar un globo ni insertar anuncios en los autobuses de la EMT.