El diario francés acusa a Barberá de «megalomanía e insensibilidad»

«Le Figaro» pone el plan del Cabanyal de ejemplo de «vandalismo oficial»

2001-02-27Publicat per: Levante
El diario francés «Le Figaro» ha dedicado un reportaje al plan del Cabanyal aprobado por el Ayuntamiento de Valencia. El periódico considera el proyecto una agresión patrimonial y lo califica de «vandalismo oficial en España».
El diario francés Le Figaro ha proyectado en Europa una imagen muy negativa de Valencia a raíz del planeamiento del barrio del Cabanyal-Canyamelar que incluye la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez. El periódico galo dedicó, el pasado viernes 23 de febrero, toda la primera página de su sección de Cultura al proyecto, bajo el titular «Vandalismo oficial en España».

Tras advertir que el Cabanyal está «amenazado de destrucción,?, el diario recuerda el antecedente en París de la prolongación del boulevard SaintMichel y asegura que el gobierno municipal «se obstina en contra de todos» en prolongar Blasco Ibáñez. Le Figaro desplazó hasta Valencia una redactora, que se entrevistó con los portavoces de la plataforma Salvem El Cabanyal, el vicerrector de arquitectura de la Politécnica y el delegado de Urbanismo del ayuntamiento, ya que la alcaldesa «está demasiado ocupada para recibir a la prensa», según se le reprocha.

El artículo se centra en describir la arquitectura de las viviendas del Cabanyal y la trama histórica del barrio, destacando edificios emblemáticos como la Casa deis Bous, que se protege. El reportaje se extiende en detalles de la arquitectura modernista del barrio, como los azulejos, a inspiración art déco y la alineación y alturas de los edificios, incluyendo comentarios del arquitecto y miembro de a plataforma Vicente Gallart. y comparando la zona con el aspecto de «un decorado de teatro”.

Tras explicar la evolución del barrio, la redactora habla de casos humanos como el de Lola, 81 años de edad, y sus dos hermanas, todas viudas, y residentes en la casa familiar de tres plantas: “En otros tiempos, dice ella, el Cabanyal era un pueblo. Las casas estaban a todas horas abiertas.» Este recuerdo contrasta, sigue la información, con la situación actual en la que el abandono del 20% de viviendas «ha atraído a 105 traficantes de drogas». Y se cita como ejemplo de «osadía», la iniciativa de cuatro artistas de instalarse en un local del Cabanyal y rehabilitarlo «a pesar de la amenaza que pesa sobre él».

Tras reseñar los antecedentes históricos del proyecto de unir la ciudad con el mar, a los socialistas se les reprocha «doble lenguaje» al aprobar el PGOU «en lugar de enterrar el proyecto de avenida lo dejaron como planeamiento diferido» y en 1993 declarar bien de interés cultural el Cabanyal. Las justificaciones dadas por el delegado de urbanismo del Ayuntamiento de Valencia. Miquel Domínguez, no convencen a la redactora del diario francés, quien destaca que «uno se queda mudo» ante el argumento de que «para salvar lo protegido, es indispensable comenzar por destruirlo” y acusa al concejal de «insensibilidad con el patrimonio». El conseller de Cultura, Manuel Tarancón, rehusó hablar argumentando que es un tema local.

Le Figaro advierte que “En España, como en otros lugares, en principio es imposible destruir los edificios protegidos”. Sin embargo, se dice, Barberá «la alcaldesa más endeudada de España (...) no se embarca en una operación de 26.000 millones para hacer viviendas sociales...» añadiendo que en la costa mediterránea se producen «operaciones inmobiliarias monstruosas”. El reportaje concluye asegurando que la fascinación por el modernismo lo tiene difícil frente a la «megalomanía y la especulación».