Vandalismo

2001-02-26Publicat per: El País
Así de rotundo: Vandalisme officiel en Espagne. Con este titular a ocho columnas abría el viernes pasado su sección de cultura el diario Le Figaro. Una extensa crónica firmada por Anne-Marie Romero explicaba que 'El Cabanyal, el barrio marítimo de Valencia, está amenazado de destrucción por la prolongación de una arteria de la ciudad'. Con abundante material gráfico y una infografía, el reportaje desmenuzaba a toda página la polémica por la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez, que el gobierno municipal del PP, con la aprobación de la Generalitat, quiere ejecutar a cualquier precio. Enfrascado en un debate sobre el patrimonio arquitectónico heredado del siglo XX, el rotativo francés exclamaba sarcásticamente: '¿Quién habría podido pensar que Ferdinand Loppe, al proponer prolongar el bulevar de Saint-Michel justo hasta el mar, tendría émulos?' Tras dar la palabra a la plataforma Salvem el Cabanyal, al arquitecto Vicente Gallart y al profesor de arquitectura de la Politécnica Vicente Vidal, todos críticos con el proyecto; después de recordar que el consejero de Cultura, Manuel Tarancón, ha dado el visto bueno, pese a los pronunciamientos en contra, y de definir el barrio como 'un museo al aire libre de la arquitectura modernista popular', el reportaje recogía asombrado los argumentos del Ayuntamiento en boca del concejal Miguel Domínguez, -Mme. Barberá étant trop occupée pour recevoir la presse, puntualizaba la periodista-, en el sentido de vincular la conservación y rehabilitación de El Cabanyal a la construcción de la avenida (Autrement dit, pour sauver ce quartier, il est indispensable de commencer par le détruire). La información de Le Figaro recordaba que 'España ha desfigurado su costa mediterránea con operaciones inmobiliarias monstruosas', por lo que los islotes preservados, como El Cabanyal, 'no son precisamente legión'. Y concluía: 'Persiste la fascinación de lo moderno, sobre todo si va de la mano con la megalomanía y la especulación'. Ya puede estar contenta la alcaldesa. Aunque sea gracias al 'vandalismo oficial', supongo que a eso se le llama proyección exterior