El debate sobre el Cabanyal

El ayuntamiento tiene fuerza, pero el Cabanyal tiene la fuerza de la razón

2001-02-07Publicat per: Levante
Los vecinos del Cabanyal tienen ahora más fuerza que nunca. Lo demostraron el lunes, en el club Diario Levante, en un acto reivindicativo, optimista y emotivo en el que el Cabanyal en pleno se dio cita para visionar un documental, El Cabanyal, ultimátum para un barrio, que les servirá como herramienta de sensibilización en la lucha que piensan mantener en los tribunales contra el proyecto del PP de prolongar la avenida de Blasco Ibáñez de Valencia. El Club sirvió una vez más como lugar donde expresar afirmaciones que «en otros lugares, como en Canal 9, sufren la censura», como denunciaron en el transcurso del debate.

La mesa redonda la había convocado el Fórum Ciutadá de València con el objeto de presentar el documental producido de forma desinteresada por V2MariaSalom y realizado por Ana Grau y Mónica Ibáñez con guión del periodista Emili Piera. Treinta minutos de vídeo para ofrecer una amplia visión humana de un barrio frente a la amenaza de su desaparición. «Una nueva forma de expresión ciudadana”, afirmó el presidente del Fórum, José I. Pastor, para presentar a los componentes de la mesa redonda: Emili Piera, Ana Grau, el escultor miembro de Salvem el Cabanyal Emili Martínez y las vecinas Lola Martí y Tina Díaz.

La convocatoria no fue un réquiem por el Cabanyal, sino una sucesión de razones por las que los vecinos piensan seguir defendiendo su barrio y una propuesta en firme de rehabilitación y revitalización económica: «Que el dinero que se quieren gastar para la prolongación lo destinen a la rehabilitación del barrio, que hasta ahora ha sido impedida por la Administración”, propugnaban desde el público. «El barrio tiene un potencial económico de sostenibilidad importante si se le somete a un plan de rehabilitación”, defendían. Según los datos esgrimidos por los vecinos, «existe un 20% de viviendas desocupadas que se podrían sacar al mercado inmobiliario como instrumento para cambiar la estructura social y atraer a gente nueva”, añadían.

En ningún momento los vecinos dejaron de mostrarse convencidos «de que el plan no se puede ejecutar», afirmaba Tina Díaz. El mejor ejemplo lo dio Lola Martí, una mujer que a sus 80 años se ha visto envuelta en este movimiento de resistencia y que afirmaba cosas como que «el ayuntamiento tiene la fuerza, pero el Cabanyal tiene la fuerza de la razón. El barrio no ha perdido su identidad. Seguirá siendo el Cabanyal”.

Su desafío fue secundado por el resto de miembros de la mesa y del público. «Estamos aquí porque existe un problema de prolongación de una avenida camuflado con la idea de rehabilitar un barrio. Pero no lo es”, afirmaba Emili Martínez visiblemente emocionado «Es un intento de prolongar un avenida para permitir la especulación urbanística y el paso de vehículos de tal manera que supondrá la destrucción de 1.651 viviendas. y sus habitantes».

Los vecinos se mostraron confiados en el futuro. Tina Díaz afirma que «llevamos tres años en el movimiento Salvem y estamos más contentos que nunca>’. La razón era simple. «Esta no es una defensa emocional. Estamos cargadas de razones y convencidos de que no darán marcha atrás. Entonces. nos veremos en los tribunales”, afirmaba. Díaz añadía que, de hecho, «si tuvieran razón darían la cara y nosotros no sufriría mas la censura».

Precisamente de censura habló Piera. En la confección del guión, el periodista intentó hablar con el PP, «pero fue en vano”. En su opinión, «se ha creado una cuestión de censura manifiesta. Las imágenes que se ven en TVV son de casas deshabitadas que no muestran la vida del barrio y todo es porque está prohibido dar versiones discordantes frente al triunfalismo de que toda va bien”.

«Es la demonización de cualquiera que piense diferente o incluso que se ajuste a la ley como el caso de la Síndica de Greuges”, F. M. remarcaba Pastor en referencia a que Barberá pidió la dimisión de Emilia Caballero por su informe negativo del proyecto. Por eso, Piera insistió en que el documental debe tener la máxima difusión. Por su parte, la realizadora Ana Grau explicó que al inicio del proyecto no conocían el barrio y que al ir a grabar «encontramos un tesoro”. Su afirmación servía para ratificar la idea de que quien llega al Cabanyal se queda. «Nosotros somos cada vez más gente. El ayuntamiento está solo con su prepotencia», decía Díaz.

La plataforma utilizará un vídeo como herramienta de sensibilización

El debate sobre el Cabanyal en el Club Diario Levante fue una muestra de militancia pura, con aplausos y emotivas intervenciones tras la proyección del documental de V2Maria Salom.

El público se mostró muy locuaz en sus denuncias, como la que realizó un vecino frente a los que defienden el proyecto para limpiar de droga el barrio. “Es una avenida la solución para quitar la droga”, se preguntaban estupefactos. Los vecinos también denunciaron que el deterioro al que está sometido el Cabanyal «está fomentado por la Administración para favorecer la especulación urbanística?”. Al fin y al cabo, el municipio no les autoriza a realizar mejoras en sus inmuebles.

Y, al margen del valor histórico, estético y cultural del barrio que se ha defendido, hay vecinos que han desarrollado una lógica propia al margen de la Administración, como un jubilado que se preguntaba cómo van a poder adquirir una nueva vivienda si por la antigua les van a dar cinco millones de pesetas. «Quién va a pagar la diferencia? Con nuestra paga de jubilados es imposible. Nos dejan en la calle”, afirmó.

Hubo quien se mostró cabreado «porque se trata de una cuestión de dignidad humana y de incumplimiento de la ley”, en referencia a que el proyecto no respeta un barrio que ha sido declarado bien de interés cultural (BIC). La charla también sirvió para revisar cuál es el nivel de participación ciudadana en el diseño urbanístico de la ciudad. Según denunciaron, «es cero». El acto finalizó con esperanza. «El conflicto va para largo, afirmaban, «y vamos a tener suficiente tiempo para concienciar a la sociedad». El documental es un paso más.