Flora y fauna urbanas

2001-02-05Publicat per: El País
Ximo Puig, alcalde de Morella, y el vecindario en general están que trinan porque el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, les ha quitado la gestión de su castillo. Se ignoran las razones, pero hay motivos para pensar que la culpa la tiene el alcalde por no militar en el PP, sin excluir que la corporación provincial ha de hallar pretextos para justificar su existencia. El golpe de mano resulta tanto más chocante cuando rebrota el municipalismo o reforzamiento de los ayuntamientos. Una cacicada más.

- Emilia Caballero, Síndic de Greuges en funciones, ha tenido la oportunidad de saber cómo se las gasta el partido que gobierna cuando no le convienen las resoluciones de esa institución. Se pronunció contra el trazado urbanístico de El Cabanyal y le han caído chuzos de punta, tantos como por haber asistido a la inauguración de la nueva sede del PSPV. El poco respeto a esta sindicatura revela un grave déficit democrático. Ximo Puig, alcalde de Morella, y el vecindario en general están que trinan porque el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, les ha quitado la gestión de su castillo. Se ignoran las razones, pero hay motivos para pensar que la culpa la tiene el alcalde por no militar en el PP, sin excluir que la corporación provincial ha de hallar pretextos para justificar su existencia. El golpe de mano resulta tanto más chocante cuando rebrota el municipalismo o reforzamiento de los ayuntamientos. Una cacicada más.

- Emilia Caballero, Síndic de Greuges en funciones, ha tenido la oportunidad de saber cómo se las gasta el partido que gobierna cuando no le convienen las resoluciones de esa institución. Se pronunció contra el trazado urbanístico de El Cabanyal y le han caído chuzos de punta, tantos como por haber asistido a la inauguración de la nueva sede del PSPV. El poco respeto a esta sindicatura revela un grave déficit democrático.

Enrique Cerdán Tato, escritor y vecino en esta misma página, ha sido jubilado como cronista municipal de Alicante. Se trata de una decisión insólita, pues suele ser un cargo vitalicio. Transijamos con el precedente. Lo intolerable, sin embargo, es el modo y el pretexto aducido. Podrá no haber sido una caza de brujas, aunque lo parece. Y de la grosería no hablemos: el alcalde se ha lucido.

Ernesto Sanjuán, alcalde popular de Cullera, ha dado la nota al habérsele descubierto un enjuague que se traía con la llamada Real Academia de Cultura Valenciana. El edil ha pagado un millón de pesetas -de los dos comprometidos- por un puñado de fotocopias de una obra ya publicada y propiedad de la corporación sobre la historia de esa villa. O sea, que ha pagado por nada. Un regalo a los amigos, una subvención poco encubierta y una tomadura de pelo a los administrados. Y del rigor académico no hablemos.