Cultura aprueba el plan de El Cabanyal con los últimos informes y le «salva la cara» a Barberá

La resolución desmonta el dictamen negativo del técnico de Patrimonio

2001-01-06Publicat per: Levante
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, no tuvo que esperar para recibir ayer su «regalo de Reyes», como ella misma lo calificó: la Conselleria de Cultura —con la firma de la subsecretaria, Ascensión Figueres— emitió a primera hora de la mañana
El informe preceptivo se resolvió en menos de 48 horas, en claro contraste con los meses durante los que la conselleria planteó inconvenientes, después de que, a primeros de septiembre, el conseller Tarancón advirtiera de que Barberá «no había hecho los deberes». El Ayuntamiento de Valencia esperó hasta el último día (3 de enero) para presentar la documentación complementaria que le había solicitado la conselleria, consistente en cinco informes: uno del jefe del servicio de planeamiento, otro del jefe del servicio de asesoramiento urbanístico, otro de los dos autores del proyecto (Monfort y Corell) y dos dictámenes por encargo, del autor del plan general de ordenación urbana, Alejandro Escribano, y del catedrático de Derecho Administrativo Rafael Gómez Ferrer. El dictamen favorable dedica buena parte de sus 34 folios a «desmontar» el informe técnico del arquitecto inspector de Patrimonio de la Dirección Territorial de la propia conselleria que, como se ha dicho, se había convertido en el principal escollo legal a salvar porque recomendaba rechazar el plan al entender que altera la estructura del conjunto declarado BIC (desde 1993) y pasa por alto la calificación de los bienes de relevancia local, así como que la prolongación es una «barrera». La autonomía local Para empezar, se deja claro que el informe técnico no es vinculante y que la dirección general puede inclinarse por los más «acordes con la materia y más motivados». Además, se sostiene que los conceptos clave en la aclaración de si el proyecto choca o no contra la ley de patrimonio cultural valenciano («mejor conservación del conjunto», «estructura urbana», «silueta paisajística», etc.) son «conceptos jurídicos indeterminados (…) sobre los que no suele haber unanimidad y, a menudo, ni siquiera consenso», para acabar apelando, como hizo el equipo de gobierno de Barberá, a la «autonomía local». Así, el informe técnico, «respetable, legítimo y justificado» del técnico de patrimonio, «no puede convertirse en una categoría dogmática» y las afirmaciones del mismo se «desarman» con las contenidas en los dictámenes aportados por el ayuntamiento, especialmente los rubricados por el autor del PGOU y los de tenor jurídico. La Conselleria de Cultura asume y hace suyas de este modo las justificaciones municipales en el sentido de que «la prolongación de Blasco Ibáñez contribuirá decisivamente a la conservación de los barrios y a su revitalización, derivada de la mejor relación con el resto de la ciudad, en igual forma que la Gran Vía Marqués del Turia no constituye ruptura de la unidad de los barrios del Ensanche». La no conservación de tramas y edificios protegidos se salva en pro de la «conservación integrada» que hace que los planes deben atender también a la revitalización. El informe asume de igual modo que el Pepri «no supone una alteración de la estructura urbana de estos núcleos históricos que vulnere las previsiones de la ley, pudiendo entenderse plenamente justificadas sus determinaciones dentro del análisis urbanístico que la relación entre un BIC y su entorno exige para garantizar su óptima preservación». En la misma línea, la remodelación de alineaciones provocada por la avenida «está justificada por la clara mejora que representa para la conservación del conjunto protegido» y además el trazado elegido es «extremadamente cuidadoso». Con el informe favorable de Cultura —ante el que no cabe recurso, lo que ha descolocado un tanto a la plataforma Salvem el Cabanyal—, más el que ya emitió con anterioridad Obras Públicas, el ayuntamiento aprobará el plan en un pleno y las dos conselleries tendrán que ratificarlo.