La iniciativa necesitará después el visto bueno de la Conselleria de Cultura

El Ayuntamiento aprobará el proyecto definitivo de la prolongación de Blasco Ibáñez en el pleno de abril

2000-02-16Publicat per: Las Provincias
Más de un año después de la celebración de un pleno histórico que aprobó el proyecto de rehabilitación integral del barrio del Cabanyal-Canyamelar así como la prolongación hasta el mar de la el avenida de Blasco Ibáñez, la Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia ya ha terminado, prácticamente, de tramitar las alegaciones que se presentaron al proyecto, muy polémico en su día, con lo que, según explicó ayer la alcaldesa, Rita Barberá, el pleno ordinario a celebrar en el mes de abril aprobará definitivamente el proyecto por lo que los trámites que son competencia municipal habrán terminado y se iniciará la verdadera travesía del desierto: la aprobación por parte de la Conselleria de Cultura o, mejor dicho, de su Dirección General de Patrimonio Artístico.
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, aseguró ayer que el proyecto de prolongación de la avenida de Vicente Blasco Ibáñez hasta el mar así como el plan integral del Cabanyal recibirá la aprobación definitiva del Ayuntamiento de Valencia en el pleno ordinario correspondiente al mes de abril. La aprobación del proyecto llega más de un año después de que el pleno de la Corporación aprobara el proyecto en medio de una enorme y agria polémica que duró hasta las elecciones del pasado 13 de junio.La primera edil justificó ayer el largo periodo transcurrido entre su aprobación en el pleno y la tramitación de las alegaciones porque “se ha hecho un trabajo meticuloso y preciso” para “que sea un proyecto redondo e inapelable”. Un proyecto que, según Barberá, “ha recibido un doble apoyo por parte de la sociedad valenciana ya que fue propuesto en la anterior legislatura, cuando el PP tenía 17 concejales y los valencianos nos otorgaron su confianza en las elecciones de junio de 1999 subiendo hasta veinte concejales y, además, fuimos el partido más votado en la zona afectada, el Cabanyal-Canyamelar”.
El 26 de febrero del año pasado el pleno del Ayuntamiento aprobaba, en medio de una monumental bronca propiciada por la plataforma “Salvem el Cabanyal” la prolongación de Blasco Ibáñez hasta el mar enmarcada en un proyecto de rehabilitación del barrio. Durante casi un año, y con una cita electoral al medio, el Ayuntamiento, dentro del plazo legal, recibió un aluvión de alegaciones al proyecto que, según la alcaldesa, a pesar de haber mucho papel tenían poco contenido” pero, de todas formas, “han sido estudiadas y tramitadas una a una para poder aprobar un proyecto ilusionante como éste con todas las garantías”.
Conselleria de Cultura
Después de esto, el Ayuntamiento termina los trámites que le corresponden y el proyecto pasa a otra institución, la Conselleria de Cultura o, mejor dicho, la Dirección General de Patrimonio Artístico, cuya responsable es Consuelo Císcar. La autorización del departamento del gobierno autonómico es necesaria para que el Ayuntamiento pueda iniciar los trámites de expropiación y las obras propiamente dichas en la zona, pero, ya en julio del pasado año, la titular de esta dirección general, entonces Carmen Pérez, asumió como propios los informes de los técnicos que rechazaban el proyecto.
El rechazo venía definido por la Ley de Patrimonio Histórico-Artístico de la Generalitat que obliga al Ayuntamiento a pedir la descatalogación del barrio como Bien de Interés Cultural (BIC), un trámite que debe iniciar la Corporación pero cuya aprobación definitiva compete a Patrimonio.