Goerlich: «La única solución es que el ciudadano se implique en mantener y utilizar su barrio»

Expertos critican que el patrimonio amenazado en el Cabanyal son las personas y no los objetos

2000-02-04Publicat per: Levante
La implicación del ciudadano en el mantenimiento y el uso del Cabanyal es la fórmula que los expertos han aconsejado para que los conflictos entre el urbanismo depredador y los barrios de Valencia amenazados por el cemento no acaben con la desaparición del patrimonio
El progreso humano y urbano no tiene por qué significar la destrucción del patrimonio, entendiendo como tal no sólo los objetos y las piedras muertas, sino también las personas. Ésta era la premisa bajo la cual el Fòrum Ciutadà de València organizaba un debate en el Club Diario Levante para que expertos en patrimonio y vecinos reflexionaran sobre la forma en que los proyectos de desarrollo urbanístico en Valencia ciudad amenazan el patrimonio histórico, natural, social y cultural en barrios como el Cabanyal-Canyamelar, La Punta, Campanar o el Botánico. El debate tenía lugar en un momento de especial tensión ante la aprobación, por parte del Ayuntamiento de Valencia, de la documentación que prevé la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez en perjuicio del barrio del Cabanyal-Canyamelar. El viernes, el equipo en el gobierno aprobaba en solitario un proyecto que es frontalmente rechazado por un movimiento ciudadano que ahora mismo se encuentra en huelga de hambre. La otra cara de la reivindicación tenía su lado reflexivo en el debate en el Club. El foro convocaba aquí a expertos en patrimonio y a vecinos afectados por las políticas municipales, que concluyeron con una evidencia: que el patrimonio amenazado en el Cabanyal no son los objetos, son las personas y su historia. La charla contaba con la presencia del conservador del patrimonio de la Universitat de València, Daniel Benito Goerlich; con la arquitecta y especialista en urbanismo participativo, Pilar de Bustos; el miembro de la Coordinadora Savelm el Cabanyal, Faustino Villora, y el coordinador de I’Encontre Internacional sobre Ús y Gestió del Patrimoni, Eduardo Salinas. «El Foro quiere plantear que futuro y patrimonio no son incompatibles. Que no se puede perder la historia sino que se debe construir el futuro a partir del pasado, aunque sin llevar a cabo el conservacionismo a ultranza», explicaba el moderador y presidente del Foro, José Ignacio Pastor. El patrimonio es la carne Daniel Benito fue el primero en intentar dar una definición de patrimonio, «palabra nada inocente, llena de intenciones ideológicas, políticas, culturales y de clases», afirmaba. El patrimonio, explicaba Benito, ha pasado por muchos conceptos. Desde ser un bien insustituible y único en el mundo, a una seña de identidad propia que identifica a las tribus: en la guerra de Yugoslavia era uno de los objetivos a destruir. «El patrimonio ha pasado de ser una obra de arte aislada a contar con su entorno. No ser algo sobrehumano sino cotidiano», explicaba. El experto en patrimonio lo definía con palabras más contundentes: «El auténtico patrimonio es la carne. No tiene sentido sino en relación con las personas que le dan vida». Antiguamente, el patrimonio estaba situado al calor del cuidado de las elites. Ahora, «ha calado en los medios de comunicación y mueve voluntades, votos, dinero; se ven políticos interesados, aspecto más cavernoso de la historia, e intereses corporativos profesionales», denunciaba el profesor de Historia del Arte. Su propuesta era plantear con responsabilidad el mantenimiento del patrimonio. La única forma de hacerlo, en su opinión, es «que un pueblo tome conciencia de su patrimonio y se implique en su mantenimiento y su utilización». Su consejo era hacerlo sin piedrofilia y preñándolo de uso humano. De ese material sensible era del que hablaba Faustino Villora. «Hoy soy en Cabanyal», decía para hacer ver que venía en representación de todo un barrio. Villora explicaba que el vecindario tiene interés en revitalizar el Cabanyal desde dentro. «Tenemos futuro, actividades económicas, fiestas, estructuras sociales y pensamos que el patrimonio debe incluir a las personas». El representante de Salvem el Cabanyal remarcaba el sufrimiento de su barrio «desde que fuimos anexionados» y criticaba al PP en el Ayuntamiento «que impulsa un aspecto del desarrollismo de los 60 con modos propios ni de los 60». Su propuesta era esforzarse en cambiar los modos de producción y consumo de la sociedad para permitir la supervivencia del barrio. Análisis multidisciplinar Eduardo Salinas, por su parte, criticaba que «no se ha explicado a la sociedad la identificación del objeto patrimonial». El profesor de la Universitat Politécnica solicitaba un estudio multidisciplinar que diera un análisis de patrimonio lo más amplio posible, de forma que permita llegar a saber qué cualidades hay que conservar y cómo se contemplan las distintas necesidades.«Apuesto por una declaración comprometida de cuáles son las cualidades a proteger, por ejemplo en el centro histórico. Habrá que buscar pues un modelo de gestión mixto para integrar el patrimonio en la sociedad para hacer los hábitats compatibles», decía, «porque la Administración no puede financiarlo todo». Para ello, apuntaba la necesidad de ser «sinceros» con lo que se quiere conservar.«Se trata de acercar la conciencia del patrimonio a la realidad y no hacer utopías imposibles», advertía.