Cabanyal, portes obertes

1999-12-28Publicat per: Levante
Entre el 25 de noviembre y el 15 de diciembre, un grupo de vecinos del Cabanyal integrados en la plataforma Salvem el Cabanyal, han organizado una serie de actos, conferencias, exposiciones, visitas guiadas por el barrio…, para volver a reivindicar la rehabilitación del Cabanyal y la retirada del proyecto de prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez. Una de las actividades más interesantes ha sido abrir sus casas e invitar a los visitantes —a usted, si decidió ir— a entrar y enseñarles cómo son sus viviendas, sus talleres y cómo viven y trabajan. Si se decidió a pasarse por el Cabanyal, asistir y participar en alguna de las actividades organizadas, acercarse al Paseo Marítimo, callejear por el barrio, entrar en algún bar a tomar una caña o un café, ver cómo viven sus gentes, posiblemente se llevaría alguna sorpresa. En primer lugar se vio algo que no es habitual: cómo se vive y trabaja en un barrio importante —donde vive tanta gente como en Xàtiva o Sueca— y cuya estructura, funcionamiento y características son muy diferentes de las del resto de la ciudad de Valencia. Muchos se habrán sorprendido y, posiblemente, modificarán sus opiniones sobre el controvertido proyecto de destrozar un barrio para hacer una pseudoavenida. En segundo lugar, se ha podido valorar lo que se puede ganar y perder si el controvertido proyecto —que cínicamente se denomina «Plan de protección y reforma de el Cabanyal Canyamelar»— se lleva a término. Aunque mi punto de vista es que el barrio va, globalmente, a perder mucho y ganar poco si el proyecto se lleva adelante, les sugiero que se vea y se juzgue con los propios ojos. Como verá casas deterioradas junto a otras excelentemente bien conservadas, recuerde que desde casi quince años el ayuntamiento no permite ni autoriza obras nuevas ni construcciones en el barrio. Ante estas dificultades, la mayoría de los residentes y propietarios —que son buena gente de clases medias y bajas, menestrales, botiguers, obreros y empleados— han preferido, ante la incertidumbre, realizar las menores inversiones posibles y los que las han hecho —y han hecho muchas— han sido arreglando y acomodando sus casas por dentro. Las fachadas desconchadas ocultan viviendas confortables. Sólo necesitan una buena mano de pintura. Personalmente, he discutido y polemizado sobre este asunto en varios foros universitarios. No es éste el lugar para contarles detalladamente lo que piensan los expertos sobre este controvertido plan: sólo decirles que la mayoría lo rechazan. Sólo lo defienden los dos arquitectos que han redactado el proyecto y el ayuntamiento. En cualquier caso, lo que les propongo es una visita al Cabanyal. En Valencia, los domingos por la mañana son soleados e invitan al paseo, a visitar la ciudad. En el Cabanyal, además del clima, la gente es cálida y acogedora. Verán que hay teatros abiertos, artesanos y artistas, bares entrañables como el Casinet, donde la gente juega a las cartas y al dominó bajo la mirada ceremoniosa de don Manuel Azaña, Presidente de la 2ª República, cuya foto añeja ocupa un lugar preferente. También podrán ver los resultados de la activa colaboración del Ayuntamiento de Valencia en las jornadas de puertas abiertas: el día 24 de noviembre, envió a unos empleados con instrucciones de arrancar los carteles que los vecinos pegaban en puertas y paredes. Cualquiera que sea la impresión que ustedes saquen de la visita, les aseguro que lo pasarán bien. Y si tiene niños pequeños, tráigalos, disfrutarán con el ambiente y con el sol dominguero y la brisa del mar.