El presidente provincial unionista cree que el proyecto es un “capricho” de Barberá

Piles (Unión Valencianía) augura que prolongar Blasco Ibáñez convertirá El Cabanyal en un nuevo Velluters

1999-02-18Publicat per: Levante
Valencia cuenta con un antecedente suficientemente elocuente para saber el efecto que la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez tendrá sobre El Cabanyal-Canyamelar, según advirtió ayer el portavoz y único concejal de Unión Valenciana en el ayuntamiento, Társilo Piles: la antigua avenida del oeste. El unionista aseguró que el urbanismo histórico demuestra que, cuando una avenida divide un barrio en dos, una parte se desarrolla y la otra se degrada, como el actual Velluters.
Piles mantuvo el ejemplo como modelo durante casi toda su explicación de rechazo de UV al planeamiento que aprobará el Ayuntamiento de Valencia a finales de este mes. Y se preguntó por qué el equipo de gobierno de la alcaldesa rita Barberá no continúa adelante con el descartado plan de prolongar la avenida de Barón de Cárcer porque, en su opinión, “es lo mismo” que en el Cabanyal. Para el concejal de UV, este proyecto sólo responde a la “actitud caprichosa y prepotente del equipo de gobierno” del PP aprovechándose de la mayoría absoluta de que disfruta en el hemiciclo.
Porque, según Társilo Piles, la prolongación “no ayuda absolutamente en nada a unir el mar con la ciudad”. El concejal aseguró que no es una vía necesaria para el tráfico y recordó que el proyecto data de hace un siglo, cuando no había más camino a la fachada marítima que la avenida del Puerto. Ahora, Unión Valenciana es partidaria de apostar por otras vías, como las avenidas de los Naranjos, Baleares y Francia.
Piles aseguró que Barberá y su equipo no tienen interés real en esta conexión y como prueba citó la “caída” del presupuesto municipal del dinero reservado para completar los apenas 200 metros pendientes de la avenida de los Naranjos. Incluso insinuó que quizá el ayuntamiento bloquea o retrasa estos caminos alternativos “a lo mejor para justificar la prolongación de Blasco Ibáñez”.
Por otro lado, el presidente provincial de UV mostró sus dudas de que el ayuntamiento sea capaz de llevar adelante el desarrollo del planeamiento de Cabanyal-Canyamelar, valorado en unos 27.000 millones de pesetas y previsto en diez años. El edil afirmó que en la documentación proporcionada a los grupos para su estudio “no hay garantías de nada”, de cómo y dónde se reubicará a los vecinos afectados, de si se comprarán los terrenos o se expropiarán, etc. Piles considera el equipo de gobierno “incapaz política y financieramente” de llevar a cabo un plan de esta envergadura y reprochó a la alcaldesa que no haya conseguido apoyo económico de otras administraciones. El delegado de urbanismo, Miquel Domínguez, reprochó posteriormente a Piles que sea “agorero” y aseguró que todas las actuaciones se ejecutarán como están previstas.
Piles aprovechó la ocasión para arremeter contra Barberá, asegurando que aprobar ahora el planeamiento de El Cabanyal es “un gran error, una cabezonería, un capricho suyo, para pasar a la historia como la alcaldesa que tomó la decisión”. Y todo ello, en opinión del concejal, porque “ahora lo único que puede decir es: yo hice un Palacio de Congresos que dejaron previsto los socialistas”
El unionista se hizo acompañar de María Ángeles Ávila, asesora de su grupo y miembro de la agrupación de UV del Marítimo. Los unionistas, que han barajado a lo largo de su trayectoria otras soluciones a Blasco Ibáñez, se ratifican en la propuesta alternativa de un plan de protección y reforma y subvencionar la rehabilitación de viviendas. Con todo, Piles dijo que su partido asume parte de responsabilidad en el deterioro del barrio y que si el proyecto no salió el pasado mandato fue con el desacuerdo entre PP y UV.