Un vicerrector se reunió en julio con los grupos municipales para intentar un consenso político y eludir el conflicto judicial

La Universitat plantea al Ayuntamiento abrir colegios mayores en edificios del Cabanyal

2011-08-30Publicat per: Las Provincias
La llave que desbloquee la paralización urbanística del barrio del Cabanyal puede ofrecerla la Universitat de València. El vicerrector de Participación y Proyección Territorial, Jorge Hermosilla, se reunió el pasado julio con portavoces de distintos grupos municipales para tantear la posibilidad de restaurar edificios del barrio como colegios mayores dispersos, es decir, de escasa capacidad pero que contribuirían a la revitalización de la zona más degradada del Marítimo. De esta manera, la entidad docente recupera con fuerza una idea de la que ya se habló hace años, cuando al frente de la institución estaba Juan Juliá.
De aquellas reuniones salió una conclusión, según apreciaron ayer fuentes conocedoras del proceso. «Hay posibilidades de diálogo» fue una de las frases de Hermosilla en el encuentro con uno de los portavoces. La previsión era reunirse con los cuatro, es decir Alfonso Grau (PP), Joan Calabuig (PSPV), Joan Ribó (Compromís) y Amadeu Sanchis (Esquerra Unida).
Los colegios mayores utilizarían edificos existentes en el barrio, para contribuir así al plan de rehabilitación. Las mismas fuentes apuntaron que al margen quedaría la cuestión de la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, nudo gordiano que impide el consenso entre los grupos municipales. También se ha consultado con asociaciones de vecinos y comerciantes de la zona, quienes promovieron un manifiesto en favor de la rehabilitación, reiterado esta semana pasada con otro donde se pone el acento en la inseguridad ciudadana, la falta de limpieza y la degradación urbanística.
Las reuniones no tuvieron como propósito definir una postura, sino más bien un sondeo, lanzar la idea para que se pueda desarrollar en este mandato. El gobierno municipal paralizó la mayoría de licencias el 14 de abril del pasado año, al admitir el Tribunal Constitucinal el recurso del Gobierno contra la modificación que hizo la Generalitat de la declaración como Bien de Interés Cultural del Cabanyal, lo que avalaba la prolongación.
Desde entonces, los únicos permisos que se han concedido se refieren a obras de emergencia por daños estructurales o que puedan acarrear peligro para los viandantes. En el cajón se han quedado iniciativas tan beneficiosas para los vecinos como la rehabilitación de la sede de una sociedad musical, así como los 60 millones de euros del Plan Confianza, aunque en este último caso se concentraban las obras en la zona de la prolongación.
El gobierno municipal considera que para reactivar estas licencias sería necesario una modificación de la orden, lo que también puede entenderse como una modificación de la orden ministerial. Otras fuentes consideran por el contrario que no sería necesario llegar a este extremo, sino que sólo bastaría un acuerdo político.
El proyecto de los colegios mayores no se ha concretado en ubicaciones ni en los edificios que podrían utilizarse. Al menos no ha trascendido. Lo que sí parece claro es la voluntad del rector Esteban Morcillo en llevarlo adelante, valiéndose de una comisión universitaria que ha trabajado en distintos informes sobre el barrio, desde el punto de vista urbanístico como social, pasando por el económico.
El pasado julio se reunieron los miembros de esta comisión, presidida por Hermosilla, para poner en común todos los informes. De ahí es posible que salgan propuestas como la de los colegios mayores dispersos, apreció uno de los miembros de dicho grupo.
El gobierno municipal ha opinado siempre que la afección de la apertura de la avenida hasta el mar en cuanto a los solares privados es mínima en comparación con todo el plan urbanístico. En cifras, supone un 2,2% de toda la superficie.
Así, hay unidades de ejecución, por ejemplo una cercana a la estación del Cabanyal, donde podrían construirse bloques de viviendas de promoción pública, y que se encuentra paralizado por la orden ministerial, al seguir el criterio del gobierno de no conceder licencias.