Algunas viviendas han sido tapiadas hasta en cinco ocasiones, pero destrozan la puerta y las habitan en pésimas condiciones

La proliferación de casas ocupadas obliga a realizar nuevos desalojos en el Cabanyal

2011-06-07Publicat per: Las Provincias
Una vez más el Ayuntamiento de Valencia ha tenido que intervenir en el Cabanyal y desalojar una finca entera con ocho inmuebles para frenar la ocupación ilegal en la zona afectada por la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar. El episodio de ayer se produjo en el número 57 de la calle San Pedro, una finca con ocho inmuebles y en muy mal estado donde en los últimos meses se han concentrado okupas de distintas procedencias.
La finca está pendiente de derribo, pero la orden del Ministerio de Cultura -que prohibe cualquier actuación en la zona- impide que se elimine este punto conflictivo donde, según relatan algunos vecinos, también se vende droga. Aunque los 'inquilinos' habían recibido el aviso previo de que iban a tapiar las viviendas, esperaron hasta la mañana de ayer para bajar neveras, lavadoras, televisores, colchones y fardos de ropa. «No sé para qué nos desalojáis, somos personas que vivimos en casas que van para derribo y, si ahora no la van a tirar, es tontería que nos saquen, porque en algún sitio tenemos que vivir. Aunque lo tapien, o entraré de nuevo en esta o buscaré otra, pero no voy a dejar a mi familia en la calle», explicó una joven a las fuerzas del orden. Otro afectado, argumentó qué donde iban a ir con los chiquillos, puesto que en las viviendas okupadas de la calle San Pedro, Los Ángeles o Escalante hay un número importante de bebés y niños que no superan los cinco años de edad.
Algunos de los desalojados aguardaron con sus objetos personales hasta el final de la operación con la esperanza de pegar patada en la puerta y volver a entrar. Otros, que observaron cómo los operarios subieron piso por piso para romper e inutilizar los lavabos, las cocinas y las puertas, optaron por rescatar las últimas pertenencias e incluso arrancaron las ventanas de aluminio que hasta ahora les protegían del frío, para llevárselas y venderlas para la chatarra. E incluso hubo un grupo que recogió los bártulos y pidió refugio a los okupas que viven en la casa justo de enfrente, en el número 52.
Precisamente, cabe destacar que en esta última casa la contrata municipal ha realizado ya cinco operaciones de tapiado, pero al poco tiempo, rompen el muro de ladrillos y vuelven a meterse, «aunque no sé cómo pueden vivir ahí, porque hasta en la cubierta hay un gran agujero y entrará toda el agua. Han hecho como un butrón y entran y salen como quieren. Si encima ahora se van refugiando unos a otros en las casas, pues los vecinos de toda la vida estamos listos», indicó ayer un vecino testigo de los desalojos.
Esta actuación no es aislada, en próximas semanas continuarán las intervenciones, aunque en algunos casos es probable que al tapiado le siga la patada en la puerta. La única opción del Ayuntamiento, mientras siga en pie la prohibición de realizar derribo, es insistir en los desalojos y en los cortes de suministros de luz y agua tomados de forma ilegal.
Y es que no sólo entran en estas viviendas personas con pocos recursos, también hay inmuebles que están ocupados por jóvenes antisistema, como en la calle San Pedro 27 o en Pavía y estos hacen turnos en el interior de las casas para que no se queden vacias y, de este modo, evitar que se tapien.
Cabe destacar que en la zona del Cabanyal afectada por la prolongación, hay alrededor de 75 casas que ya son propiedad municipal y que están ocupadas ilegalmente y, otras 50, también ocupadas que son de particulares.
Otro dato a tener en cuenta es que el Consistorio ya cuenta con licencia de derribo para 80 casas y que, en estos momentos, están a la espera de la decisión del tribunal competente.