Los arquitectos de Cultura que autorizaron el destrozo del teatro romano, rechazan prolongar Blasco Ibáñez.

Camps es partidario del proyecto municipal, pero Carmen Pérez tiene muchas dudas

1998-10-20Publicat per: Las Provincias
Los funcionarios de la “Conselleria” de Cultura, los mismos que consintieron errores históricos como el destrozo del teatro romano de Sagunto, el palacio de Benicarló o el tristemente famoso edificio de Comisiones Obreras en la plaza de Nápoles y Sicilia, se oponen ahora al proyecto presentado por el Ayuntamiento para prolongar la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, a través del Cabañal. Dicen que al estar protegido el barrio, no se puede tocar. La directora general de Patrimonio Histórico, Carmen Pérez, parece asumir estas tesis, pero su “conseller”. Francisco Camps, es partidario de autorizar la propuesta municipal. El conflicto está servido.
El cambio de gobierno en la Generalidad no ha afectado a algunos departamentos autonómicos. En la “Conselleria” de Cultura, por ejemplo, los arquitectos que firman los informes técnicos siguen siendo ¡os mismos de antes, los de Sagunto, aquellos a los que el proyecto de Grassi y Portaceli para el ex teatro romano les parece una genialidad, aquellos que no consienten que en el centro histórico se haga un edificio con una fachada que reproduzca un estilo antiguo pero se muestran entusiasmados con la sede de Comisiones Obreras en Nápoles y Sicilia.
La nueva dirección política no ha supuesto una nueva dirección técnica. Era previsible, por tanto, que pasara lo que finalmente ha ocurrido, si bien antes de Blasco Ibáñez se han producido otros conatos, otros enfrentamientos entre Cultura y Ayuntamiento.
Santa Catalina fue el primero. Dejar la iglesia libre de edificios o volver a construir en la plaza de la Reina. Ganaron la partida los arquitectos de Cultura. Luego vino el entorno del Miguelete, todavía no resuelto del todo, y la prolongación de la avenida del Oeste, para ensanchar la calle de la Carda y mejorar los accesos al Mercado Central. Inicialmente se opusieron pero finalmente van a aceptar.
El conflicto con Blasco Ibáñez estaba anunciado. En primer lugar, por el cariz político que han ido tomando los acontecimientos, con una descarada apuesta del PSOE en contra del proyecto, a pesar de que hace años, cuando gobernaban, decían que había que prolongar la histórica avenida.
En segundo lugar por antecedentes de otras polémicas, como la huerta de Campanar o la de La Punta, en la que algún destacado arquitecto de la “Conselleria” ha tomado partido por opciones que siempre han estado en contra del criterio del Ayuntamiento.

Prolongación “blanda”

A pesar de que de las dos posibilidades de prolongación que se estudiaron, con 100 metros de anchura y con 48, el equipo de Gobierno eligió la “blanda”, la que menos afección supone en el barrio, ya pesar de que el trazado está ligeramente quebrado hacia el norte para poder salvar toda una hilera de manzanas, los técnicos de Cultura no ven con buenos ojos la propuesta redactada por Joaquín Monfort y Vicente Corell, arquitectos contratados por AUMSA.
En estos momentos, el proyecto está bloqueado, a la espera de que la “Conselleria” diga si se va a aprobar o no. Si es por los técnicos, está claro que no. Si es por los políticos, Camps está a favor, pero su directora general, Carmen Pérez, no lo tiene nada claro, alberga muchas dudas, pese a que el pasado 19 de septiembre declaró a LAS PROVINCIAS que esperaba que no hubiera problemas para aprobar el plan.
La distinta sensibilidad de la directora general ‘de Patrimonio y los responsables políticos del Ayuntamiento se ha puesto recientemente de manifiesto en otro asunto, el de la urbanización de la plaza Los Pinazo, realizada según un proyecto redactado y autorizado por arquitectos de Cultura. A Carmen Pérez le entusiasma cómo ha quedado la plaza mien-tras en el Ayuntamiento dicen que es horrorosa, que no hay ni una sombra, que los bancos son incómodos, las farolas horribles, que no se ha tenido en cuenta lo que se hizo en Colón... Dos opiniones muy diferentes para una misma plaza.
El concejal de Urbanismo, Miquel Domínguez, quería haber llevado la aprobación del plan del Cabañal, con la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez, al pleno de este mes de octubre, que se celebrará el próximo día 30, pero no va a ser posible. La autorización de Cultura es preceptiva, ya que el Cabañal fue declarado conjunto protegido, por lo que la competencia es compartida, entre el Ayuntamiento y el depar-tamento autonómico.
Tanto Domínguez como Francisco Lledó, concejal de Disciplina Urbanística, que es el hombre del PP en el Marítimo, insisten en que el plan del Cabañal supone proteger unos 479 edificios en todo el barrio, que no hay por qué hablar sólo de los derribos para abrir la avenida sino también de este otro aspecto. Además, resaltan que los inmuebles protegidos que se tirarán por la prolongación de Blasco Ibáñez son muy pocos.
La pelota está en el tejado de la “Conselleria” de Cultura. Si de los técnicos depende, el plan no saldrá adelante. El equipo de Gobierno de Rita Barberá confía en que el “conseller” Camps haga valer su criterio, que es el del PP, llevar Blasco Ibáñez hasta el mar.