SOBRE LAS PROPUESTAS DEL SR. GRAU, RESPECTO DEL EDIFICIO DE LA LONJA DE PESCADORES DEL CABANYAL

2010-12-02Publicat per: AVV Cabanyal-Canyamelar
Ante los constantes cambios de opinión, tal vez ocasionados por la falta de criterio que ha venido manifestando el Sr. Alfonso Grau, sobre la valoración patrimonial que le merece el edificio de la Lonja del Pescado de la Marina Auxiliante, que no son más que reflejo del desprecio con el que PEPRI ha tratado el futuro de este emblemático edificio y por supuesto el de sus legítimos propietarios, algunos de ellos ancianos que sobrepasan los 80 años, desde la Asociación de Vecinos Cabanyal-Canyamelar queremos manifestar lo siguiente:
- Las previsiones del PEPRI municipal para este edificio, sencillamente eran hacerlo desaparecer. Ignorar su existencia, más bien ocultarla. Hacer alguna valoración del mismo y proponer su destrucción hubiera sido tanto como desvelar una de las contradicciones patrimoniales que esconde este supuesto plan de protección.
- Las primeras reflexiones municipales sobre este importante edificio, aparecen hace unos 10 años, forzadas por la publicación del conocido cartel distribuido por Salvem el Cabanyal, que muestra una pequeña parte de los edificios que el Ayuntamiento pretende derribar, entre los cuales aparece la Lonja. Ninguna valoración había aparecido de dicho edificio en la memoria del PEPRI, a pesar de tener asignado el nivel de protección 1 de carácter monumental en el Plan Especial del Paseo Marítimo. Poca cosa le debía parecer al Sr. Grau, que tuviera el mismo nivel de protección que las Atarazanas del Grao, por citar un edificio que también recuerda la antigua tradición marinera de los Poblados Marítimos, o la mismísima catedral de Valencia. Se le condena al derribo sin más explicaciones, o peor aun se derriba el edificio más emblemático del pasado marinero del Cabanyal, con el extraño pretexto de que Valencia se abra al mar. Hay que sacrificar el Cabanyal para mayor gloria de “cap i casal”.
- Tal debió ser la sensación de ridículo, al ver el impacto que ofrece la imagen del citado edificio, que la reacción fue del mismo calibre: “lo desmontaremos piedra a piedra (el edificio está construido íntegramente con ladrillos, a excepción del zócalo) y lo trasladaremos a otro lugar” (eran tiempos de Terra Mítica). Hasta el mismísimo rey de España se dirigió al Conseller de Cultura pidiendo una reflexión sobre la posibilidad de indulto para este edificio construido en terrenos que su abuelo había concedido a los pescadores del Cabanyal. De nada sirvió el consejo real y con el paso de los tiempos la petición cayó en el olvido.
- Con la proximidad del cumplimiento del centenario de su construcción, resurgieron las demandas sobre la barbaridad que suponía la demolición de este importante edificio. Tan lejos como hace un par de años, de nuevo el Sr. Grau confirmó la decisión municipal de derribar la Lonja de Pescadores. Apurado por la oposición les desafió a que presentaran una lista de expertos que defendieran sus valores arquitectónicos y patrimoniales. La respuesta era bien fácil, no tenían más que buscar en la memoria del Plan Especial del Paseo Marítimo y si les quedaba alguna duda consultar la ficha correspondiente del Catalogo de Bienes Patrimoniales de la Comunidad Valenciana, de la Consellería de Cultura, concretamente en el apartado de Etnología: “edificio de gran interés histórico y arquitectónico”. Por no citar diversas guías de arquitectura de la ciudad editadas por el Colegio de Arquitectos, o el Registro de Arquitectura del Siglo XX de la Comunidad Valenciana, que se refiere al edificio como merecedor de “valores no solo arquitectónicos, sino también su valor urbanístico que le hace merecedor de conservación y restauración”. Nada de todo esto parecía haber sido tenido en cuenta hasta el momento, ni por el concejal de Grandes proyectos, ni por los arquitectos redactores del plan.
- Suponemos que toda esta evidencia de documentos, sin lugar a dudas escritos por expertos, de los que echaba en falta el Sr. Grau, han hecho de nuevo que se retome la ocurrente idea del traslado de la lonja de pescadores a un lugar que no moleste para que se cumplan los planes municipales. No vamos a entrar en detalles sobre el coste económico de este traslado y de las complejidades o imposibilidades técnicas que puede entrañar, salvo que se pretenda reconstruir de cartón piedra como una falla, al margen de lo ridículo que resulta alejarla del lugar que la vio nacer, un lugar emblemático junto a la travesía de pescadores, vecino de la Casa del Bous. Un despropósito solo comparable a la barbaridad que les gustaría hacer con el resto del Cabanyal.
- Si finalmente el Sr. Grau se decide por rectificar y reconocer el valor patrimonial del edificio, lo debería hacer en los términos legales establecidos por el PGOU y al tratarse de un edificio con Nivel de protección 1, de carácter monumental, tan solo se podrían realizar obras de restauración y conservación que persigan el mantenimiento o refuerzo, para lo cual podría contar con todo el apoyo de las ayudas ministeriales. El traslado resulta ridículo y no existe justificación alguna por el pretexto de abrir una calle. Si por el contrario, da por buenas las determinaciones del PEPRI, que se deje de marear la perdiz y que asuma las consecuencias, lo contrario podría ser calificado como BAJADA DE PANTALONES, como el mismo ha gustado de calificar determinadas polémicas decisiones del grupo de la oposición.
- La conclusión está muy clara, la Lonja de Pescadores molesta, como molestan muchos vecinos del Cabanyal. Molesta la existencia del Cabanyal y todos los cabanyaleros deberían tenerlo muy presente. Lo que hoy nos preocupa a unos, mañana puede también volverse en contra de los que se muestran indiferentes o incluso complacientes con los planes municipales. Cuando se empezó a tramitar el plan, muchos de los que ahora lo aplauden, no dudaron en apuntarse a la Asociación de Vecinos para intentar proteger sus propiedades que sentían amenazadas. Luego se dieron de baja, al pensar que la cosa no iba con ellos. Es la condición humana.
CONCLUSIÓN:
¿Cómo es posible que alguien pueda tener dudas entre derribar un edificio del que por ignorancia manifiesta desconocer su valor patrimonial, o pretender su traslado para preservarlo, como si se tratará del mismísimo Partenón de Atenas?. ¿Por qué este plan de protección no decía ni una palabra de la existencia de este importante edificio con Nivel de protección 1?. ¿Cómo es posible que el Sr. Grau anuncie a bombo y platillo que la sociedad pública Plan Cabanyal-Canyamelar, aprobará el día siguiente el proyecto de traslado de la lonja, piedra a piedra, ladrillo a ladrillo, reja a reja, puerta a puerta, …, y nos enteremos al día después que tal cosa no ha sucedido?. Algún día el Sr. Grisolía y el Consell Valencia de Cultura que preside, deberían manifestar en voz alta su opinión sobre todo esto. Para eso están, dar un poco de criterio, a aquellos políticos que parecen no tenerlo. También es posible que el Sr. Grau no admita consejos, tan solo ordenes de su alcaldesa y esté mareando la perdiz, y lo único que pretenda una vez más, es desviar la atención porque carece de argumentos ante determinadas propuestas. No sería la primera vez.