Algunos vecinos ven en la mudanza una salida y otros optan por la rehabilitación

«Trasladar la Lonja es muy complicado»

2010-12-02Publicat per: Las Provincias
Los técnicos contratados por el Ayuntamiento concluirán si el traslado ladrillo a ladrillo de la Lonja del Pescado del Cabanyal, edificio centenario que desaparecería si se ejecuta la prolongación de Blasco Ibáñez, es o no viable, pero ¿alguien se ha parado a analizar el tema desde el punto de vista sociológico, preguntando a los residentes?
De las 40 casas que se construyeron hace 101 años en la Lonja, que primero fue hospital de campaña durante la guerra de Cuba, habrá un 70% habitadas. La realidad, es que en la mayoría de viviendas, sobre todo las recayentes a la calle Eugenia Viñes, sus moradores son contrarios al traslado. «Queremos que nos ayuden a arreglar la fachada, que las casas de dentro ya nos las arreglaremos nosotros. He sido pescador y pienso que eso es una barbaridad. También me parece fatal que quitaran la lonja del puerto porque están matando la industria del pescado», indica un hombre de 87 años, de la familia de los Cullerencs. «La prolongación tenía que haber ido recto hasta Las Arenas, antes de que hubieran hecho el hotel, pero nos la quieren traer aquí. No veo viable el traslado y no lo apoyo», según otro vecino.
Pero todos no piensan igual. Otro residente detalla que es inviable seguir soportando «la marginalidad y delincuencia de las fincas de Ruiz Jarabo que tienen justo enfrente. ¿Por qué los que están en contra de la avenida no traen por la noche a la gente a ver cómo está esto de degradado?». Este vecino ve con buenos ojos el traslado del edificio. «Bueno, el ladrillo cara vista está que se deshace, sería más fácil que hicieran una reproducción exacta. Me gusta la idea, pero que nos den casa a los vecinos».
Otro residente indica que ve «muy difícil que puedan trasladar el edificio. No me parece mal que hagan réplica, pero que sigan dejando las casas, que no sea para uso público como pretenden». Otro vecino, inquilino de una de las casitas, también ve bien el cambio. «Si bien pienso que el traslado es imposible, que hagan una réplica y que la abran como museo de pescadores». «Tengo una propiedad en las casas de los patronos de barcos y, aunque quiero la casa que heredé de mi abuelo, estoy dispuesto a que la tiren si de verdad va a servir para arreglar el Cabanyal para las próximas generaciones», añade otro afectado que prefiere no dar su nombre.