El Ayuntamiento ofrece al Gobierno una salida para desbloquear el plan urbanístico

Consenso en el Cabanyal

2010-12-01Publicat per: Las Provincias
El Ayuntamiento de Valencia ha ofrecido al Gobierno central, a través de su concejal de Grandes Proyectos, Alfonso Grau, iniciar una negociación que permita desbloquear el plan urbanístico del Cabanyal, paralizado por la oposición del Ejecutivo socialista a la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta la playa. A pesar de que sólo una pequeña parte del viejo barrio se vería afectada por esta obra, el rechazo del Ministerio de Cultura al planeamiento municipal dejó en suspenso cualquier actuación urbanística en toda la zona, lo que ha contribuido a multiplicar su degradación y abandono. El ofrecimiento de Grau se produce en plena polémica por unas declaraciones del candidato del PSPV a la Alcaldía, Joan Calabuig, en las que apuntaba un cambio de estrategia que pasaría de abandonar el rechazo sistemático a completar de una vez la histórica aspiración del Paseo al Mar a aceptar lo que digan los ciudadanos, a sabiendas de que éstos llevan votando desde hace muchos años al PP y apoyando con ello el plan del Cabanyal, que forma parte de su programa electoral. Al mismo tiempo, desde el Consistorio se trabaja en acciones concretas que certifican que es posible compatibilizar el desarrollo de la prolongación con la protección del patrimonio. La redacción de un proyecto para trasladar la popular lonja de pescadores -que queda en el centro de la futura avenida- es una prueba de que la ejecución del planeamiento municipal no tiene que hacerse contra nadie ni contra nada sino a favor de revitalizar un barrio que se cae a pedazos. Así parece haberlo entendido Calabuig, al que no le ha importado plantear un giro de 180 grados en la estrategia de su partido con tal de sumarse al calor ciudadano, a sabiendas de las críticas que iba a suscitar por la sensación de falta de criterio que ofrece la oposición. Y así debería entenderlo el Gobierno socialista, que no puede seguir actuando como un ayuntamiento en la sombra, arrogándose competencias que no le corresponden para al final acabar promoviendo la peor vía para el Cabanyal, aquella que lo condena a una muerte segura.