Se decantan por abrir una gran plaza en Serrería y ampliar Cura Planells

Los grupos políticos municipales tienen casi decidido el rechazo a prolongar Blasco Ibáñez hasta el mar

1997-09-30Publicat per: Las Provincias
Los grupos políticos del Ayuntamiento están de acuerdo en que la decisión final sobre la prolongación o no de la Avenida Blasco Ibáñez hasta el mar tiene que ser consensuada, no puede ser una imposición, de un grupo sobre el resto, según ha explicado el concejal de Urbanismo, Miquel Domínguez. Respecto a las propuestas, de las cinco que se han estudiado, los concejales se inclinan por dos: la no prolongación, con una gran plaza en Serrería, o la prolongación quebrada hacia el Norte con 50 metros de anchura.
En la comisión de Urbanismo de ayer se vio el vídeo sobre la prolongación de Blasco Ibáñez. Por la tarde, Domínguez se reunió con los dirigentes vecinales del Marítimo y de la Federación de Valencia. De estas reuniones, lo que parece haber quedado claro es que está prácticamente descartada la solución de continuar la avenida en línea recta y con la misma anchura que tiene en los tramos ya construidos, es decir, cien metros.
La no continuidad o la continuidad quebrada, con una anchura máxima de 50 metros, son las dos opciones que se barajan, aunque es la primera la que tiene más posibilidades de llevarse a la práctica. En diciembre, se presentará un avance del planeamiento de toda la zona del Cabañal, incluyéndose en el mismo una propuesta sobre el antiguo Paseo al Mar.
La primera propuesta es la de prolongar en línea recta con la anchura actual, cien metros entre fachadas. Se haría en tres bases. La primera de Serrería hasta al bulevar San Pedro; la segunda del bulevar San Pedro a Doctor Lluch; y la tercera de Doctor Lluch al paseo marítimo. Se verían afectados 614 inmuebles, 1.840 viviendas. Se urbanizarían 200.000 metros cuadrados. El coste de la operación ascendería a 14.400 millones de pesetas, con un déficit previsto de 5.500 millones.
La segunda opción es la prolongación en línea recta pero con 50 metros de anchura. En Serrería se abre una gran plaza y el final coincide con la plaza abierta del paseo marítimo. Afecta a 500 inmuebles, 1.556 viviendas. Se urbanizarían 170.000 metros cuadrados, costaría 12.000 millones, con un déficit de 5.000.
La tercera, prolongación quebrada, es decir, no en línea recta, con 100 metros de anchura. Se adapta mejor a la trama del Cabañal y lo hace por la parte del barrio que está menos renovada, pero tiene dificultades para entroncar con la parte de avenida que ya está hecha. Los inmuebles que habría que derribar son 764, 1.905 viviendas. Los metros cuadrados a urbanizar, 237.000. El coste, 13.200 millones y el déficit, 5.400.
En cuarto lugar, la prolongación quebrada con 50 metros de anchura. Aquí, se atenúan las dificultades de articulación con lo que ya está hecho. Las ventajas en cuanto a que se trata de la parte del barrio menos renovada siguen siendo las mismas que en la propuesta anterior. Inmuebles afectados, 562. Viviendas 1.462, metros cuadrados a urbanizar, 190.000. Coste de la operación, 10.200 millones, déficit previsto 1.500 millones.
Por último, la propuesta de no prolongación se basa en la apertura de una gran plaza en la confluencia de Blasco Ibáñez con Serrería, así como en la ampliación de la calle Cura Planells, con una anchura similar a la avenida del Mediterráneo, y en la construcción del bulevar San Pedro. Se verían afectados 314 edificios, 1.072 viviendas. Son 100.000 metros cuadrados a urbanizar. El coste sería de 7.700 millones de pesetas y el déficit 1.000 millones.