El Cabañal dijo “no” a la prolongación de Blasco Ibáñez

El Ateneo Marítimo se llenó de vecinos que vivieron con intensidad la mesa redonda

1995-04-24Publicat per: Las Provincias
El Ateneo Marítimo ha albergado uno de los debates más interesantes de los últimos años, en el que se abordó la polémica prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez. Este proyecto ha generado gran malestar entre los vecinos del Cabañal y Cañamelar, que temen la pérdida de entre 400 y 900 viviendas, así como de las tradiciones que se arraigan a la zona en cuestión. Por su parte, los técnicos defienden una ciudad de cara al mar. El interés suscitado no dejaba lugar a dudas. Al acto asistieron cerca de trescientos vecinos, dotando al salón noble de un ambiente de excepción. Técnicos, periodistas, y vecinos plantearon sus argumentos para defender o repudiar la cuestión objeto de debate.
El debate sobre la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez, celebrado en la tarde del pasado jueves en el Ateneo Marítimo, su¬puso un éxito de asistencia. Ante un público muy interesado por el tema objeto de debate, los po¬nentes expusieron los más diversos puntos de vista y opiniones sobre la necesidad y oportunismo de pro¬longar, o no, la avenida de Blasco Ibáñez. Las opiniones de los asis¬tentes pudieron enriquecerse de la mano del surtido grupo de profe¬sionales que recogía la mesa: los arquitectos Alejandro Escribano y Juan Luis Piñón, el geógrafo ur¬bano Josep Vicent Boira y nuestro compañero Sergio Reyes. También asistió el presidente de la asocia¬ción de vecinos Cabañal -Cañamelar, Rafael Talens. Moderó el debate Carmen Vila, presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia.
Los argumentos de los ponentes que defendieron la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez se centraron en la necesidad de co¬nectar la ciudad con el mar. Alu¬dieron a la voluntad de la inmensa mayoría de los vecinos de la ciudad de Valencia, que según ellos de¬sean la redacción y ejecución de un proyecto definitivo, y a la necesaria visión universalista e integradora que se debe tener a la hora de en¬juiciar la prolongación.
Las repercusiones vecinales de¬penden del modo en que se ejecute el proyecto, según indicaron Juan Luis Piñón, arquitecto que estuvo al frente de las obras del Paseo Marítimo de Valencia y profesor de la Universidad Politécnica de Va¬lencia, y Alejandro Escribano, re¬dactor del Plan General de Ordenación Urbana.
De este modo, Escribano afirmó que la prolongación debía ser efectiva con un ancho de avenida que comprenda entre 30 y 40 me¬tros, añadiendo que el problema principal no es decidir si finalmente se lleva a cabo o no las obras, sino ejecutar la solución definitiva “con tacto, cuidado y poco a poco”. Escribano concluyó su exposición afirmando que “nadie quiere que tres o cuatro empresas se enri¬quezcan y especulen a costa del Cabañal”.
Por su parte, Juan Luis Piñón, al cual le correspondió abrir el debate con mucho recato, dado que el auditorio estaba exaltado, afirmó que el Cabañal es “un buen barrio” y que cualquier solución debe adoptarse respetando el medio ambiente, regenerando urbanísticamente la zona y evitando la es¬peculación. También hizo alusión a la situación que sufre el barrio de Nazaret.
No a la prolongación
Con el tercer turno de palabra comenzaba la exposición de aquellos ponentes que se muestran contrarios a la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez.
Josep Vicent Boira, geógrafo urbano, cuestionó, en primer lugar, la funcionalidad de la apertura de Blasco Ibáñez: “No soy partidario de las ciudades de enormes ave¬nidas, sino de las que cuentan con bulevares y barrios cohesionados. La prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez no es una buena solución ni para la ciudad ni para el barrio. Hacerlo supondría, para la ciudad y los ciudadanos, un coste muy elevado para los esca¬sos resultados que se obtendría. Esta conexión, ¿quién la utilizaría? Ya hay muchas conexiones, como por ejemplo la avenida del Puerto, la de Francia y el Camino de las Moreras. Lo que sucede es que están mal planteadas.”
Boira expuso la siguiente para¬doja de las administraciones: “Se pretende desde hace décadas ha¬cer una Valencia de cara al mar, y sin embargo, nos encontramos con que la ciudad sufrió la pérdida de la playa de Nazaret, lo cual afecta sobre todo a sus vecinos. Además, ¿qué ha conseguido Nazaret a cambio?”

Degradación urbanística de los barrios
La degradación urbanística de los barrios del Cabañal y del Cañamelar fue uno de los ejes sobre los que giró el debate Rafael Talens presidente de la asociación de vecinos de los barrios en cuestión, afirmó que el Plan Ge¬neral de Ordenación Urbana (PGOU) dejó fuera a estas vecindades.
Además Talens leyó contundentemente el manifiesto de la asociación de vecinos, con el cual se plantea la oposición absoluta a cualquier proyecto de Prolongación de la avenida de Vicente Blasco Ibáñez.
Nuestro compañero Sergio Reyes afirmó que ha sido muy nociva para el barrio la vinculación de la apertura de la avenida con la degradación urbanística. Reyes hizo la siguiente reflexión:
“Si se hace la prolongación ¿que sucederá con las calles que quedan a norte y a sur? Todo aquello que permanezca a cien o doscientos metros estará abandonado por las administraciones y condenado a la degradación. El barrio se rehabilita invirtiendo y construyendo.”
En la última ronda de turnos de palabra, Reyes hizo una reflexión sobre las encuestas, afirmando que quienes no viven en el Cabañal y opinan sobre la prolongación de Blasco Ibáñez lo hacen sin conocer el problema ni sus repercusiones.
Por su parte Alejandro Escribano afirmó que es necesario que se construya viviendas para que, en caso de que se ejecute un proyecto de apertura, los vecinos afectados siguen residiendo en el Cabañal.