“Mi proyecto para Valencia es algo así como el mar entrando en la ciudad”

2004-01-04Publicat per: El Mundo
José María Tomás ha ayudado a ganar la candidatura de Valencia como sede de la Copa América 2007 con su proyecto Balcón al Mar. Un gran plató marinero que albergará la competición de vela y que servirá para que el mar vuelva a entrar en la ciudad, ajena durante un siglo a su litoral. José María Tomás Llavador (Valencia, 1954), un desconocido fuera de estos lares, vence su arrolladora timidez para hablar de sus obsesiones arquitectónicas.
P. Ha sorprendido que un proyecto de tal envergadura sea obra de un arquitecto que es prácticamente un desconocido fuera de Valencia. ¿Tiene algo que ver su carácter con esta inopia general?
R.No lo sé. Aquí estamos muy centrados en el trabajo, yo nunca he tenido otra intención (suspira, incómodo ya por el arranque de las preguntas).
P. Se sabe que es usted una persona muy tímida. ¿Le molesta convertirse en un personaje conocido?
R. Soy consciente de que este proyecto trasciende la dimensión local, porque tiene novedades interesantes, sobre todo en cuanto a cubiertas, materiales, tratamiento del agua con energía solar, filtración de la luz. No son inventos, pero sí novedades interesantes.
P. Déjeme que insista, ¿le molesta ser conocido?; habla usted del proyecto como un ente autónomo, sin autoría.
R. Yo soy un profesional de la Arquitectura que tiene la suerte de desarrollar proyectos interesantes, que mejoran el comportamiento de los materiales. Tenemos un compromiso con la ciudad.
P. Dice que lo que ha pesado en la elección de Valencia ha sido la ciudad y no su Balcón al Mar. Permítame no obstante que le pregunte: ¿qué ha visto el jurado de tan maravilloso en su proyecto?
R. En la candidatura pesan fundamentalmente la organización y los servicios que la ciudad aporta. El proyecto habrá colaborado, sí: le da un equilibrio arquitectónico a la candidatura, pero como cualquier otro factor de la ciudad, como los hoteles, las zonas deportivas o el clima.
P. El puerto de Valencia lleva más de un siglo desvinculado de la vida de la ciudad. ¿Se propone cambiar el curso de la Historia?
R. No. Hay una política urbanística del Ayuntamiento de acercamiento al frente litoral, que coincide con la recuperación de la dársena del puerto para usos ciudadanos. Y todo esto coincide además con la Copa América, que agilizará el proceso.
P. Cierto es que Valencia vive de espaldas al mar. ¿Todo este proceso que relata será capaz de variar esta inercia?
R. Valencia tiene el segundo mayor centro histórico de España y además una franja de poblados al lado del mar con una personalidad propia que hay que integrar en el proceso urbano, de forma que la ciudad conecte de nuevo con el frente marítimo. La construcción del paseo marítimo hace 10 años fue ya un paso decisivo, tenemos una de las playas más bellas de España. Lo mismo ha ocurrido en ciudades como Málaga, Barcelona y otras, que han recuperado su zona portuaria, muy deteriorada. No es un caso aislado.
P. Y esto pasa por sepultar poblados como El Cabanyal, con su fortísima idiosincrasia. ¿Le parece loable, todo por dar acceso a zonas de ocio posiblemente tan impersonales como el vecino Maremagnum de Barcelona?
R. Lo que se va a hacer es continuar el bulevar de Blasco Ibáñez, que es de principios de siglo, hasta el paseo marítimo, con una anchura menor. Yo quiero pensar que los arquitectos encargados lo harán de la manera más rigurosa y cuidadosa con el entorno patrimonial. No hay que pensar que es una actuación solamente destructiva.
P. Pues hay toda una plataforma ciudadana activamente opuesta a la intervención.
R. Es un proyecto controvertido y hay que ponderar las ventajas e inconvenientes que tiene para las conexiones de la ciudad. Y en todo caso, la recuperación de los poblados tiene que primar sobre cualquier otro interés.
P. Cuando usted intervino en la recuperación del casco antiguo de la ciudad, dijo que “demoler edificios era un despilfarro: la recuperación es casi un sentimiento, algo necesario, un deber”. ¿Ha cambiado de opinión?
R. Estamos hablando de dos áreas de dimensiones distintas, una es el casco histórico y otra son los poblados marítimos. Se han hecho operaciones urbanísticas que podían haber evitado las demoliciones, pero los desventramientos son a veces necesarios. Hay que dejar que el oficio se aplique de forma correcta y para ello debemos fijarnos sólo en los resultados. Debemos tener confianza.
P. ¿Su Balcón al Mar respetará los poblados a los que afecte?
R. La dársena se convertirá en un elemento de integración: la ciudad abrazará el mar a través de la dársena; es algo así como el mar entrando en la ciudad.
P. ¿Y los poblados quedarán intactos?
R. Sí, y a partir de ahora empezará su recuperación, como en su momento ocurrió con el centro histórico. Es toda una inercia.
P. También hay voces que ponen en duda el futuro del puerto. ¿Cómo va evitar que se produzca lo que podríamos llamar el síndrome de La Cartuja, el escenario sin vida?
R. La reestructuración de la dársena tiene un objetivo claro: su utilización funcional para actividades de cultura, deporte y ocio. Además, tiene un enclave importante en el entramado urbano, que se mejorará con buenos accesos de transporte público, así que no tiene nada que ver con La Cartuja de Sevilla. No me parece una comparación acertada.
P. Define la dársena como “un gran plató a la escala de los barcos, una escenografía inmejorable para una competición náutica”. ¿Dónde queda la dimensión humana?
R. El hombre es el que compite, es el centro; los grandes veleros son una muestra más de su capacidad de superación. Las dimensiones y la tecnología de estos barcos son espectaculares, pero el manejo manual de sus instrumentos sigue siendo muy importante, mucho más que en las competiciones de motor, por ejemplo.
P. Parece que la Arquitectura se midiera sólo en grandes espacios y recintos para el deporte, la cultura, el ocio, la feria. ¿Ha descuidado la vivienda, el hombre individual, o es una impresión falsa?
R. La vivienda es una necesidad básica, pero tiene detrás una industria de tal volumen inversor que la hace ser conservadora, así que los cambios se producen de forma más lenta. Es responsabilidad de la sociedad demandar no sólo calidad, sino más innovación.
P. ¿Es por esto que las viviendas de protección oficial son una especie de prurito en el currículo de los arquitectos, algo así como una tarjeta de presentación?
R. Bueno, es que al estar financiadas por la Administración, normalmente permiten más innovación. Parece un contrasentido, pero es más fácil innovar desde la inversión pública que desde la privada.
P. ¿Cómo es la casa en la que usted vive, prefiere lo nuevo o lo rehabilitado?
R. Profesionalmente, me gusta mucho trabajar con los edificios históricos, porque te reencuentras con el oficio de una forma mucho más elemental. Yo tengo el estudio en un edificio del siglo XVII recuperado por nosotros, en el barrio del Mercat, pero como se nos ha quedado pequeño hemos abierto éste, y aquí es donde vivo (una zona de nueva expansión, próxima a los poblados marítimos) y donde vive toda mi familia.
P. ¿Qué es la arquitectura sostenible?
R. La que utiliza materiales y métodos que permitan innovar sin dejar secuelas para las generaciones futuras, o sea sin gasto energético extraordinario ni utilización de materiales contaminantes. Utiliza la madera, por ejemplo, sólo de manera controlada, y emplea más el vidrio, acero, hormigón, materiales que pueden ser reciclados, y no ocupa el suelo de forma baldía sino ordenada y consecuente.
P. ¿Arquitectura verde?
R. Sí, pero sin caer en extremismos: porque las ciudades están hechas para vivir.
P. De la arquitectura valenciana conocemos, casi como marchamo, las obras de Santiago Calatrava. ¿Usted coincide con su concepto de arquitectura-espectáculo?
R. Calatrava es un gran arquitecto internacional, con una trayectoria extraordinaria. Mi concepto de la arquitectura es la resolución de problemas funcionales y estructurales que por su propia complejidad ofrezcan soluciones plásticas sorprendentes. Mi trabajo está más relacionado con la tecnología y con la innovación en la utilización de materiales: es una búsqueda permanente en este sentido.
P. ¿Podemos decir que la arquitectura de Calatrava es más ornamental?
R. La de Calatrava está fundamentada en el desarrollo de la propia estructura como elemento plástico. Hay muchas maneras de abordar la arquitectura, y no tienen más mérito unas que otras, simplemente cada una está muy relacionada con la personalidad del profesional, que establece prioridades y criterios.
P. ¿Y su forma de contemplar la arquitectura está más próxima a la ingeniería?
R. La arquitectura y la ingeniería son una misma área, hay soluciones que no pueden desgajarse: esto es arquitectura y esto, ingeniería; no, todo forma parte del mismo edificio y de la misma solución a un problema.
P. Fue arquitecto municipal por oposición hasta que decidió abrir su propio estudio, en el 91. ¿Ordenó entonces alguna intervención en el puerto?
R. No, trabajamos en el desarrollo del paseo marítimo y en el centro histórico, fundamentalmente.
P. ¿Cuánto de política tiene la labor de un arquitecto?
R. Nada. Su labor es de coordinación y resolución de los problemas que tiene la ciudad. Nuestro oficio consiste en aplicar la técnica, el urbanismo, la escala y la geometría.
P. ¿Y de humanista cuánto tiene?
R. Tiene todo, en tanto que la escala de las cosas es la ciudad y el hombre que vive y habita en ella.
P. Dicen que el mejor alcalde para una ciudad es un arquitecto. ¿Es usted algo así como el arquitecto que Rita Barberá no puede ser?
R. Rita Barberá es una gran política, con mayúsculas: la recuperación patrimonial de esta ciudad no se ha dado en ninguna otra en España. Esa opinión del arquitecto-alcalde no me parece mal, probablemente es la personalidad formada en el oficio lo que nos hace más próximos a los problemas y a las escalas de la ciudad.

Mar de Valencia

Estudió los colores de los poblados marineros. Machacó los archivos en las bibliotecas del lugar. Y navegó las aguas en su pequeño Llaud mallorquín. Pero sólo leyendo supo cómo es este mar que navega. Leyó a Blasco Ibáñez (“esto aquí no se puede decir”, cuenta casi al oído, “pero no había leído nada suyo antes”), porque sólo conociendo la Historia se puede construir el futuro de los pueblos. Así fue como alzó los planos de su Balcón al Mar, una especie de gran plató que albergará la Copa América. La dársena interior del puerto se lo puso fácil. Sólo hará falta abrir un canal de entrada, distinto del que usan los barcos de pasaje y carga: más allá les restan dos millas de muelle. Los tinglados servirán para fondear pantalanes y ocultar hangares. Las piscinas centrarán el área de entrenamiento. Y todo construido según la obsesión creadora de Tomás Llavador, que son las nuevas aplicaciones de los materiales, en busca de una emoción distinta para la liturgia, en este caso, deportiva.





Arquitecto rampante


Entrevistar a José María Tomás no es tarea fácil, porque José María Tomás no figura, no quiere figurar. Figuran sus obras, sus planos, su arquitectura; pero él, no. Él se agazapa en su corta estatura, camina además algo encogido, y habla en un tono de voz que apenas rompe el silencio. Luego resulta una persona cercana, siempre envuelta en un halo férreo de timidez, y sonriente: ríe como en secreto. Es imposible alterarlo con preguntas insolentes, y si las cuestiones derivan hacia asuntos personales, su voz silenciosa se vuelve imperceptible. Con la misma intensidad que le espanta hablar frente a una grabadora, disfruta paseando entre los muelles que alojarán su Balcón al Mar. Su cabeza sube a los andamios con la alegría que uno imagina en el barón rampante de Italo Calvino, encaramado a sus árboles. Pero este señor de aspecto fenicio, rostro y facciones angulares, esconde muchas pasiones, la primera y más lógica es la arquitectura, y la segunda es su hija pequeña, de 13 años, que quiere ser “periodista de televisión”, así lo dice ella. De su hijo, 18 años, supo que quiere ser arquitecto la noche antes de matricularse. Habrá de buscarse el oficio, el estudio de papá ni pisarlo. También él se formó así, bregando con la vida, haciendo rayas y dibujos desde que ibaa la escuela.