Crónica de una iniciativa popular en el Cabanyal

2006-11-28Publicat per: Levante
Si la indignación fue el sentimiento que quedó entre los 150 vecinos que asistieron al pleno de la Junta Municipal del Marítimo, del pasado mes el septiembre, esta vez me atrevería a decir, que un cierto grado de satisfacción les quedó a los más de 200 vecinos que abarrotaban la sala, en la celebración del que ha sido primer pleno extraordinario de una Junta Municipal que se realiza en la Valencia, a iniciativa de una asociación de vecinos.

La satisfacción que produce el poder comprobar que cuando alguien hace las cosas mal, acaba pagando las consecuencias. Por lo demás, los vecinos se fueron, por segunda vez, más o menos como habían entrado: sin saber cuantas plazas de aparcamiento desaparecen, cuanto esta previsto que les cueste una plaza de garaje, que se ha hecho para aminorar las molestias a los vecinos y si la calle Rosario será finalmente peatonal, o simplemente la han convertido en un calvario de bolardos, camino de la iglesia. Esta es una breve crónica, en tono de humor, de lo sucedido el pasado viernes 24 de noviembre a una hora, las 17:30, más propia de una corrida de toros que de una reunión en la que se convoca a los vecinos a una junta, a la que el gobierno municipal tuvo que acudir a regañadientes, por imperativo legal.

Los señores concejales del PP, Francisco Lledó y Alfonso Novo, éste último presidente de la junta y ambos antiguos vecinos de estos barrios marineros, tuvieron que verse sometidos a un interrogatorio sobre hechos consumados, probados y ampliamente fotografiados, que en algunos momentos hizo que ambos concejales se tambalearan y confesaran su desconcierto al no entender como habían podido hacerse las cosas tan mal y no poder echarle la culpa a Zapatero.

Se sentían algo así, como si el día de los Reyes Magos, sus majestades se encontraran, que al entrar por la ventana de una casa para dejar sus regalos, les apareciera la policía y les acusara por allanamiento de morada. Unas inversiones en obras de urbanización, que reclaman tantos barrios más agradecidos de esta ciudad, y mira por donde los desagradecidos del Cabanyal-Canyamelar, sin acabar de entender que se ha hecho mal, las convierten en una pesadilla. Ellos, que están acostumbrados a que los saquen de procesión detrás del Nazareno, convertidos en reos, en casa de Pilatos y con el pueblo pidiendo explicaciones. No tienen estas obras, pinta de acabar en una paella, sentados codo con codo los sres. concejales con los dirigentes de la asociación de vecinos, como según dijo uno de ellos, están acostumbrados. Pues va a ser que no.
No encuentran al culpable, pero saben que está entre sus filas. Si no hubiera sido así, habrían intentado machacarnos a los miembros de la asociación de vecinos, pero ni fuerzas para ello tuvieron. Sabían que no tenían razón, pero reconocerlo les resultaba muy duro. Los técnicos municipales que les acompañaron tampoco pudieron hacer nada por ellos, aparte de dar detalles a los asistentes sobre el modelo de farol Fernando VII utilizado, información que despejó todas las dudas sobre las acusaciones de la mediocridad de la urbanización.

El señor Francisco Lledó, se empeñó en mantener su posición contra viento y marea: no le consta que hasta la fecha existan quejas de los vecinos. No quedó más remedio que entrar en el terreno no deseado de lo personal, del cuerpo a cuerpo y tuvo que escuchar como varios de los asistentes al acto habían presentado quejas y denunciado a las empresas contratistas, en el registro de entrada del ayuntamiento y acompañadas en algunos casos, del parte del policía de barrio correspondiente, que verificaba la verdad del hecho denunciado. Ni así quiso asumir su parte de responsabilidad en los hechos.

A la información, por parte del Sr. Alfonso Novo, sobre la inminente puesta en marcha de las obras del previsto garaje subterráneo, alguien más ingenioso y rápido de reflejos que el señor concejal, le aconsejó que espere a que terminen las obras actuales, para no complicar más las cosas. Por ultimo, tratando de poner fin a la reunión, al señor Alfonso Novo se le ocurrió sugerir que tampoco teníamos que ir a la junta municipal, a protestar cada vez que no estuviéramos de acuerdo con lo que se hace desde el ayuntamiento, ya que él como presidente, se limita a hacer de intermediario. Que nos dirigiéramos directamente a los responsables de lo sucedido, ya que por lo visto no se encontraba entre los que él había invitado, acabo aconsejándonos, por aquello de lo del trato directo. Tras la resaca, hemos podido comprobar en los carteles instalados para la publicidad de las obras, que la gestión corre a cargo de AUMSA. Ya habíamos encontrado a quien tenemos que pedir explicaciones. Por suerte, no se trata del partido de la oposición, se trata de la sociedad anónima municipal responsable de las obras de infraestructura urbanas de Valencia, cuyo responsable político es el señor Alfonso Grau. Ya estaba todo claro, el único problema es que desde principio de septiembre, no se nos pone al teléfono y mira que lo hemos intentado veces. ¿Qué hacer ahora?. ¿Alguien sabe como se sale de este círculo vicioso?. Se admiten ideas.

(vicepresidente asociación de vecinos Cabanyal-Canyamelar)