Las empresas descartan la vigilancia privada al considerar el incidente un caso aislado

El sabotaje del Cabanyal obliga a guardar los vehículos de las obras en un solar vallado

2006-11-08Publicat per: Las Provincias
Excavadoras, volquetes y otros vehículos que participan en las obras de urbanización de ocho calles y plazas del Cabanyal se guardan por la noche en un solar vallado. Así ocurre desde que el viernes un sabotaje de tinte anarquista se saldase con más de 40 neumáticos rajados y varios motores estropeados.
El suceso fue considerado ayer como un incidente aislado, por lo que no se contratarán vigilantes jurados para proteger la maquinaria. Es más, una parte de la obra está a falta de quince días de finalizar, cuando se acaben un par de conexiones de la red de agua potable.

No obstante, sí se ha tomado una medida de pura precaución, al decidirse el mismo día del sabotaje guardar todos los vehículos en un solar vallado de la calle Mariano Cuber, para proteger un poco más la maquinaria que en la calle.

Las obras de urbanización empezaron hace tres meses y suponen una reforma integral, con el cambio de calzada, aceras y mobiliario urbano. Las empresas de servicios públicos, como es el caso de Emivasa, han aprovechado para renovar parte de las canalizaciones.

El sabotaje es uno de los más graves ocurridos en los últimos años y fue denunciado de inmediato en el juzgado, según comentó ayer el concejal del Ciclo Integral del Agua, Ramón Isidro Sanchis. La policía ha tomado declaración a testigos y obreros, aunque todavía no está clara la autoría, aclaró el subdelegado del Gobierno, Luis Felipe Martínez.

Lo que sí está claro es el tinte anarquista del ataque. Las empresas afectadas fotografiaron los daños para adjuntarlos a la denuncia, así como varias pintadas en las fachadas de edificios cercanos, como informó ayer LAS PROVINCIAS.

Plan del Cabanyal

Con un presupuesto de tres millones de euros, la intención es acabar este mismo año la ejecución del proyecto. La inversión se enmarca en el plan urbanístico del Cabanyal, fuera de la zona suspendida por los tribunales hace unos meses.

Algunos de los daños causados por el sabotaje son la rotura de sistemas eléctricos en algunas excavadoras, así como llenar de arena y azúcar varios depósitos de combustible. Mandos, tapones y faros destrozados completan un panorama poco frecuente en una obra pública en Valencia. A pesar de eso, fuentes municipales precisaron que el calendario apenas se modificará sobre lo previsto. En dos semanas acabará la intervención en la red de agua potable, tras lo que comenzará la última fase de la urbanización.

Esta no es la primera vez que ocurre un sabotaje en una obra pública en el Marítimo. Algo parecido sucedió durante la construcción de unas viviendas para realojos en la calle Eugenia Viñes, cuando también se destrozó maquinaria. La promoción correspondía a la empresa municipal AUMSA y debía servir para los vecinos afectados por el derribo de sus casas..

No obstante, en el Ayuntamiento se ha desvinculado por completo, a falta de confirmación policial, el suceso del pasado viernes con cualquier movimiento vecinal del barrio. La plataforma vecinal que aglutina la oposición a la apertura de la avenida Blasco Ibáñez ha protagonizado incidentes como caceroladas y ocupación de viviendas para evitar su derribo, aunque nunca algo como un acto de sabotaje.