La juez y la alcaldesa

2006-04-12Publicat per: Levante
La alcaldesa Rita Barberá acumula sentencias en contra de los tribunales ordinarios que han frenado el derribo de edificios singulares de El Cabanyal. Creo que son más de una docena, no llevo la cuenta, aunque miro de reojo. El centro de gravedad permanente de El Cabanyal no es la plaza del Ayuntamiento, sino el mar, es obvio. Por eso se planta ante él y es claro y valiente y está tirado a cordel: no tiene nada de concéntrico, ni guarda polvillos crasos de la Contrarreforma, recovecos andalusíes o rancios espesores de cuando las carlistadas.

Parece que en este freno judicial ha tenido algún protagonismo la magistrada Estrella Blanes que tiene un suelo personal muy rojo -creo que estuvo en la lista del Frente Unido de Trabajadores, mi candidatura en 1977-, pero que le aplica la ley con idéntico rigor a la Clínica del Consuelo, que no puede estar donde está, y a Ca Revolta, a quienes les afeó que no tuvieron por sagrado el derecho al reposo de un vecino. Que no se intranquilice nuestra derecha berlusconiana: el aparato de justicia aún está más cerca del mundo estamental que de Mani Puliti, aún así cuando el Tribunal Superior de Justicia falló a favor del plan de prolongación de Blasco Ibáñez, hubo ocho votos en contra. Deben de haber pesado mucho porque se dijo que la sentencia no podía recurrirse y el recurso está en el Supremo.

El urbanismo caníbal resulta más feo en esta semana (y no se arregla desviando las procesiones). Los narcos de El Cabanyal pagan jugosos traspasos por las mejores esquinas. La fuerza pública sacó a los okupas pero la tribu del polvo blanco, sigue en la calle San Pedro, como denunciaba Lorenzo Crespo en carta a Levante-EMV. Al acabar el último siglo, Bautista Soler propuso arreglar El Cabanyal triplicando la edificabilidad con una avenida de rascaleches que se abriría en dos brazos en su encuentro en el mar. Fue una propuesta que sí pudieron rechazar. El barrio se llena de inmobiliarias.