El Supremo autoriza la prolongación de Blasco Ibáñez hasta el mar

2008-12-24Publicat per: Las Provincias
El tribunal desestima el último recurso vecinal contra el Plan del Cabanyal y da vía libre para la demolición de 1.650 viviendas y la construcción de un bulevar
Ni se va a producir expolio ni la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez supone un conflicto de jerarquía normativa con la legislación autonómica o estatal. El Tribunal Supremo ha fallado a favor de la apertura del bulevar hasta el mar a través del barrio del Cabanyal de Valencia, incluida la parte declarada Bien de Interés Cultural, al desestimar el recurso de casación interpuesto por la Federación de Vecinos, en una sentencia hecha pública ayer.

El gobierno municipal gana así su noveno litigio para acometer un plan urbanístico aprobado por la Generalitat el 23 de marzo de 2001. Desde entonces, la prolongación ha ido a medio gas por los continuos recursos interpuestos sobre todo por la plataforma vecinal Salvem el Cabanyal, que en mayo pasado perdió el último también en el Supremo.

Con los 13 folios redactados por la sala de lo contencioso del alto tribunal, se da carpetazo judicial, al menos de momento, al que se puede considerar proyecto urbanístico más conflictivo en la historia reciente de Valencia, un emblema de la oposición al gobierno de la alcaldesa Rita Barberá. No obstante, el Partido Popular ha ganado en el distrito Marítimo todas las elecciones que se han convocado desde 1991, tanto municipales como de otra índole.

Esta fuerza de los votos es la que llevó a Barberá a mantener el plan urbanístico y a crear una empresa mixta con la Generalitat, Cabanyal 2010, para gestionar la compra de edificios y solares necesarios para la prolongación, junto con las expropiaciones y posteriores derribos.

Aún así, las paralizaciones por orden de los juzgados han sido continuas. La zona afectada por la suspensión es un rectángulo formado por las calles Doctor Lluch, Escalante, Amparo Guillem y Pescadores, que supone un cruce entre la prolongación de la futura avenida y el ámbito protegido por la Generalitat en 1994.

Por esa razón, las inversiones públicas se han centrado en los últimos años en sectores fuera de ese ámbito. Una de las últimas prioridades ha sido el bulevar de San Pedro, una avenida transversal a la prolongación en la parte norte del Cabanyal y que tendrá su eje en la calle actual con el mismo nombre.

Las notificaciones para las expropiaciones ya han sido enviadas, aunque tanto la plataforma como la asociación vecinal han criticado la baja valoración de las propiedades. En total, con datos de 1999 se estima que 1.951 vecinos tendrán que ser desalojados de sus casas.

A pesar de esa abultada cifra, el gobierno municipal ha defendido siempre que la apertura de la avenida es una tarea pendiente desde que en 1888, el ingeniero Casimiro Meseguer proyectara el bulevar Blasco Ibáñez desde el jardín de Viveros hasta la playa del Cabanyal.

La anchura de cien metros de la zona ya terminada ha menguado hasta los 48 metros en la parte de la prolongación, aunque las asociaciones vecinales sostienen que la afección será mucho mayor al incluir las parcelas donde se edificarán 1.500 viviendas de promoción pública.

El fallo del Supremo no entra en muchos de los argumentos de la Federación de Vecinos, al entender que ya habían sido respondidos en los recursos anteriores de Salvem el Cabanyal y la asociación de vecinos Pavimar.

Eso sí, responde con claridad que el acuerdo plenario que avala el plan urbanístico avala la jerarquía normativa, debido a que la Generalitat obliga precisamente a desarrollar estas iniciativas cuando declara un Bien de Interés Cultural, lo que sucedió en la parte central del barrio.

Acerca del calificativo de expolio que se da a la prolongación, merece la pena reproducir textualmente esa parte de la sentencia: "...cuando se formula una denuncia en ese sentido ante la Administración del Estado ésta debe proceder con singular prudencia, especialmente cuando, como sucede en el caso que nos ocupa, de la propia denuncia se desprende que las obras que el denunciante califica de expolio se encuentran respaldadas por un proyecto de la Administración local y autonómica, que tienen competencias para ello".

Cabe recordar que la alcaldesa Barberá ha sufrido hasta agresiones en algunas protestas vecinales, como sucedió en la inauguración del jardín de la Remonta, en el cercano barrio de la Malvarrosa. Además, la empresa Cabanyal 2010 ha sido también objeto de actos de vandalismo. Conforme han ido pasando los recursos judiciales, la tensión en el Cabanyal ha ido a menos. Una encuesta del gobierno municipal concluyó que el 35% de los vecinos estaba dispuesto a vender su casa.