Atila y los Salvem

2008-10-24Publicat per: Levante
Se han celebrado diez años de movilizaciones ciudadanas en el barrio del Cabanyal con una nueva edición de Portes Obertes, un evento artístico/reivindicativo en el que algunos vecinos habilitan sus viviendas como espacios expositivos. Transforman de este modo su propia forma de vida en un creativo dispositivo publicitario a través del cual consiguen trascender el ámbito de lo privado para convertirlo en ubicuo escenario donde se representa el drama de un problema que, visto de esta manera, muestra con claridad su incontestable índole pública. El objetivo es recordarnos que en esas casas, que la alcaldesa de Valencia quiere derribar, habita una parte importante de nuestra identidad colectiva y, por tanto, de nuestra cultura en cuanto valencianos.

Recuerdo que en la primera edición estuve entrevistando a la escultora Maribel Domenech, portavoz entonces y ahora del colectivo organizador. Y, aunque aquella conversación se tradujo en un comunicado de apoyo de la hoy desaparecida Asociación de Artistas Visuales de Valencia, reconozco que personalmente era bastante escéptico, sobre todo en cuanto a las posibilidades de futuro de aquel nuevo Salvem. Por fortuna, en aquellas apreciaciones me equivocaba, y ni el paso del tiempo, ni el abandono municipal o la inhibitoria desidia del Tribunal Supremo han conseguido doblegar el temple de un movimiento social que no sólo ha logrado evitar el innecesario derribo de 1.651 viviendas -que son contenedoras, no hay que olvidarlo, tanto de la memoria como del porvenir de 1651 familias- sino que se ha convertido en todo un referente nacional en cuanto modelo efectivo de interacción cooperativa entre artistas y ciudadanos.

Más antiguo aún es el movimiento ciudadano articulado alrededor de la consigna Salvem el Botànic, cuya consolidación como organización reivindicativa se hizo efectiva ya en 1995. Y trece años después continúan en la brecha como el primer día. En esta ocasión han decidido pintar de verde el muro que rodea el antiguo patio del colegio de los Jesuitas. Buscan llamar la atención del Ayuntamiento para exigirle que actúe con coherencia y suspenda toda licencia de actividad en el entorno del Jardín, puesto que el nuevo proyecto de Expo Hoteles & Resort no parece más que una grotesca burla hacia los sentimientos de la ciudadanía, convenientemente avalados por la declaración de Bien de Interés Cultural iniciada por la Generalitat en 2006. También le piden a la alcaldesa, Rita Barberá, que negocie con el empresario catalán Antoni Mestre, el único que todavía insiste en el despropósito arboricida, la edificación de su nuevo hotel en algún otro lugar donde la agresión biológica y paisajística no sea tan sangrante. Y que utilice esos solares para ampliar el jardín, puesto que ésta sería, sin duda, la mejor de protegerlo.

Tanto en un caso como en el otro, son peticiones que parecen de lo más razonable, dado que la protección del patrimonio cultural es una de las obligaciones inexcusables de cualquier corporación municipal, independientemente del signo político de sus responsables electos. Se lamenta después la alcaldesa de que estos colectivos la persiguen con sus reivindicaciones, y ha dicho en alguna ocasión que se siente acosada por los Salvem. La verdad es que no se entiende bien de qué se queja, puesto que la resolución de estos conflictos siempre ha estado en sus manos y tan sólo exige, por su parte, el levantamiento del veto para que alguien con buena voluntad se siente a negociar con los afectados.

Y mientras en los colectivos ciudadanos la persistencia y el empecinamiento, frente al natural desaliento, se traduce en factor de cohesión y legitimación social, en el caso de los responsables políticos la eternización de los conflictos tan sólo puede interpretarse como muestra de incompetencia e incapacidad para gobernar en nombre de todos los ciudadanos. Es por ello que, en este sentido, la batalla simbólica ya está perdida para la alcaldesa. Y, por mi parte, tengo muy pocas dudas respecto a la lectura que del gobierno local de esta mujer hará la historia. De hecho, cuando escribo o doy charlas y conferencias sobre el tema utilizo títulos como «Atila y los Salvem».

* United artists from the Museum