El Ayuntamiento y la Generalitat se quedan solos al frente del proyecto

Las empresas privadas retiran su dinero del plan de El Cabanyal

2008-07-01Publicat per: El País
En el consejo de Cabanyal 2010, SA, celebrado ayer, las empresas presentaron en bloque un documento en el que anuncian la "intención" de vender todas sus acciones, que suponen el 45% del capital social desembolsado. La mayoría, con un 55%, está en manos de la Generalitat -a través del Instituto Valenciano de Vivienda (IVVSA)- y del Ayuntamiento de Valencia, representada por la empresa municipal Aumsa. Las administraciones públicas tendrán que prescindir así del soporte de la empresa privada para sacar adelante un plan que exige una inversión mínima de 240 millones de euros para pagar las expropiaciones de los propietarios de las 1.600 viviendas que serán derribadas para abrir la avenida y construir equipamientos y nuevos pisos.

El Ayuntamiento y la Generalitat tienen el derecho de compra preferente de las acciones, y ayer anunciaron que lo ejercerán. La decisión final solo está a expensas de que estudien la oferta de las constructoras, que piden por sus acciones un total de 7.875.000 euros -la misma cantidad que desembolsaron-, a los que se anadiría una compensación en concepto del IPC más un punto desde julio de 2005, cuando se constituyó Cabanyal 2010, SA. La crisis inmobiliaria ha alejado al capital privado de un proyecto en el que no ve negocio.La crisis del ladrillo ha empezado a hacer mella en constructoras y promotoras inmobiliarias, que en esta situación no ven rentable mantener su dinero ligado a un proyecto de larga tramitación y que se enfrenta al conflicto social con los vecinos que rechazan dejar sus casas. "Estamos tiesos como la mojama, no hay negocio", afirmaban ayer fuentes de una de las empresas que vende sus acciones. Las constructoras necesitan liquidez y el plan de abrir la avenida de Blasco Ibáñez, por su complejidad y envergadura, exigirá contratar créditos para llevarlo adelante. "El horno no está para bollos", sentenciaron fuentes del sector de la construcción.

Desde el Ayuntamiento admitieron que las empresas no ven negocio en El Cabanyal. "Habrán hecho números y con la crisis inmobiliaria ahora no verán mercado", afirmaron fuentes municipales. Para el equipo de gobierno, la salida del capital privado demostraría también que no hay pelotazos detrás del plan. "Es un proyecto de calado social, con mucha vivienda protegida, edificios de cuatro alturas, zonas verdes y equipamientos", destacaron las mismas fuentes. Pero las posibilidades de "ganar dinero legítimamente" que debieron percibir hace tres años al entrar en la sociedad, se han esfumado. Por su parte, la Consejería de Medio Ambiente y Vivienda hizo hincapié en que la propuesta de salida de las empresas se realiza "de mutuo acuerdo". "El proyecto es de interés general y la intención es que sea una iniciativa pública".

No era esa la perspectiva en enero de 2005, cuando Barberá lanzó la sociedad mixta junto a la Generalitat e invitó al sector privado a participar "en una de las grandes apuestas" de su gobierno. Las administraciones del PP, fuertemente endeudadas, contaban con el capital privado. Sin embargo, la sociedad Cabanyal 2010, con un capital suscrito de 35 millones de euros, sólo ha llegado a desembolsar 17,5 millones, entre aportaciones públicas y privadas. Ahora las instituciones s deberán desembolsar al menos 7,8 millones de euros en tres años para hacerse con las acciones y crear una sociedad enteramente pública para afrontar el proyecto.

Para el concejal socialista Vicente González Móstoles, la decisión de los socios privados "es el indicador más fiable de que la operación ha perdido todo su sentido económico", y es reflejo de su "nula viabilidad" social. Salvem El Cabanyal celebró la retirada empresarial, porque a su juicio "sin su soporte económico el plan de expropiación será muy difícil" de ejecutar.