El Cabanyal: un bien cultural atravesado

2008-04-23Publicat per: Levante
Parece como si no quedara nada por añadir tras la última sentencia del Tribunal Supremo que niega que el Plan Especial de Protección y Reforma Interior de El Cabanyal-Canyamelar implique un expolio contra el patrimonio histórico. Pero desde la creencia de la obligada defensa de lo que creemos justo y la necesaria lucha contra lo que creemos injusto -entre todos, crédulos, hemos establecido criterios, instituido leyes, creado tribunales, nombrado jueces, y adecuado los mecanismos necesarios para desarrollar esta creencia desde el respeto a los demás, a la justicia y a la legalidad, no siempre coincidentes-, queremos reflexionar sobre algunos aspectos disciplinares, puntos de partida de los que no debemos alejarnos, más allá de que "se compartan o no" -según fallo del Tribunal - las determinaciones del Plan.

En primer lugar, la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano, el "marco legal de la acción pública y privada dirigida a la conservación, difusión, fomento y acrecentamiento del patrimonio cultural en el ámbito de la Comunidad Valenciana", reserva a los Bienes de Interés Cultural -definiendo como tales aquellos que "por sus singulares características y relevancia para el patrimonio cultural..." son objeto de las "...especiales medidas de protección, divulgación y fomento"- el máximo grado de protección legal en mantenimiento de la integridad de su valor cultural. La Ley, en el artículo 39.2 establece que "se mantendrá la estructura urbana y arquitectónica del Conjunto y las características generales del ambiente y de su silueta paisajística". Añade: "No se admitirán modificaciones de la edificabilidad, parcelaciones ni agregaciones de inmuebles, salvo que contribuyan a la mejor conservación del Conjunto".

Mientras, en la Memoria Justificativa del Plan se afirma: "la rectificación de alineaciones que posibilita la apertura de la Avenida Blasco Ibáñez en el barrio de El Cabanyal contribuye de un modo definitivo a la mejor conservación e integración del Conjunto con su entorno próximo, ya que esta avenida constituye el imprescindible eje vertebrador estructurante de los barrios del El Cabanyal-Canyamelar con el frente marítimo y el resto de la ciudad de Valencia". Sin embargo, y lo cierto es, que la apertura de la avenida se impone mediante la destrucción, y consecuente alteración, de la integridad del conjunto "a mejor conservar". Baste saber que, de partida, la anchura proyectada del paseo supondrá un frente de derribo de más de 115 metros a lo largo de más de 800.

También en la misma memoria: "la estructura urbana no debe simplificarse como la estricta configuración geométrica de la trama urbana, sino que es un concepto mucho más completo que debe contemplar, entre otros parámetros, su adecuada inserción con las estructuras urbanas de su entorno" ¿Qué otros parámetros, además del equívoco concepto de "adecuada inserción", han sido contemplados en el concepto de estructura urbana?

En efecto, cualquier hecho urbano está caracterizado por una forma, una arquitectura y una estructura. La descripción de la forma constituye un conjunto de datos empíricos y supone lo que disciplinariamente se define como morfología urbana, donde se establecen relaciones entre la trama de calles, el tamaño y características de las parcelas, las formas o distribución de los edificios en esas parcelas -con la posible significación de los edificios singulares-, y las formas de vida que las producen. Esa morfología urbana junto con las diversas "cualidades", o lo que se ha dado en llamar el "alma de la ciudad", es lo que conforma la estructura urbana. En ella se producen actividades interviniendo el cuánto, cómo y a dónde se desplazan los individuos, los modos de transporte según recorridos de diversas duraciones, el espacio de la vida cotidiana y sus modos y tiempos de utilización, la estructura de localizaciones en la ciudad, los modos de usar el espacio y los modos de percibirlo.

A la forma construida se antepone el concepto de tipo como enunciado lógico -en la declaración del conjunto como BIC se destaca la "peculiar trama en retícula derivada de las alineaciones de las antiguas barracas"-. Un aspecto tipológico íntimamente ligado al morfológico donde destaca el residencial: la casa.

La ciudad, más allá de una estructura física, es parte de los procesos vitales de las personas que la componen. Se puede, pues, considerar como un sistema complejo de elementos interrelacionados de tal forma que un cambio único puede producir repercusiones en toda ella. Ése debería ser el "conjunto", y "uno de los intentos principales de la investigación urbana es descubrir qué elementos de sistema urbano son más significativos y determinar las relaciones causales entre ellos" (Crowther-Echenique).
Hablamos de un conjunto no en vano declarado Bien de Interés Cultural cuya unidad y estructura urbana -con ellas forma, paisaje, percepción, tipologías edificatorias, microclimas... y sus relaciones- se ven alterados por el plan propuesto. Éste debería contemplar el cómo la alteración -o al menos "la rectificación de alineaciones"- contribuye a la "mejor conservación general del Conjunto", el Bien de Interés Cultural.

En la situación proyectada, ¿habría tenido lugar tal declaración? Al respecto, atendamos a los argumentos que expresan en su voto particular, 8 de los 19 magistrados del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, en sentencia de 1 de octubre de 2004, al discrepar del voto mayoritario por considerar que la propuesta "no respeta los límites que implica la declaración de Bien de Interés Cultural del núcleo original del ensanche del Cabanyal, afirmando con rotundidad que el Paseo al Mar o Avenida Blasco Ibáñez, ni como realidad ni como proyecto forma parte de la trama urbana que protege el Decreto 57/1993".

En la aprobación definitiva y ratificación del PGOU de Valencia se manifestó como objetivo la "definición de los usos y aprovechamientos desde la perspectiva de la conservación de tipologías arquitectónicas y tramas urbanas fundamentales existentes que sean compatibles con la ordenación prevista para la conexión del Paseo al Mar con el Paseo Marítimo". Determinación que antepone compatibilizar la conservación con la conexión: la intención es, en todo caso, conservar lo compatible con la apertura. Como conectar no es atravesar hasta llegar a la misma orilla del mar -Gordon Cullen establece la clave de una concepción "moderna" urbanística frente a la "práctica victoriana de la apertura": el concepto de "inmediación", la presencia del mar captada en y desde muchos aspectos porque una ciudad litoral nunca será una ciudad de tierra adentro-. El Plan también hace referencia a una "ilusión centenaria [...] que tiene una fuerte carga simbólica por su misma denominación histórica de Paseo al Mar, que hay que rescatar". "¡Cuántas trampas, cuántas perversidades, tras la idea que aparentemente es la más "evidente" o aparentemente la más "racional"!... Nunca debemos olvidarnos de mantener a nuestras ideas en su rol mediador" (Edgar Morin).

Razones para la preservación, integridad, protección, revalorización, dotación e incluso divulgación y fomento del núcleo El Cabanyal-Canyamelar, un Bien de Interés Cultural, a las que sumar las de la defensa de la identidad y valoración de un patrimonio que conjuga arquitectura y memoria. Patrimonio y memoria están indudablemente unidos, como también lo están su destrucción. También desde la consideración de una arquitectura y una ciudad -escenarios de nuestras vidas- cultas y modernas, vehículos que ayudan a integrar ideas y conocimientos, recuerdos y porvenires, a referir significados... y a (re)conocer. Descombes eligió el vehículo del libro; en "El proyecto y el libro" escribe: "funcionan de la misma manera, aunque con materiales distintos. Podemos suponer que ciertos paseantes optarán por no consultarlo; otros sólo podrán ver el camino a través de lo que presenta el libro; y, otros más, lo hojearán durante el paseo..."
* Arquitectos.