Cabanyal

2008-03-16Publicat per: Las Provincias
Si el Tribunal Supremo hubiera dado la razón a los vecinos, nosotros estaríamos contentos y la alcaldesa diría que no pasa nada, nos hablaría de la división de poderes y afirmaría que la avenida se hace igual, (ya nos conocemos). Pero no ha sido así, el tribunal se ha inhibido, ha dicho con su pan se lo coman los valencianos, ha resuelto que se trata de un conflicto autonómico y que la suerte del Cabanyal fue decidida en su momento por el Tribunal Superior de Justicia.

Esto es lo que hay, decimos nosotros, pero no decimos no pasa nada. Nosotros decimos que el patrimonio valenciano está en peligro y que las instituciones obligadas no lo protegen; decimos que se engaña y abusa de la gente, y que las instituciones concernidas no la defienden. Decimos todo eso porque no lo dicen -o no lo suficiente, o no lo suficientemente fuerte- quienes lo tienen que decir; y lo decimos porque creemos en la Justicia.

Pero, ¿dónde está la Justicia en el conflicto del Cabanyal, se preguntan los vecinos del barrio? Y ellos mismos se responden: la Justicia ha estado y está en la constancia de la pelea, en la lucha generosa de una de las partes, la más débil, en el empeño de los vecinos en ejercer libre y dignamente como ciudadanos.

La constancia. La constancia es la firmeza y perseverancia del ánimo en los propósitos; la constancia también es la certeza, la exactitud de algún hecho. Con nuestra perseverancia hemos impedido que reine sola la mentira sobre el Cabanyal, hemos certificado lo que sucede realmente en el barrio, hemos dado fe de lo que pasa en este pequeño rincón del planeta, parecido a tantos otros. Nuestra firmeza de ánimo dejará un retrato fiel de lo que somos y de lo que son los que nos acompañan. En el futuro, por ese retrato nos conocerán y nos reconoceremos.

De todas formas, el futuro no ha llegado. A falta de otros, seguimos construyendo Justicia. Seguimos en la pelea.