Salvem el Cabanyal

2010-04-09Publicat per: Before the Rain
1. Los derribos realizados en El Cabanyal estos días atrás son legales. La legalidad y la moralidad y la prudencia política, sin embargo, son cosas que no tienen por qué ir siempre de la mano.

Lo prudente y moral por parte del Ayuntamiento, con la que está cayendo y las últimas sentencias, hubiese sido la paralización cautelar de cualquier actuación en El Cabanyal.

Realmente, al Ayuntamiento ¿qué más le da que una casa se quede en pie o que se convierta en un solar? Contestarán —se lo han aprendido de memorieta— que es para evitar que se instalen delincuentes en las casas abandonadas. Pero todos sabemos —todos, también los que les votan y los que les defienden— que durante muchos años ellos han auspiciado y consentido la ocupación ilegal y el narcotráfico para degradas la zona. ¿Por qué esa urgencia en demoler, cuando todos sabemos —sí, ellos también— que la prolongación es inviable económicamente a medio plazo, al menos? Ellos saben —y nosotros también— que no tienen dinero para llevar a cabo su proyecto y que los constructores que les apoyaban salieron todos —sin excepción— de la empresa mixta que iba a llevar adelante el maléfico plan.

Los derribos de estos días son legales… y sin embargo, desde el punto de vista moral y político, son una desfachatez y una provocación.

2. La delegación del Gobierno de España —gobierno que ha actuado de forma contundente al declarar que es un expolio la destrucción del Cabanyal— es la responsable última de la actuación de la Policía Nacional.

¿Quién —desde el Gobierno, obviamente— ha dado las instrucciones a la Policía para ponerse de parte del Ayuntamiento? Los derribos de estos días son legales. De acuerdo. Pero ¿no es igual de legal, lógico, moral y prudente que, ante la situación dada, el responsable de la Policía obligue a los bulldozers a retirarse y aplazar los derribos hasta que la justicia esclarezca la situación para evitar altercados como los sucedidos? ¿Era tan trascendental tirar esas casas justo ahora? ¿O sólo era una cortina de humo ante el caso Gurtel?

¿Quién ha ordenado a la policía cargar con la brutalidad que muestran las imágenes —vean el vídeo anexo, por si tienen dudas—?

¿Por qué no ha ordenado la policía el aplazamiento de los derribos para evitar los incidentes? ¿No tenía competencias para hacerlo? Claro que sí. La policía tiene la potestad siempre para valorar una situación y evitar el peor de los desenlaces. ¿Quién ha sido el negligente que ha optado por los porrazos? ¿Dónde quedó el sentido común?

¿Qué insensato ha optado por la violencia y la brutalidad frente a una decisión sensata y lógica como evitar los incidentes, sin vulnerar ninguna ley?

¿Por qué esta contradicción moral y política entre la postura del Gobierno de España y la Policía Nacional que depende de él?

¿Por qué no ha salido ningún responsable político del Gobierno de España en rueda de prensa a explicar la desmedida y violenta actuación de la Policía Nacional, propia de una república bananera?

Más allá de todas estas cuestiones, ¿qué clase de formación humanística, cívica y jurídica tiene la Policía Nacional española como para emplearse con la saña que lo ha hecho contra un colectivo que ejercía una protesta pacífica? ¿En qué clase de democracia cabe que una actuación así quede impune?

3. Una diputada por los suelos. ¿Tienen algún valor la democracia o la soberanía, encarnadas en les Corts Valencianes? ¿Lo tiene cuando una representante legítima del pueblo valenciano, Mònica Oltra, una diputada de Les Corts, una representante votada por decenas de miles de valencianos es arrastrada por la calle por la policía local? ¿Quién se ha atrevido a sonrojarnos con esta estampa de nulo respecto a la propia institución de nuestro autogobierno?

¿O es que cómo Oltra es mujer, joven, no lleva traje y corbata, ni tiene papada y mirada soberbia de autosuficiencia es menos diputada que otros? ¿Imaginan esta escena con Cotino, por ejemplo, arrastrado por la policía local? ¿La imaginan con Rita Barberà?

La estampa de Mònica Oltra en el suelo arrastrada por dos policias locales, que la llevan cogida de los brazos, deviene el símbolo de una de las últimas fronteras que les quedaban por traspasar a los enemigos de nuestra democracia: unos policías locales, a las órdenes de un Ayuntamiento, arrastrando por el suelo a una representante de la soberanía del pueblo valenciano. Inaudito… y sin embargo sucedió.

4. Periodistas. Ese oficio que tiene inoculada y asumida, por encima de la verdad, como todos sabemos, una horquilla ideológica, cae en el paroxismo si se practica, por ejemplo, desde Las Provincias o RTVV: Se puede ser periodista y hacer una lectura de las cosas escorada a la derecha o a la izquierda. Es lógico y normal. No se puede practicar, a sabiendas, la manipulación más rastrera, venga de donde venga, y aunque casi siempre venga del mismo lado. Es una vuelta de rosca excesiva. Es la puerta de la falta de todo rastro ético que, si se traspasa, te instala de repente y para siempre en la desvergüenza más absoluta. Dedícate a otra cosa, chaval. No eres periodista ni lo serás nunca y cada vez que lo teclees en tu currículum un retortijón debiera removerte las entrañas. El Cabanyal se ha convertido en un asunto que delata a los periodistas intrusos y sin ética, independientemente de que tengan un título que colgar en el comedor de casa de sus padres.

5. El portavoz del Ayuntamiento Alfonso Grau sonroja a María Santísima. Ya lo hizo —recuerden— con sus declaraciones antisistema en Informe Semanal, cuando explicó —con una postura y un gesto que le instalaban en la posesión de una lógica aplastante— "pero hombre, le quitamos a un señor mayor su casa unifamiliar de siempre y de su propiedad, le dejamos a cambio vivir en un piso hasta que se muera y entonces devuelve el piso al Ayuntamiento… ¡¡¡pero no querrá que sus hijos hereden el piso!!! Si lo quieren, les damos la opción de que lo paguen". Increible. Pero este señor de barbas mesiánicas no tiene límites: hoy ha dicho que Faustino Villora, líder de Salvem, quiso especular con casas que compró que sabía que iban a ser expropiadas. Difama que algo queda. Son casas de su familia donde viven su hermana, su prima, etc. y, como ha demostrado Villora, son de su familia desde siempre.

No se vayan, que aún hay más: En la misma rueda de prensa se permite ironizar con el valor de las casas destruidas, mostrándolas con sarcasmo como "joyas de una arquitectura surrealista". Surrealista es su mirada perdida mientras afirma esta sarta de sandeces. La mirada perdida de quien no atesora ya ni un gramo de sensatez ni lógica.

6. ¿Y qué me dicen de los profesionales del comment, esos tipos que se pasan el día entablando disputas dialéctica de alto voltaje en la zona de comentarios de las noticias de internet? ¿Qué me dicen de todos esos que jamás han puesto un pie en El Cabanyal y se atreven a pontificar sobre el nulo valor del patrimonio o sobre el corte de pelo de los defensores del Cabanyal? Son los hijos tontos de doña Rita y vocean sus argumentos más esperpénticos sin ningún sentido del ridículo. Son como ella y los de su estirpe, que jamás pisaron el Cabanyal hasta que alguien les dijo, ya entrados en años: "¿sabes que en Valencia hay una playa?".

7. El coraje de los miembros de Salvem El Cabanyal, de todos los que se han jugado y se jugarán el pellejo por defender a este pueblo de la barbarie en que lo han instalado, pone los pelos de punta.

No van a poder. Llevamos más de 20 años de lucha contra unos inmorales capitalinos que siempre miraron al Cabanyal de soslayo, entre la burla y la vergüenza, hasta que cayeron en la cuenta de que el mar estaba al lado y que este paraje debía cambiar de manos. Han engañado a muchos con los numerosos instrumentos de manipulación que controlan, con su estrategia de gentrificación, han conseguido desencantar, y agotar a muchos ciudadanos y sin embargo, el Cabanyal sigue vivo. Para Rita sólo es una cuestión de obsesión personal, de vanidad sin medida, de aquí estoy yo y no váis a poder conmigo, por mis cojones. Para nosotros son nuestras vidas, las de nuestros hijos y también la memoria de todos nuestros antepasados.

Ayer, con la primavera inundado las calles del pueblo con la luz que inmortalizó Sorolla vi entre las nubes el espíritu de miles de cabanyaleros que desde lo alto protegen nuestras casas contra la cara más perversa de un poder que se cree omnímodo. Ellos tienen las porras, los voceros y la vanidad de los endiosados que ejercen el poder por el mismo ejercicio de poder, por el mero placer de escenificarlo. Nosotros tenemos el espíritu de este pueblo, de nuestros antepasados, de los que esperaban la llegada de las barcas con el corazón encogido, de los que sufrieron los incendios de sus barracas y se rehicieron, de los que hubieron de emigrar por las caprichosas prohibiciones de la peixca del bou, de los que vivieron durante décadas sin equipamientos públicos, de los que soportaron el narcotráfico con la mirada cómplice del poder. Toda esa soprendente determinación que nos hizo sobrevivir durante siglos, se encarna y sintetiza en los defensores de esta causa justa. En todos ellos.

No a la prolongació de l'Avda. Blasco Ibáñez!

Rehabilitació integral ya!