El bisnieto del maestro de obras y los pescadores nacidos en el emblemático edificio, donde todavía residen, rescatan su historia

De hospital a casa del pescador

2009-12-18Publicat per: Las Provincias
La Lonja del Cabanyal fue diseñada por Juan Bautista Gosálvez hace un siglo

Fue construida el mismo año que la Exposición Regional de Valencia, en 1909. Ha cumplido cien años, igual que la muestra inaugurada por el rey Alfonso XIII, aunque la celebración de su centenario no ha quedado en el olvido. En la Lonja del Pescado del Cabanyal, situada en la calle Eugenia Viñes, a unos metros del paseo marítimo, se sigue dando cobijo a los descendientes de los hombres de la mar.

Un siglo después de su inauguración, Joan Bosch, bisnieto del constructor; Josefa Fosati, hija de pescadores y nacida en 1916 en las entrañas de la Lonja; el historiador José Nicolau, hijo de Josefa; y el pescador Ricardo Ferrer, luchan por recuperar la memoria vivida en la Lonja del Cabanyal.

«Toda mi vida he pasado por delante del edificio, sin saber que lo había hecho mi bisabuelo, que también hizo el Casinet y las primeras casas del Cabanyal que se hicieron en sustitución de las barracas incendiadas. Lo descubrí gracias a un libro de Antonio Sanchis Pallarés, que hablaba de la Lonja y de su maestro de obras, Juan Bautista Gosálvez que, además, fue un mes alcalde de Pueblo Nuevo del Mar, cuando los Poblados Marítimos no estaban anexionados a Valencia», detalla Joan Bosch.

Hoy día su fachada sigue siendo imponente, aunque la conservación del edificio no es la deseable. Sus cien años de historia bien merecerían una reforma, pero su futuro depende de la apertura de Blasco Ibáñez hasta el mar.

La Lonja del Pescado alberga dos alas de viviendas, donde viven los pescadores y, en el centro, un gran patio con un impresionante techo de madera recuerda aquellos años en que los dueños de barcas vendían los frutos de la mar a los pescadores. «Mi madre, Dolores Gallart, heredó varias barcas y el pescado que traían a tierra, se vendía en esta lonja a pescadores del Cabanyal, del mercado Central o Mossen Sorells», detalla Josefa Fosati. «Los hombres se embarcaban y nosotras, las mujeres, hacíamos las redes en este patio central».

Esta pescadora indica que la Lonja, antes de ser casa y cobijo de pescadores, fue accidentalmente en hospital de la Cruz Roja. «Coincidió con la guerra de Melilla y la Marina Auxiliante lo cedió para recibir a los primeros heridos. Mi abuelo fue el cocinero del hospital y recibió una condecoración de Alfonso XIII», explica Josefa.

«Estoy recopilando datos de los primeros heridos, las barcas en que los trajeron, las damas de socorro que recogían dinero para ayudar a la causa», argumenta emocionado su hijo José Nicolau.

Ricardo Ferrer, fue hijo de pescador (Silvestre), y continuó con la tradición. «Faenábamos desde Valencia hasta el Estrecho. Estabas 21 días fuera de casa. Durante la guerra civil hubo unos bombardeos que destruyeron cuatro cines del Cabanyal y los pescadores abandonamos la Lonja y nos fuimos a vivir a los pueblos. Después de la contienda, volvimos a nuestras casas».

Ricardo vivió en la Lonja, donde se enamoró y conoció a su esposa, una hermana de Josefa. Ricardo indica que en el cementerio del Cabanyal «hay una tumba con los restos de heridos de la guerra de Melilla y poca gente lo sabe»