RESPUESTA A LAS DECLARACIONES DEL SR. ALFONSO GRAU, SOBRE NUESTRA DENUNCIA DE LA SUSPENSIÓN DE TODO TIPO DE LICENCIAS DE OBRAS Y ACTIVIDAD

2010-06-01Publicat per: AVV Cabanyal-Canyamelar
Sin lugar a dudas las atropelladas declaraciones del Sr. Alfonso Grau, respondiendo a la denuncia pública realizada por la Asociación de Vecinos Cabanyal-Canyamelar, dando a conocer el hecho de que el Ayuntamiento de Valencia ha decidido no solo suspender las Licencias de Obras Mayores y Menores, sino también las Licencias de Actividad, incluso las de actividades inocuas que no precisen la realización de ningún tipo de obra para el acondicionamiento de un local para abrir un negocio, denotan el interés que tiene este Concejal de Grandes Proyectos, por resolver los pequeños problemas que pueden tener los pequeños comerciantes en el Cabanyal-Canyamelar, como consecuencia del empecinamiento del Ayuntamiento de Valencia en intentar poner contra las cuerdas a los que venimos tratando de evitar que el delito de expoliación se consume en nuestro barrio. Contrasta esta actitud municipal con la que mantiene con el tema de los excesos de las terrazas de los chiringuitos. Claro que ambas cuestiones tienen algo en común, se trata de echarle la culpa al gobierno de la nación.

Ni la Asociación de Vecinos “ha tenido que salir por peteneras” como dice el Sr. Concejal, pues no es esta variedad del cante flamenco lo que mejor sabemos hacer, ni la paralización del PEPRI ha tenido que ver con el día de poniente que nos hizo ayer, como apunta este Sr., en lo que debe ser una “ocurrencia graciosa”, como muchas de las que venimos oyendo últimamente.

Tampoco ha estado muy acertado en la medida de las distancias, o tal vez sea su desconocimiento del Cabanyal o del PEPRI, cuando dice que “los valencianos saben muy bien que el circuito de Formula 1 está a más de un kilómetro de distancia del ámbito del PEPRI”, respondiendo a nuestra duda sobre si la suspensión de licencias de actividades en el Cabanyal-Canyamelar, afectará a las que en este ámbito pudieran estar relacionadas con la Formula 1. Por lo visto, al Sr. Grau le ha traicionado su subconsciente y ha venido a reconocer con esta respuesta, sin lugar a dudas, acalorada como consecuencia del día de poniente, que cuando piensa en el ámbito del PEPRI solo piensa en la prolongación de la Avda. Blasco Ibáñez, que si bien no está a “más de 1 km de distancia” del circuito, sí que es cierto que está a 700 metros de donde rugirán los motores de la F1. Pero el ámbito del PEPRI que abarca a todo el barrio, está a escasos 50 metros del asfalto que pisará el Ferrarí de Fernando Alonso y es a esa misma distancia de la dársena del puerto donde el Ayuntamiento de Valencia está negando la concesión de licencias de obras y de actividades para la apertura de nuevos comercios. A 700 metros de distancia de la prolongación, no de la F1. Lo que viene a demostrar el Sr. Concejal con sus respuestas, es en qué consiste su interés por este barrio. Desde luego no es el interés de los vecinos, ni tampoco el de los comerciantes, el que le preocupa. De ser así no tendría estas respuestas tan frívolas e “ingeniosas”.

Así pues, está bien hacer bromas para quitar hierro a las habituales descalificaciones personales con las que se nos suele contestar, pero el asunto es serio y debería merecer un poco más de reflexión por parte de quien nos gobierna y también de los vecinos y empresarios que sufrimos las consecuencias.

Desde la Asociación de Vecinos, una vez más, queremos dejar claro que la Orden Ministerial se limita a “suspender el PEPRI”. La consecuencia inmediata es que entra en vigor el planeamiento anterior, que no es otro que el Plan General de 1988 con sus ordenanzas para el ámbito del Cabanyal-Canyamelar. Si el equipo de gobierno de este ayuntamiento ha decidido dejar sin legalidad urbanística este barrio, no es como consecuencia de la Orden Ministerial, es sencillamente, porque piensan que de este modo criminalizan a los vecinos que nos hemos venido oponiendo al PEPRI y al Gobierno de España por darnos la razón, al tener que cumplir una sentencia del Tribunal Supremo. Pero claro es más fácil liarlo todo, echar mano del argumentario y decir que la culpa de todo la tiene Zapatero.

Las consecuencias de la decisión municipal, que nada tienen que ver con el cumplimiento de la Orden Ministerial, las vamos a sufrir de modo muy especial los vecinos, los profesionales, los comerciantes de este barrio, pero también todas aquellas personas y empresarios que puedan tener la necesidad de solicitar una licencia de obras o de actividades en estos barrios. También el patrimonio cultural de esta ciudad lo sufrirá. El asunto es del interés general como a ellos les gusta decir. En un momento que todo el mundo reconoce que la rehabilitación tiene que ocupar un papel en la recuperación del sector de la construcción, y que desde el Ministerio de Vivienda se ha anunciado que están dispuestos a la máxima colaboración, nuestro ayuntamiento se niega a dar unas licencias que en nada se ven afectadas por la solución final al conflicto de la prolongación, en un barrio cuyo futuro pasa por la rehabilitación y cuyo potencial de futuro es de los más brillantes en esta ciudad.

Desde luego la reacción del Sr. Alfonso Grau no ha sido muy afortunada ni precisa su respuesta, pero tampoco podía ser de otro modo, cuando él sabe que no tiene razón y que tan solo le queda jugar a la ceremonia de la confusión.