La Lonja del pescado: el expolio de la memoria

2009-10-19Publicat per: Levante
El antiguo edificio de la Lonja del Pescado de El Cabanyal se encuentra situado en la calle Eugenia Viñes, a escasos metros de la playa del mismo nombre. Levantado a principio del siglo XX (1904-1909) por encargo de la sociedad de patrones de barca "Marina Auxiliante", siguiendo el proyecto del maestro de obras Juan Bautista Gosálvez, vecino ilustre y antiguo alcalde de Pueblo Nuevo del Mar (el Cabanyal durante el siglo XIX), se trata de un "edificio de gran interés histórico y arquitectónico" como así se califica en la ficha del inventario de la Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano, en su "Catalogo de Bienes Patrimoniales de la Comunidad Valenciana", realizado en el año 1998 y más tarde revisado en el año 2006.

A este doble interés, reconocido en numerosas publicaciones, se le añade su valor urbanístico, tal como aparece reconocido en la ficha que realiza su descripción en el "Registro de Arquitectura del siglo XX de la Comunidad Valenciana" editado en el año 2002 entre otros, por la Conselleria de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes de la Generalitat Valenciana.

* Vicepresidente de la Asociación de Vecinos de Cabanyal-Canyamelar
También en la guía "Conocer Valencia a través de su arquitectura", editada por el Ayuntamiento de Valencia en colaboración con el Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana, aparece reseñado este histórico edificio, haciendo hincapié en este caso en el "carácter singular" al aunar en un mismo edificio, el uso principal de lonja al que se destina su nave central y las viviendas de pescadores que se sitúan a su alrededor, ayudando a componer sus fachadas longitudinales.

El paso del tiempo ha ido vinculando cada vez más este edificio a la historia de El Cabanyal. Aunque proyectado en 1904 como lonja de pescado para venta mayorista, ya en 1909, recién terminadas las obras, se utilizó como Hospital de la Cruz Roja durante la guerra de África. Sus buenas condiciones higiénicas y su fácil adaptación para esta nueva función, sin necesidad de realizar ningún tipo de reformas, son exaltadas en una revista de la época. Los almacenes particulares de los pescadores que dan al mar se convirtieron en habitaciones de hospital y en las que se sitúan del otro lado del patio central se instalaron la cocina, farmacia, sala de operaciones, etc. y entre ambos cuerpos del edificio, en la nave central se deja el amplio patio, con luz de sol, adornado con plantas y pilas de agua, tal como queda descrito en la citada revista y en las imágenes que contiene.

Terminada la contienda, comienza a utilizarse para aquello a lo que había sido proyectado, lonja del pescado. Los antiguos almacenes para útiles de pesca se van convirtiendo en viviendas de los pescadores. Las barcas de pesca son arrastradas hasta sus puertas desde la próxima orilla, apenas 10 metros, por los toros que Joaquín Sorolla inmortalizó en sus cuadros. Pasados treinta años, sigue siendo utilizada como lonja hasta casi la Guerra Civil, al finalizar la cual fue destinada a prisión, no volviendo a recuperar su uso, el que le ha dado nombre, debido a la construcción de una nueva lonja de pescado en uno de los muelles de la dársena interior del puerto de Valencia, lonja que por cierto ha sido recientemente demolida con las ultimas trasformaciones que ha sufrido el puerto.

Los antiguos almacenes para guardar los enseres de la pesca de los cuerpos laterales, cuarenta como el número de socios de la Marina Auxiliante, la mayoría se terminan de transformar en unas viviendas que se desarrollan en dos plantas y que incluso cuentan con un desván habitable bajo la cubierta inclinada. Finalmente el PGOU de 1988 incluyó el edificio en su catálogo de edificios protegidos, con un nivel 2. En estos momentos se encuentra pendiente de su demolición, sentenciado a muerte por un plan de protección que dice precisar de la desaparición de esta antigua Lonja de Pescado, testigo centenario de la relación de Valencia con el mar, para que Valencia se abra al mar. De nada sirvió la recomendación que a instancias de los vecinos realizó en 1998 la Casa Real a la Conselleria de Cultura, para considerara la posibilidad de evitar su derribo. También ha quedado olvidada la promesa realizada en el año 2000 por la alcaldesa, de trasladar el edificio a otro lugar. No sabemos muy bien si estaría pensando en Terra Mítica, pero sin duda alguien le tuvo que hacer alguna reflexión sobre la barbaridad que estaba diciendo.

Así, la historia de este edificio, como bien dice la ficha del Catálogo de la Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano, "es también una parte de la historia de nuestra arquitectura y de la evolución urbanístico-social de un barrio marítimo y pescador, además de aportar otros datos de interés como el hecho de haber sido utilizado como cárcel tras la Guerra Civil" y Hospital de la Cruz Roja durante la guerra de África.

Todos estos valores arquitectónicos, urbanísticos y sociales, que forman parte de la memoria histórica de este edificio y del barrio en el que está situado, han servido para que el Registro de Arquitectura del S.XX de la C.V. quisiera poner "un acento especial en la selección de este edificio por el hecho de estar amenazado hoy por su demolición, siendo que pertenece con todo derecho a la memoria colectiva de los ciudadanos, por lo que desde aquí pedimos su conservación y restauración". Así concluye el texto de la ficha en la versión digital del Registro, editado por la Conselleria.

De no cambiar su suerte, que va unida a la de muchos vecinos y vecinas de este barrio marinero, todos estos valores patrimoniales que le reconocen todas estas publicaciones editadas por Ayuntamiento y Consellerias, no le van a servir de nada, salvo que el Ministerio de Cultura recapacite sobre su antigua decisión y analizados todos los informes que obran en su poder, considere que el PEPRI del Cabanyal-Canyamelar produce expolio sobre este Bien de Interés Cultural y sobre el resto de este Conjunto Histórico Protegido, así como en algunos edificios singulares, como es este caso, que sin pertenecer al área protegida, son merecedores de una declaración de Bien de Relevancia Local.