ESCOBAS EN EL CABANYAL

2010-05-24Publicat per: Las Provincias
Tras su accidentada gira por las calles del Cabanyal, con pérdida de avión incluida, la directora general de Arquitectura, Anunciación Romero, aseguró que había encontrado las calles muy sucias. Discrepo. Si mi testimonio sirve de algo, durante los meses que pasé por la calle San Pedro cada día a primera hora de la mañana para comprobar si había comenzado algún derribo, lo único que encontré fueron barrenderos.
Motivos. Demasiado pronto para los que trapichean con droga, los operarios de la contrata se dedicaban a barrer entre casas ruinosas, algún coche abandonado y despojos de la chatarra desechada. Y es que el problema no es la ausencia de las escobas, sino que la degradación ha calado tanto en algunas zonas del barrio que no sirven ni escobas ni cepillos de dientes. En unas horas hay que volver a empezar.
Paralización. Y es consecuencia de la orden del Ministerio de Cultura, redactada con tan mal tino que ha dejado en el limbo cualquier obra y reforma en el Cabanyal, no sólo las de derribo. Que se lo digan a los miembros de la Sociedad Musical Poblados Marítimo, colgados de la brocha con el convenio para rehabilitar el casinet convertido en papel mojado hasta que el Tribunal Constitucional falle el recurso del Gobierno.
A peor. Vistos los antecedentes, auguro que en la próxima campaña electoral irán pasando los representantes del Ejecutivo socialista en procesión por las calles del Marítimo. Sólo acompañados por los vecinos contrarios a las obras. Dijo la directora general que la invitación de la alcaldesa Barberá no había sido cortés. ¿El problema se solucionaría con más amabilidad?
Rehabilitación. Aprovechó también para criticar la falta de ayudas de la Generalitat a la reforma de edificios. Habrá que recordar la circular de la concejalía de Urbanismo, redactada por técnicos alejados de cualquier sospecha. La orden ministerial no deja lugar para la duda. Todas las licencias paralizadas y si no lo remedia antes un fallo judicial, las escobas subirán a los escenarios en los mítines para desgracia de los vecinos.